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62 Cultura MIÉRCOLES 9 11 2005 ABC POP Sidonie Intérpretes: Marc Ros (voz, guitarr) Alex Pi (batería) y Jesús Senra (voz y bajo) Floren (teclados) Didac (percusión) y Miri Ros (voces) Lugar: Sala Arena. Madrid. Fecha: 07- 11- 05 ÓPERA El gato con botas Música: X. Montsalvatge. Libreto: N. Luján. Director de escena: E. Sagi. Dir. musical: J. Vicent. Escenografía y figurines: A. Ruiz de la Prada. Reparto: M. Martins, M. L. Martínez, D. Menéndez, E. Martínez- Castignani, F. Bou, Bailarines: A. Quintero, S. Martín, Y. GArcía y J. González. Orquesta- Escuela de la Sinfónica de Madrid. Lugar: Teatro Real. Madrid. Fecha: 6- XI- 05 LA PSICODELIA SE CANTA EN CASTELLANO PABLO MARTÍNEZ PITA EL HUMOR FELINO DE MONTSALVATGE ANTONIO IGLESIAS H asta ahora, los conciertos de Sidonie terminaban en un divertido y caótico desmadre. En ellos, sus protagonistan se disfrazaban o prescindían de disfraces o cualquier otra vestimenta. El martes no fue para tanto. Se trataba de hacer un homenaje a aquellos que todavía compran discos, ya que para acceder al recinto antes había que comprar Fascinado el último CD del grupo catalán, o haber sido invitado por la discográfica. En cualquier caso, el local estaba lleno de seguidores entusiastas del trío, dispuestos a comulgar con la propuesta psicodélica que, con el susodicho álbum recientemente publicado, se traduce ahora al idioma español. Comenzaron su andadura Marc, Alex y Jesús hace unos años con un disco que sorprendió por la fuerza lisérgica que emanaba. A pesar de militar en una compañía independiente, se hicieron oír y admirar gracias a un sonido que buceaba en los años sesenta y que, como mucho de lo hoy rescatado de esa época, resultaba increíblemente fresco. Su paso a una multinacional trajo un disco, Shell kids que continuaba en la misma línea, pero ya anunciaba cierto agotamiento de la fórmula. La sorpresa ha llegado con este nuevo trabajo. El paso del inglés al cristiano ha revelado una magnífica capacidad de inventar letras acrobáticas y sorprendentes. Hay que reconocer que, con las canciones recién estrenadas, es difícil subirse a un escenario, pero los barceloneses tienen el suficiente desparpajo para hacer, a pesar de las dificultades, un show muy entretenido. Incluso se atrevieron con alguna sarcástica referencia al estatuto. Con sólo tres discos tienen un número considerable de himnos que pueden ser perfectamente coreados por el público de sus conciertos, como Feelin down Sidonie goes to Varanasi o Bla bla bla a los que hay que sumar unos cuantos temas recientitos, como la gran melodía que da título al disco y que fue el escogido para abrir el concierto. Pero Boheme no le anda a la zaga, ni Joe ni unas cuantas con las que Sidonie demuestran que tienen imagen, carácter, energía e inspiración para acceder a los primeros puestos de la liga del pop. n cierta ocasión escribió Dionisio Ridruejo sobre Xavier Montsalvatge diciendo que era nuestro compositor más analítico, pero también el más lúdico y lleno de humor y la cita conviene aquí, cuando he de referirme a su ópera de magia El gato con botas siguiendo un libreto de Néstor Luján inspirado en el cuento homónimo de Charles Perrault. Es una obra que rezuma humor por doquier, directa en su comunicado afectivo, muy clara y dentro de un lenguaje que, pese a darse con inmediata posterioridad a sus célebres canciones negras resulta de apego muy tradicional, hasta romántico si se quiere, que tan sólo en algún momento deja adivinar la personalidad del músico de Barcelona, agrandada más y más, a medida que pasa el tiempo desde su fallecimiento. Cuesta admitir que estas sesiones infantiles del Teatro de la Plaza de Oriente constituyen