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ABC JUEVES 10 11 2005 Internacional 31 CHEMA CABALLERO Misionero javeriano en Sierra Leona Detrás de los niños soldado está el comercio de armas y diamantes Niños soldado, convertidos en máquinas de matar, son recuperados para la vida por Chema Caballero. Es una misión dura rescatar a esos niños atrapados en el miedo y la alienación. De ello habló en unas jornadas organizadas por la fundación la Caixa TEXTO ALBERTO SOTILLO FOTO JULIÁN DE DOMINGO La CIA investiga la filtración de sus prisiones secretas en varios países PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Dentro de un curioso dilema sobre qué es más intolerable- -que la CIA tenga una red de prisiones secretas o que el Washington Post se haya enterado- -Estados Unidos parece dirigirse a una posible segunda versión del inacabado espíagate La CIA ha solicitado al Departamento de Justicia que determine indicios de delito en las revelaciones sobre la red internacional de cárceles extrajudiciales que ningún portavoz oficial del gobierno de EE. UU. ha querido confirmar o desmentir. La denuncia cursada por el inspector general de la CIA implica que el Departamento de Justicia tendrá que realizar una investigación preliminar, con la eventual posibilidad de nombrar otro fiscal especial como en el caso de la espía delatada que ya ha costado el procesamiento de Lewis Libby, dimisionario jefe de gabinete de Cheney. El trabajo del Departamento de Justicia se centrará en determinar si las circunstancias ameritan la apertura de un sumario criminal para determinar si se han violado secretos oficiales en las páginas del Washington Post. Para avanzar en esta denuncia, la CIA deberá cumplimentar un extenso cuestionario. MADRID. Miles de niños fueron secuestrados y convertidos en verdugos sin piedad en Sierra Leona. Una tragedia con fondo de diamantes, razón última de aquella guerra. Una de las principales tareas de Chema Caballero es escuchar y ayudar a hablar a esos niños. Son historias atroces las que le contaron. Pero son historias que ayudan a entender ese éxodo en el continente vecino que tanto nos asusta. ¿Cómo se convierte a un niño en un guerrero? -Son niños secuestrados y manipulados con ritos de la religión tradicional que les hacen creer que son invencible, y que las armas no les tocan. Se le obliga a romper cualquier vínculo familiar, incluso se les hace que maten a sus padres. Así se les convierte en máquinas de matar y obedecen de forma ciega a sus comandantes. ¿Qué ritos son esos con los que se les manipula? -Les llevan al hechicero y les someten a ritos mágicos para hacerle creer que son invulnerables. -Se intenta deshumanizar al niño. -El paso más fuerte es cuando se le obliga a volver a su aldea para matar a su padre. Así se les inculca una idea: Has matado a tu padre. Ahora la guerrilla es tu familia, tu único futuro ¿Los niños obedecen por miedo o es una especie de hipnosis? -Después de que se le somete a ese proceso, el niño se identifica con su jefe, a quien le llama papá Y también se les infunde miedo: si no hacen lo que les dicen, les matan o torturan. ¿Se puede recuperar la inocencia de quien pasó por esa experiencia? -No. Un niño soldado no vuelve a ser niño. Lo que intentamos es recuperarlos como personas. Que reaparezcan sus sentimientos debajo de la máquina de matar en la que se ha convertido. Y eso se hace con mucha paciencia, estando cerca de él, ayudándole a hablar y a que salgan a flote sus sentimientos. ¿Y se integran en su nueva vida? -Son niños que han matado, que han violado, que han cortado manos, que han quemado casas y cosechas. Nunca olvidan lo que han vivido. Lo importante es que aprendan a vivir con esos traumas. Con nosotros más de 3.000 niños y niñas han sido capaces de volver al colegio, a un trabajo, se han casado, tienen hijos y aprenden a vivir con los fantasmas del pasado. ¿Hay casos imposibles? -Ni todos son recuperables ni quieren recuperarse. Tenemos casos de Chema Caballero, entrevistado en Madrid, en la sede de la fundación la Caixa Retrato de víctimas y verdugos El relato particular y pormenorizado de esas historias de niños secuestrados, convertidos en guerreros desalmados y después recuperados para el colegio, el trabajo y la familia está recogido por el periodista Gervasio Sánchez en su libro Salvar a los niños soldados (ed. Debate) Informador curtido en mil conflictos, Sánchez está convencido de que la guerra no es un espectáculo, sino una tragedia en la que lo que cuenta es la lucha del hombre por sobrevivir con dignidad. Y la del misionero Chema y sus niños es la historia de un emocionante rescate en los territorios del mal. chavales delincuentes o que siguen enganchados a la droga. y hay un fracaso muy grave con las niñas soldado, que han sido esclavas sexuales y que muy difícilmente superan ese trauma. Algunas se dan a la prostitución. ¿Las niñas son más difíciles de recuperar? -Sí, porque la clave de un programa como éste es que los niños hablen. Y hablar no es que te cuenten que han matado, sino cuando te confiesan que tenían miedo, que se acordaban de su madre. Un chaval me dijo que pidió a Dios que le matase, pero después se acordó de su madre y ya no quería morir sin volver a verla. Y con las niñas es normal que te cuenten su historia de soldados, pero es muy difícil que cuenten esa parte de niña abusada, por cuestiones culturales, de humillación, de vergüenza. Y si no lo cuentan, es difícil que se recuperen. ¿Cree que hay una voluntad real de acabar con este escándalo? -Es un asunto del que cada vez se habla más en las grandes instituciones, pero falta interés real y político para acabar con él. Detrás de un fenómeno como los niños soldado hay intereses tan fuertes como esa industria que fabrica armas tan ligeras que un niño de siete u ocho años puede utilizarlas, lo que nos hace pensar que los fabricantes de armas piensan que esos niños son un buen negocio. Las armas son incentivadas, transportadas y vendidas por grandes empresas occidentales que tienen como objetivo la explotación de recursos naturales. En Sierra Leona fueron los diamantes. Los diamantes en Europa significan amor, pero en Sierra Leona esos diamantes significan la muerte de muchos hombres y el secuestro de miles de niños. La Justicia argentina identifica a un chií de Hizbolá en el ataque a la AMIA C. DE CARLOS. CORRESPONSAL BUENOS AIRES. La Justicia argentina identificó ayer al libanés Ibrahim Hussein Berro, miembro de la organización terrorista chií Hizbolá, como el presunto terrorista suicida que cometió en 1994 un atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) que costó la vida a 85 personas e hirió a otras 300. Berro, que por entonces tenía 21 años, fue el conductor del coche bomba que se estrelló contra el edificio de siete plantas, situado en el barrio donde están los comercios de la colonia judía bonaerense, según el fiscal Alberto Nissman. Éste aseguró que dos hermanos de Hussein Berro, que viven en la ciudad norteamericana de Detroit, confesaron que el acusado se enroló en Hizbolá. Las declaraciones (de los dos hermanos) fueron muy sustanciosas, ricas en detalles y se acreditó que esa persona fue la que se inmoló declaró Nissman, que añadió que en el Líbano se habría realizado un funeral por Hussein para ocultar su participación.