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32 Internacional MIÉRCOLES 9 11 2005 ABC Lula admite por primera vez su responsabilidad en la crisis política VERÓNICA GOYZUETA CORRESPONSAL SAO PAULO. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó el lunes por la noche que está seguro de que su Partido de los Trabajadores (PT) nunca pagó sobornos mensuales a cambio de votos de parlamentarios y admitió por primera vez su responsabilidad en la crisis política afrontada por miembros de su Gobierno. Por bien o por mal, no hay cómo decir que el presidente de la República no tiene responsabilidad. Sabiendo o no sabiendo, el presidente tiene responsabilidad y debe mandar investigar dijo Lula en una entrevista concedida a seis periodistas en un programa de televisión estatal, su segunda rueda de prensa desde que llegó al poder en 2003. Sobre su ex mano derecha, el diputado José Dirceu, que cayó bajo sospecha de encabezar la trama de corrupción por la que el PT está siendo investigado, Lula afirmó que éste debe ser destituido por el Congreso, y dijo que si pudiese sería su abogado defensor. El mandato de Dirceu será anulado por decisión política y no por causa de pruebas señaló el presidente. Un barbero de Balakot afeita a un cliente en medio de las ruinas provocadas por el terremoto JESÚS JIMENO En Balakot, Pakistán, con 2.200 muertos sólo en el centro de la ciudad, el lunes hizo un mes del temblor y todo sigue igual. Pero queda lo peor: llegan los hielos, no hay una sola casa en pie y las ONG se marchan. El invierno, temen, será más devastador que el terremoto La tragedia se hiela en Pakistán LAURA L. CARO. ENVIADA ESPECIAL Kirchner replica a Fox que se ocupe de México, yo de los argentinos ABC MÉXICO BUENOS AIRES. El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, recomendó ayer a su homólogo mexicano, Vicente Fox, que se ocupe de su país y no opine sobre los argentinos, después de que el mandatario mexicano criticó la resistencia al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) del anfitrión de la reciente Cumbre de las Américas. En un acto en la localidad bonaerense de Ezeiza, Kirchner señaló en concreto que el presidente Fox, que se ocupe de México; a mí me votaron los argentinos, y me voy a ocupar de los argentinos Al regresar a su país tras la reunión de Mar del Plata, Fox dijo haberse llevado la impresión de que Kirchner estuvo más preocupado por cumplir con la opinión pública argentina que por el éxito de la cumbre. La impresión que nos llevamos varios es que el pensamiento del conductor estaba más orientado a cumplir con la opinión pública argentina y con la imagen del presidente de los argentinos, que al logro de una cumbre exitosa en términos de la integración latinoamericana declaró por la radio. BALAKOT (PAKISTÁN) En Balakot, el río baja rojo teñido de las tierras que siguen removiéndose en la médula de las montañas y nubes de cuervos levantan de vez en cuando el vuelo batiendo con ira alas de luto. En la ciudad más sacudida por el terremoto, treinta días después, ya no huele a muerto, pero tampoco a vivo. Sus gentes pasean entre los escombros de la pesadilla, tristes como ánimas, y apenas nadie ha movido un dedo para quitar de en medio una sola piedra: las casas se cayeron como se caen los castillos de naipes y los equilibrios de palillos, y así siguen. Y las aves de mal agüero que cruzan el aire en un giro sincronizado y siniestro no ayudan: quizás en el fondo todos saben lo que dice el jefe del Ejército paquistaní en el lugar, el teniente coronel Iqbal Saeed, encargado de coordinar la ayuda, que ahora vienen los hielos y queda lo peor. Es una batalla que estamos perdiendo y vamos a perder, la del invierno recita con resignación el militar. La Tierra se volvió contra Balakot en el peor momento: cuando al otro lado del globo un huracán transmitido en riguroso directo llamado Katrina había barrido Nueva Orleáns y los récords de audiencia, y otros ciclones, para los que ya no había ni nombres, se tragaban Centroamérica. Mientras, Pakistán, remoto y pobre, se perdía en las esquinas de los telediarios. Demasiado desastre junto para la retina, para la industria de la ayuda humanitaria y para los bolsillos. Lo dicen las cifras: en las primeras tres semanas después del 8 de octubre que hizo temblar Cachemira, las ayudas sumaban 42.000 millones de dólares. Ni una décima parte de las 475.000 computadas en igual tiempo cuando el tsunami. Y por si fuera poco, el temblor pilló a las gentes en pleno Ramadán, tiempo de esfuerzo físico cero para aguantar los ayunos, aunque hubo que ponerse manos a la obra para sacar los cadáveres. Pero nada de aligerar escombro, de doblegar los hierros para volver a levantar la casa, de retocar el negocio para reabrir las tiendas: las ruinas pueden esperar, Alá no. Y ahora que el Ramadán ha terminado- -desde el lunes hay camiones recogiendo madera, hombres subidos a las ruinas estudiando cómo empezar, fruta en los estantes, barberos de película de Kusturika afeitando clientes al sol, encima de un derribo- ahora se van las ONG. Demasiados analistas No entiendo para qué han venido, ni tampoco las organizaciones de ayuda internacional, a hacer tanto análisis, tanto análisis... ya se lo decimos nosotros: la destrucción es del cien por cien. Demasiados analistas, en vez de ponerse a trabajar El oficial Saeed podría ahorrarse las críticas agrias contra la sesentena larga de colectivos que plantaron su campamento, se hicieron la foto, colocaron su bandera y sus pegatinas por Balakot- -qué bien Las víctimas de Cachemira han recibido diez veces menos ayuda que las del tsunami queda en la memoria anual el informe del terremoto paquistaní- -y con el triunfo mediático de un mes sobre el terreno, empiezan de retirada cuando falta lo peor. Pero no se contiene. Proliferan ya los casos de infecciones respiratorias por el frío, de diarreas por el agua mala, la sarna y los piojos, pero los sanitarios de China están a punto de recoger, también los coreanos y los Médicos del Mundo. La necesidad de la gente es muy simple: un techo clama el teniente coronel, mientras mira a su alrededor y advierte que las tiendas de plástico y de varitas de aluminio, esas que han repartido ya a todo el mundo, no valen para el invierno, ni hay alma que resista dentro una noche a más de mil metros de altura. Y precisamente las aldeas, la constelación de mil pueblillos dispersos que siembran las montañas en torno a Balakot, es lo que más preocupa. A algunos, todavía no ha llegado nadie, y sus habitantes se niegan a bajar al valle. Se han duplicado esfuerzos en una misma área, todas las ONGS al mismo sitio, y a otras no han ido... De los pocos que no se van a mover del desastre, la Cruz Roja española. A pie de cataclismo hasta febrero, Navidad incluida. La fase de emergencia se ha alargado a seis meses y aquí vamos a estar Habla la coordinadora médico del equipo, Marta Trayner, de Tarragona, con el aplomo admirable de quien sabe de cierto que no se equivocan: hasta el hospital de campaña llega todos los días un centenar de pacientes, algunos desde las cumbres después de dos horas de camino.