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28 Internacional VIOLENCIA URBANA EN FRANCIA MIÉRCOLES 9 11 2005 ABC Alemania se considera a salvo La inmigración ha sido organizada por el Ministerio de Trabajo y la patronal crisis económica, el 11 por ciento de paro y los millones de inmigrantes, las autoridades consideran su integración mejor que la de Francia RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. En las últimas horas han ardido cinco vehículos en Berlín y tres en Chemnitz. La Policía investiga las posibilidades de un contagio, pero los expertos previenen contra las comparaciones. Los políticos observan con suma atención los graves desórdenes en Francia, subrayan la necesidad de una mejor integración y confían en que el sistema proporciona a los inmigrantes una infraestructura simplemente mejor que la francesa, según los sociólogos. Partidos y Gobierno han respondido promoviendo un mayor esfuerzo de inclusión para hacer frente a la falta de perspectivas de los jóvenes inmigrantes, que viven un mundo a su alcance que no les pertenece. Pero el sociólogo Wilhelm Heitmeyer insiste en que no se darían aún las condiciones de deterioro vistas en Francia, en Alemania no hay estructuras suburbiales donde se vaya hacinando una infraclase. El Estado alemán no ofrecía hasta ahora al inmigrante leyes de ciudadanía, como Francia o el Reino Unido, sino un estatus otorgado de invitado lo que según algunos análisis habría evitado la directa comparación con las oportunidades del ciudadano alemán. La inmensa mayoría de turcos, de los 2 millones residentes, se sienten turcos y no alemanes. Cuando lo sean empezarán a exigir como tales dice el investigador Ruud Koopmans. En Berlín, barrios dominados por la inmigración como Kreuzberg, Wedding o Neukölln empiezan a resultar cuestionables. La prensa alterna las observaciones sob Pese a la ALLONS ENFANTS... iempre me han dado envidia. Sabían jugar en la escena internacional y tuteaban a EE. UU. Hasta ganaban el Campeonato del Mundo de fútbol. Y lo hacían con jugadores de origen africano, antillano y hasta asiático, pero todos franceses, que se enlazaban por los hombros antes de iniciar el encuentro y cantaban La Marsellesa, sin fallar una nota o extraviar una estrofa. Todavía recuerdo una tarde en el Parque de los Príncipes, en la fase final de un torneo mundial de rugby, al público puesto en pie, entonando al unísono eso de Allons enfants de la patrie... le jour de gloire est arrivé! y percibir cómo el himno electrizaba a los ALFONSO jugadores y les hacía inROJO tentar lo imposible, contra los gigantones neozelandeses o sudafricanos. En esa y en otras ocasiones, transido por la emoción y los celos, se me pasaba siempre por alto el estribillo. Ese que dice: ¿No oís bramar por las campiñas a esos feroces soldados? Pues vienen a degollar a nuestros hijos y a nuestras esposas ¡A las armas, ciudadanos! ¡Formad vuestros batallones! Marchemos, marchemos, que una sangre impura empape nuestros surcos Pues les ha llegado el momento de marchar. Esa Francia, donde el todo siempre ha sido más importante que las partes, a diferencia de lo que ocurre con esta España nuestra que hoy mismo divaga sobre su razón de ser en el Senado, la de la bandera tricolor que todos respetan, la del 14 de Julio y la alegría de vivir, se enfrenta a la hora de la verdad. La imagen idílica de cohesión y armonía entre los franceses de la metrópoli, los de las colonias y los conversos por el cambio de nacionalidad, ha saltado en pedazos y con ella la idea de que la integración es posible, sin controles estrictos y normas claras. No se puede hablar de revuelta popular. El número de facinerosos implicado en la quema de coches y en la destrucción de escuelas es relativamente pequeño. Son apenas unos millares en un océano de más de 5 millones de habitantes de los suburbios, pero todos tienen en común su condición de inmigrantes o de hijos de inmigrantes y el Islam como marco de referencia. En varios medios de comunicación, los fijos del antiamericanismo y