su primera representación en Madrid, pasado el medio siglo de su estreno... La puesta en escena supone algo irreprochable: por el color, ya personalísimo, de los figurines y decorados de Ágatha Ruiz de la Prada, que todo lo preside luminosa y alegremente, dirigido de manera notoria al público in- E El gato con botas en un momento de los ensayos fantil que llenó la sala con el añadido de los que ya mayorcitos hemos dejado de serlo hace... La Orquesta- Escuela de la Sinfónica de Madrid, bajo la dirección de Josep Vicent resultó vehículo traductor de primera magnitud, algo que ha de extenderse a El gato La princesa El molinero El rey y El ogro vividos con clase de excelentes actores y voces acertadas, por Marisa Martins, María Luz Mar tinez, Da- JULIÁN DE DOMINGO vid Menéndez, Enric Martínez- Castignani y Felipe Bou, respectivamente. Una vez más, se ha de aplaudir sin reservas la escena excelentemente gobernada por Emilio Sagi y, con el aplauso para los bailarines, no olvidando al pianista Roberto Salistreri, nos unimos de corazón al contento de una sala feliz y entusiasmada ante una obra tan divertida y preciosamente interpretada y escenificada. CLÁSICA Ciclo de Lied Obras de Mozart, Fauré, canciones españolas, Purcell, Morrison y Ravel. Int. David Daniels, contratenor. Martin Katz, piano. Lugar: Teatro de la Zarzuela. Fecha: 7- XI- 2005 JUEGO DE ESPEJOS ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE omenzó el decimosegundo Ciclo de Lied. En el escenario del Teatro de la Zarzuela el afamado contratenor David Daniels junto al pianista Martin Katz. Y entre el público butacas vacías, algunos claros. ¿Será porque tras doce años de doctrina los fieles han terminado por preferir el repertorio más habitual? Podría ser, aunque no es la primera vez que el ciclo se ha tambaleado por los extremos C del género. Es más, Daniels se ha presentado en Madrid con un programa repleto de música escrita por Mozart, Fauré y Ravel. Luego hasta ahí, nada extraño. Pero tampoco habría de ser por la singularidad de su voz. En la memoria de este público tiene que estar la contundente actuación de Andreas Scholl, que hará dos años le puso sustancia al aire en compañía del clavecinista Markus Märkl. Será entonces la mezcla de todo ello; quizá la propuesta de un recital que se presentaba con ciertas dosis de contradicción y mucho de paradoja. Desde luego, fue chocante contemplar la finura vocal de Daniels al lado del saturado timbre del piano moderno, más aún si, como sucedió en la primera parte, Katz apenas hizo por apaciguar su presencia. Y en ese entorno sonó Mozart y Purcell, demostrando que Daniels está más a gusto ante la largura expresiva de Sweeter than Roses que ante los momentos de bravura de I ll sail upon the Dog Star Pero aún así era extraño. Como lo fue el escuchar una serie de canciones españolas, de Mudarra, De la Torre, Anchieta y Mena, en arreglos de Arne D rumsgaard. Porque para esa viaje no eran necesarias semejantes alforjas. Bastante ha costado demostrar que la voz del contratenor es posible e imprescindible en determinados repertorios como para ahora jugar al túnel del tiempo rememorando aquellas versiones expresivas que ponían la música antigua al alcance de cualquier voz y tanto emocionaron a nuestros abuelos. Por eso lo mejor de la actuación de Daniels estuvo allí donde asomó lo auténtico. Un poco en Fauré y Ravel, aunque podría haber sido de otra manera si ante el primero Katz hubiera entendido ese punto de flexibilidad que Daniels estaba reclamando. Y sin duda, frente a la música de Theodore Morrison, expresamente escrita para el intérprete y en donde este ensanchó la expresión vocal al margen de un total que, sin más, fluyó con llaneza, Un un cantar bonito.