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26 Internacional VIOLENCIA URBANA EN FRANCIA MIÉRCOLES 9 11 2005 ABC Jóvenes encapuchados lanzaban ayer piedras y cócteles molotov contra la Policía antidisturbios en Le Mirail, un barrio periférico de la ciudad de Toulouse EPA Sorprendentemente, la capital de la inmigración en Francia está resistiendo con firmeza la ola de violencia que arde en otras ciudades de los cuatro puntos cardinales. De momento, sólo se oyen en la calle las sirenas de los coches patrulla Marsella aguanta la respiración ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL MARSELLA. La ciudad francesa símbolo de la inmigración, la más argelina de todas las capitales de provincia, la más conflictiva, Marsella, está resistiendo con firmeza a esta ola de violencia que arde en otras ciudades en los cuatro puntos cardinales de Francia. Desde aquí se escuchaban por la radio ayer las noticias sobre los incidentes en Toulouse, adonde se dirigía el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, pero apenas se oían algunas sirenas de las furgonetas de los antidisturbios que patrullaban mansamente. La primera marsellesa a la que le pregunté si aquí ha habido también actos violentos me dio la mejor definición de lo que se siente en la ciudad: No señor, todavía no ha habido nada Y el gesto ostensible de tocar la madera de mostrador de la tienda es la medida de ese temor de que, si no llega pronto el apaciguamiento, tarde o temprano se teme que esa rabia de los barrios marginales de la emigración pueda contagiarse a las zonas del norte de esta ciudad. A los forasteros que lo preguntan, se les dice que, de todos modos, eviten salir de la zona del Puerto Viejo y del centro de la ciudad. Es lo más seguro. No le puedo decir más que lo que he oído, pero yo no he sabido nada de incidentes aquí contaba Mustafá, un africano vestido con chilaba y gorro blanco que indica que ya ha cumplido su peregrinación a La Meca, de regreso de una mezquita del centro de la ciudad para cumplimentar sus oraciones de los seis días posteriores al final del mes sagrado de Ramadán. Aquí en el centro no hay ningún problema, pero gracias a Dios- -tampoco he escuchado nada que haya pasado en los distritos del norte de la ciudad, el 14 o el 17, que ya sabe que son los más conflictivos trolado, o por las mafias o por los islamistas Desde luego, en Marsella la mano de la República está lejos de ser invisible. Paracaidistas en la estación de ferrocarril y CRS que patrullan en convoyes por toda la ciudad. Basta con ponerse tras una de estas columnas de furgonetas para darse cuenta de que en este puerto del Mediterráneo el peligro de eventualidades está en todas partes y en ninguna, porque las patrullas van más bien sin rumbo fijo, conscientes de que si hay alguien con ganas de que- mar coches, no lo va a hacer en el preciso momento en que ellos pasen por allí. Más bien parece que este gesto trata de tranquilizar a los demás enviando el mensaje de que, aunque no haya incidentes, no quiere decir que la autoridad ha abandonado sus obligaciones. Los policías apenas encienden sus luces azules y se paran en los semáforos, no vaya a ser que alguien lo interprete como una provocación. El conflicto social Este es el principal feudo del Frente Nacional, cuyo líder, Jean Marie Le Pen, se está frotando las manos viendo lo que sucede en otras zonas de Francia. En buena lógica, habría que esperar que las cosas estuvieran más tensas aquí que en otras capitales menos significadas por el conflicto social que acaba de salir a la luz de forma violenta. Pero no es así. Por ahora, los marselleses se pueden permitir el lujo de hacer bromas con su tranquila inestabilidad. Solo nos preocupa que ya haya terminado la temporada turística. Ya solo quedamos los de aquí. Por lo demás, todo va bien y todavía no ha pasado nada ¿Todavía? Sin organización ¿Qué ha pasado para que los marselleses hayan quedado fuera de esta llamarada de violencia? Los expertos no se ponen de acuerdo para explicar todavía todas las razones de lo que ha sucedido en los suburbios de París, pero en una cosa están de acuerdo: no hay una organización estable y jerarquizada para los revoltosos, pero como decía ayer en Le Monde el fiscal del barrio de Bobigni, al norte de París, si un barrio no se mueve en estos momentos, es porque es un barrio que ya está con- La ciudad es el feudo del Frente Nacional, cuyo líder, Le Pen, se frota las manos ante la situación en otras zonas Nadie se explica la tranquilidad en la más argelina de las capitales de provincia, pero el temor se deja sentir