el antisemitismo se han apresurado a dar la razón a los incendiarios con el socorrido método de entender su inquietud y lamentar su postración social, pero el drama tiene un ingrediente de mayor calado. Lo descubrió despavorida Holanda cuando un ciudadano de origen marroquí cosió a puñaladas al cineasta Theo van Gogh porque consideraba sus películas pecaminosas y, a este paso, lo descubriremos nosotros. Con un inconveniente: los españoles no tenemos una letra como La Marsellesa para entonar sacando pecho y la Alianza de Civilizaciones, que yo sepa, no tiene música... todavía. S Bomberos de Bremen tratan de apagar una caravana incendiada el lunes por la noche por una banda de jóvenes bre la ceguera de los gobiernos franceses y la advertencia de que en todas partes puede suceder. Alemania tiene una comunidad inmigrante de más de 7 millones de personas, de los que 3,7 son musulmanes. Pero la inmigración en Alemania fue organizada por el Ministerio de Trabajo y la patronal durante décadas, que invitaban literalmente a listados concretos de trabajadores extranjeros a los que se les proporcionaba la infraestructura necesaria y, más adelante, incluso la reunión familiar. AFP Sarkozy, el catalizador Klaus J. Bade, del Instituto Intercultural de Osnabrück, cree que la situación no es comparable, la vida en los barrios de emigrantes no está concentrada y aislada en bloques de ciudades dormitorio y los jóvenes no están organizados ni sufrirían tal grado de desempleo e infraperspectiva. Asimismo, recuerdan que no ha habido un acicate como el ministro Sarkozy, a cuyas medidas responsabilizan en parte de la crisis. El experto franco- alemán Alfred Grosser ve una responsabilidad en los políticos y sugiere en Spiegel Online que una dimisión del presidente Chirac sería un principio de solución En la vecina Austria, la comunidad islámica condenó ayer la violencia actual, subrayando que aquellos frustrados con la sociedad deben buscar los medios pacíficos para hacer valer su insatisfacción. Los actos de rebelión airean la frustración con un Estado y una sociedad a los que se acusa de la falta de oportunidades pero en democracia, donde otros medios están a disposición, el vandalismo rampante sólo puede deteriorar la situación y la división social. Aunque la comunidad islámica critica asimismo las políticas de integración europeas, que en lugar de dialogar dictan unilateralmente los parámetros para las minorías Nuevos incidentes en Bruselas y el temor a un contagio de los disturbios franceses provocan la caída del euro LAURA VILLENA. SERVICIO ESPECIAL BRUSELAS. Los distritos de SaintGilles y Forest, situados al sur de la capital belga y donde reside una importante población inmigrante, han sido objeto de violentos incidentes por segunda noche consecutiva. En Gante y Amberes también se registraron disturbios. En Bruselas, ocho coches incendiados en la noche del lunes al martes se suman a los cinco que ardieron la no- che anterior en la misma zona. Otros pequeños focos de violencia fueron detectados en el barrio de Anderlecht, donde un vehículo fue dañado. Asimismo, dos sótanos fueron pasto de las llamas. La intervención de las fuerzas de seguridad en los focos de violencia fue afrontada a pedradas por bandas de jóvenes inmigrantes, informó un portavoz de la Policía. En Amberes, al norte de Bruselas, un autobús fue quemado y las llamas se propagaron a un camión, mientras que en Gante ardió otro vehículo. Los acontecimientos se suceden a velocidad vertiginosa. En sólo doce días, Francia ha adoptado el toque de queda y los arrebatos de violencia se han trasladado a Bruselas y a Berlín, ciudades con altas tasas de inmigrantes, de origen árabe en su mayoría. El temor a que los disturbios franceses provoquen un efecto dominó entre los países de la zona euro con una fuerte presencia inmigrante es, según los expertos, la causa de la mayor caída del euro en los dos últimos años. La moneda única ayer llegó a hundirse hasta cotizar a 1,1711 dólares, con una pérdida del 2,5 por ciento de su valor.