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28 Internacional JUEVES 10 11 2005 ABC LONDRES Y MADRID eter Mandelson, el comisario europeo de Comercio Exterior, pasó en un pueblo castellano el último fin de semana de octubre, invitado por un amigo suyo británico, ejecutivo de altos vuelos. Mandelson pidió a los anfitriones y otros invitados que le describieran el momento que vive España. Lo que más sorprendió a quien esto firma fue una afirmación del anfitrión: Aquí, cuando cambian de Gobierno, reemplazan hasta los ascensoristas El pasado fin de semana se celebró en Londres la decimonovena edición de las Tertulias Hispano- Británicas, un foro creado bajo el patronazgo de Sus Majestades la Reina de InRAMÓN glaterra y el Rey de EsPÉREZ- MAURA paña con motivo de la visita de Estado que la soberana británica realizó a nuestro país hace dos décadas. Desde entonces, bajo la copresidencia de un británico y un español, un grupo de medio centenar de británicos y otros tantos españoles se reúnen anualmente, alternando ambos países la acogida del encuentro. El lado británico está presidido por Michael Portillo, ex ministro de Defensa conservador, que sucedió el año pasado al también ex ministro tory lord Garel- Jones. Dos conservadores en tiempos de laborismo. Por el lado español, llegamos a la cita bajo la presidencia de Ricardo Martí Fluxa, presidente de Industria de Turbo Propulsores y ex secretario de Estado de Seguridad con el PP, así como ex jefe de Protocolo de la Casa de S. M. el Rey. Martí Fluxa comentaba el viernes a algunos amigos su intención de dejar la Presidencia del grupo español, pero nos detallaba el proyecto que tenía para el próximo año. Un plan muy elaborado. Y de la noche a la mañana, el sábado Michael Portillo anunciaba que las Tertulias tenían un nuevo presidente español: Óscar Fanjul. Fanjul es un empresario con un historial irreprochable. Fue el primer presidente de Repsol y en la actualidad es el consejero delegado de Omega Capital. Y en opinión de muchos maledicentes, un hombre afecto al partido en el Gobierno. Presidir las Tertulias implica mucha dedicación a cambio de casi nada. Horas de trabajo recompensadas sólo por la gratitud de palabra de quienes acuden por ambos países a intercambiar pareceres. No pretendo yo decir que sea el equivalente de la cuasi extinta profesión de ascensorista, pero la relevancia pública del cargo es muy similar. Pues bien: como escuchaba Peter Mandelson hace diez días, hasta eso hay que controlar. Otrosí: las cenas de las Tertulias terminan siempre con un brindis por los Reyes de España y por la Reina de Inglaterra. En la del sábado, habló lord Falconer, ministro de Justicia británico y el anfitrión, Portillo, propuso los consabidos brindis a los que sumó uno por la Infanta Leonor. El viernes, en la Embajada de España, habló el secretario de Estado Bernardino León. El anfitrión, el conde de Casa Miranda, guardó silencio. No hubo brindis. P Tony Blair (a la derecha) y John Prescott a su llegada, ayer en Londres, a la Cámara de los Comunes EPA Blair sufre una histórica derrota en el Parlamento por la ley antiterrorista Rechazada la ampliación a 90 días del periodo de detención sin cargos ministro desautorizado tuvo que aceptar que el tiempo máximo de detención pase de 14 a 28 días, en vez de lo que quería el Gobierno EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Ya reconoció Tony Blair la pasada semana que atravesaba por tiempos duros pero no se sabe basado en qué aritméticas- -sus oponentes, incluso dentro de su partido, dicen que tras ocho años en el poder ya no percibe correctamente la realidad- -se quiso estrellar ayer contra lo que hace tiempo era una evidencia: la falta de suficiente apoyo a su propuesta de que los sospechosos de actividades terroristas pudieran ser detenidos durante noventa días sin cargos, antes de ser llevados ante la Justicia, con el fin de que la Policía tuviera suficiente tiempo para realizar sus investigaciones. Blair cosechó una severa derrota en la votación de la Cámara de los Comunes, la primera que sufre desde que llegó al Gobierno en 1997, en un asunto en el que se aplicaba la disciplina de partido. Se calcula que unos 41 diputados laboristas dieron la espalda al primer ministro y se sumaron a la oposición. La propuesta de los 90 días, la medida más polémica de la nueva Ley Antiterrorista impulsada tras los atentados del 7 de julio, fue rechazada por 322 votos frente a 291. b Un primer El primer ministro aún contaba con poder enmendar la situación, proponiendo que el periodo máximo de detención, que ahora es de 14 días, quedara en 42, pero ya no tuvo control sobre la Cámara, y ésta directamente aprobó que el plazo se amplíe hasta 28 días. Esto último fue aprobado con 323 votos favorables, frente a los 290 de los diputados fieles a Blair. No era una moción de censura Ante el mayor golpe parlamentario sufrido por Blair desde que llegó al poder, Downing Street se apresuró a asegurar que la votación no era una moción de confianza y que no hay motivos para sugerir que el primer ministro se tambalee en su puesto. Aunque los conservadores pidieron la dimisión de Blair, nadie cree que el premier británico vaya a tirar la toalla en este momento, por más que su autoridad ha quedado tan dañada que puede verse obligado a recortar su tercer mandato. La votación de ayer tenía mucho que ver con el liderazgo de Blair. La oposición aceptaba la necesidad de ampliar hasta 28 días el tiempo de detención sin cargos, que ya era doblar el actual periodo. El propio mi- Se calcula que unos 41 diputados laboristas dieron la espalda a Blair y se sumaron a la oposición nistro del Interior, Charles Clarke, expresó la pasada semana la disposición a rebajar la propuesta de los tres meses ante la previsible dificultad de ser aprobada. Pero Blair se ha empecinado en el plazo de los 90 días, sin saber explicar por qué esa cifra era de vital importancia para la seguridad del país y no podía consensuar un plazo algo menor. Al final, lo que se votaba aparecía como un antojo de primer ministro y muchos diputados laboristas ya no están para eso. En la defensa previa de la propuesta ante la Cámara, Blair recordó que Scotland Yard reclamaba ese tiempo máximo para poder reunir suficientes pruebas contra los sospechosos de terrorismo, pero la oposición le respondió que la Policía no ha probado que en tres meses vaya a conseguir la información que no ha logrado en dos o en uno. Un comunicado de Scotland Yard se limitó al final del día a expresar su decepción por el resultado de la votación. Ante la perspectiva de una posible derrota, Blair hizo regresar a Londres a los ministros de Hacienda, Gordon Brown, y de Exteriores, Jack Straw, que se encontraban de viaje en Israel y Rusia, respectivamente. Aunque su voto era necesario, la presencia de Brown era también conveniente para Blair, pues su probable sucesor tiene una especial ascendencia sobre los críticos laboristas. Pero ni siquiera Brown pudo calmar a los rebeldes.