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ABC JUEVES 10 11 2005 11 La absolución de Atutxa deja sin resolver si hubo o no desobediencia al Tribunal Supremo Zapatero y Chirac celebran hoy una cumbre en París acuciados por sus problemas internos Rajoy, sobre la soledad del PP: La mitad del PSOE apoya nuestro modelo Insiste en pedir una mayoría de dos tercios para aprobar reformas estatutarias b García- Escudero anuncia que el grupo popular presentará una moción destinada a dotar de operatividad y estabilidad a la Conferencia de Presidentes CRISTINA DE LA HOZ MADRID. Mariano Rajoy volvió ayer a dar réplica al presidente del Gobierno, esta vez desde una de las salas del Senado, durante la última jornada del debate del Estado de las Autonomías. Como hiciera el lunes, su balance no pudo ser más demoledor, aunque su empeño estuvo destinado a desmontar las acusaciones de soledad parlamentaria que le dirigiera Rodríguez Zapatero. Estamos solos, sí, estamos solos con medio Partido Socialista detrás espetó el líder de la oposición como colofón a su comparecencia ante los medios de comunicación. Con anterioridad calificó de falaz y ridícula esa soledad de la que había hablado Zapatero, convertida, a su juicio, en un argumento sin sentido que pretende desviar la atención sobre la falta de criterio del Gobierno. Rajoy señaló que el que se ha quedado solo, sin sus socios, ha sido el PSOE a la hora de defender iniciativas como la Constitución Europea o el envío de tropas a Afganistán, al tiempo que recordó su oferta de pacto global de la que poco antes había hablado el portavoz del Grupo Popular en el Senado, Pío García- Escudero. Rajoy aseguró que el PP estará siempre a disposición de los que quieren hablar muy lealmente aunque cuestionó la voluntad de acuerdo del Ejecutivo. En este sentido, comentó que el presidente del Gobierno dice muchas cosas, pero cuando se le plantean textos por escrito dice que no y denunció la marginación clarísima de su partido en cuestiones como la lucha antiterrorista o ante el De franquismo, que le hablen a algunos del banco azul Rajoy respondió ayer al reiterado argumento de Zapatero de que el PP no estuvo en el consenso constitucional del 78. Dijo estar muy cansado de oír referencias al pasado y aclaró que él fue uno de los millones de españoles que votó a favor de la Constitución. No paró ahí. Agregó que el único antecedente político que tengo en mi familia es un señor que fue el redactor del Estatuto de Autonomía de Galicia. No tengo ningún pariente, ninguno, que haya tenido nada que ver con el franquismo; por tanto, de ese tema, que le hablen a otro, incluidas algunas partes de las que se sientan en el banco azul en alusión a los escaños que ocupan los ministros. to a hablar de dichas propuestas. Fue, en todo caso, el portavoz del Grupo Popular en el Senado, Pío García- Escudero, el que llevó el peso del debate con Zapatero en el antiguo salón de plenos de la Cámara Alta, y lo hizo en términos muy duros. García- Escudero señaló que antes el consenso se practicaba y ahora se usa como arma arrojadiza También, que las bases de nuestro consenso están siendo trituradas Con la mente en la propuesta del tripartito catalán, el portavoz popular acusó al presidente del Gobierno de echarse en brazos de un partido independentista, en referencia a ERC, y de santificar un proyecto de quiebra constitucional Lamentó en este sentido que, a su modo de ver, el PSOE considere que todo es negociable y en ese todo entra el reparto competencial, la igualdad y hasta la justa distribución de la riqueza aseveró. Gobierno sectario En definitiva, prosiguió, la vertebración autonómica se ha visto gravemente dañada por el Gobierno más sectario de toda nuestra democracia afirmación que provocó protestas del lado socialista. Tras afirmar que el consenso ha cedido el terreno al conflicto apuntó que no es de recibo que se pretenda el apoyo del PP para la reforma constitucional y se nos margine para el resto García- Escudero condicionó un consenso sobre el Senado a la vuelta de los socialistas al pacto constitucional, que incluya un acuerdo global sobre reformas estatutarias, financiación y cualquier otra iniciativa que mejore el estado de las autonomías. También anunció que el PP presentará la próxima semana una moción para dotar de operatividad y estabilidad a la Conferencia de Presidentes, iniciativa que fue acogida con agrado por Zapatero. ERNESTO AGUDO sus adversarios buscada premeditadamente- Zapatero subrayó que, de los once grupos que configuran el Senado, diez apoyaron su agenda de reformas y sólo uno se opuso, pero la soledad del PP no es inocua, pues, como ha demostrado, tiene capacidad de veto en algunos casos. Zapatero se reconfortó en la corriente mayoritaria a favor de las reformas -también los presidentes del PP quieren más competencias- -y en la consolidación de la Conferencia de Presidentes, un foro al que, a pesar del amago de boicot de Esperanza Aguirre, ningún presidente quiere ya renunciar. A más de dos años para las próximas elecciones generales, Zapatero y Rajoy parecen haber confiado su destino a la refutación del tiempo debate del proyecto de nuevo Estatuto para Cataluña, que el presidente quiere llevar a la Comisión Constitucional más o menos cerrado con sus socios. Acaso para poner a prueba esa predisposición al consenso que dice poseer Zapatero, le retó a afrontar dos reformas de verdad de la Constitución, esto es, que sea necesaria una mayoría de dos tercios de las cámaras para aprobar las reformas de los estatutos de autonomía, y que se fijen con claridad las competencias exclusivas del Estado para no tener abierto el artículo 150 de la Carta Magna. Poco después, el propio presidente del Gobierno dijo estar dispues-