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10 JUEVES 10 11 2005 ABC Nacional La fractura entre PSOE y PP aborta las reformas de la Constitución que pretende Zapatero El presidente renuncia explícitamente a intentarlo ante el veto de los populares debate sobre el Estado de las Autonomías en el Senado derivó en un nuevo choque de política general entre los dos grandes partidos GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. El presidente del Gobierno vio frustrado en el debate sobre el Estado de las Autonomías su último intento por atraer al PP al consenso imprescindible para llevar adelante las reformas de la Constitución prometidas en su programa electoral al chocar contra el muro levantado por Mariano Rajoy. La estrategia gubernamental de intentar forzar un cambio de actitud del líder de la oposición ante la reforma de más calado político- -la conversión del Senado en Cámara territorial- -topó con el cierre de filas de los seis presidentes autonómicos del PP- -más Navarra, Ceuta y Melilla- minoritarios en el cómputo global, pero, en la práctica, suficientes para bloquear la transformación de una Cámara en la que el PP es el partido mayoritario. Tras veintiséis horas de debate, en las que José Luis Rodríguez Zapatero se vació en el despliegue de sus habilidades parlamentarias- -lo que muchos de sus correligionarios echaron en falta en la toma en consideración del nuevo Estatuto de Cataluña- el presidente del Gobierno no logró arrancar ni un solo gesto de las filas del PP que le permita albergar una esperanza razonable de lograr en esta legislatura su propósito de convertir el Senado en foro permanente de encuentro y cauce para la participación de los entes territoriales en las políticas del Estado, por más que todos los presidentes- -sin distinción de color político- -reclamen esa participación. Tan fue así que, a pesar de que su carácter inasequible al desaliento le llevó a cerrar el debate con una invitación permanente al PP para sentarse en la mesa sin condiciones acabó asumiendo como inevitable lo que, como adelantó ABC en octubre, ya temía desde hace tiempo, y tiró la toalla: Si no tienen voluntad ni ganas de reformar el Senado, no voy ni a intentarlo Lo que debía ser- -y así empezó siendo- -un debate de política territorial, derivó en un debate de política general, casi monopolizado por el Gobierno b La última jornada del y el PP, dualidad que se vio reforzada por la presencia del líder de la oposición, Mariano Rajoy, durante la intervención de su portavoz. Si Pío García Escudero reprodujo el espíritu, y en muchas ocasiones la letra, del discurso de Rajoy, Zapatero se dirigió formalmente en sus respuestas al portavoz popular, pero sus palabras sonaron más bien dirigidas al presidente del PP. El telón de fondo del 14- M Como se bosquejó en el debate del plan Ibarretxe y se definió con más claridad aún en el del nuevo Estatuto catalán, Zapatero y Rajoy- -en esta ocasión por vía interpuesta, aunque hizo un debate paralelo con ruedas de prensa- -confrontaron visiones y lecturas, hoy por hoy irreconciliables, de España y de la Constitución, con el 11- M y el 14- M como telón de fondo. Por si no resultara evidente, Zapatero, que estos días se ha quejado con un deje de amargura de no haber recibido (del PP) el apoyo que yo di en la oposición y que España necesita para acabar con el terrorismo afirmó que desde mi primer día como presidente del Gobierno, no he advertido en el PP una voluntad real mínima de consenso con el PSOE en alguna cuestión seria lo que atribuyó a que los populares psicológicamente niegan el resultado del 14- M A su vez, el portavoz del PP acusó a Zapatero de utilizar el consenso como arma arrojadiza y le reprochó que busque su apoyo cuando le resulta imprescindible mientras que se nos margina de todos los demás acuer- Rajoy se dirige a los medios en la última jornada del debate autonómico El presidente del Gobierno acusa al PP de no tener una mínima voluntad real de consenso en alguna cuestión seria El PP reprocha al Ejecutivo que nos margina de todos los acuerdos salvo cuando precisa su apoyo dos para concluir que no es de recibo que usted cree el problema y luego quiera que le ayudemos a salir Dos visiones, dos aritméticas En este contexto, de nada sirvieron los ofrecimientos del PP para restaurar un consenso global entre las dos fuerzas mayoritarias ni las proclamas del presidente del Gobierno de que mi modelo de Estado es el de la Constitución española de 1978 En La Moncloa se cree, aunque quien lo explicitó ayer fue el portavoz de ERC, Carles Bonet, que si Aznar utilizó en los años noventa la política antiterrorista para una estrategia de acoso y derribo al Gobierno Rajoy utiliza ahora la misma estrategia pero cambiando el terrorismo por el Estatuto de Cataluña. En el PP se sostiene que nada ni nadie les hará renunciar a sus convicciones Más allá de las declaraciones, Zapatero y Rajoy esgrimen dos aritméticas diferentes, aunque igualmente ciertas. El ejemplo más evidente es el Estatuto de Cataluña: para el primero, la aritmética obliga a tener en cuenta que socialistas y populares no suman ni siquiera mayoría simple en el Parlamento catalán- -al igual que en el País Vasco; para el segundo, la última palabra sobre las reformas estatutarias corresponde a las Cortes, y aquí PSOE y PP son el noventa por ciento. Así las cosas, el debate en el Senado culminó en una nueva escenificación de la soledad del PP- -para muchos de Marcelino Iglesias, el único presidente autonómico que llegó a cruzar la meta M. M. MADRID. Sólo uno de los diecisiete presidentes de Comunidades autónomas más Ceuta y Melilla, el socialista Marcelino Iglesias, permanecía en el antiguo salón de Plenos del Senado cuando pasadas las tres de la tarde de ayer el presidente de la institución, Javier Rojo, puso fin al deba- te, de veintiséis horas. Iglesias fue el único en cruzar la meta; el único que estuvo al pie del cañón desde que se inició el debate hasta que concluyó, lo que le valió un aplauso del plenario, el elogio de Zapatero y hasta un chiste: Diré al vicepresidente económico que tome buena nota bromeó Zapatero de- jando caer que Aragón se verá favorecida en los Presupuestos... aunque sea sólo por el aguante de su presidente. Junto a él, sólo habían estado hasta unos momentos antes los también socialistas José María Barreda y Vicente Álvarez Areces. El resto de jefes de Ejecutivo autonómicos no se dejó ver ayer por el Senado.