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ABC MARTES 8 11 2005 55 Cultura y espectáculos Trece entre mil un hachazo de cine a la equidistancia frente a las víctimas de ETA El documental del director vasco Iñaki Arteta da voz, por vez primera, a los mártires de los años de plomo b Hombres, mujeres y niños asesi- nados, indiscriminadamente o tras una cruel persecución, componen las trece historias del largometraje presentado ayer en Madrid VIRGINIA RÓDENAS MADRID. Manuel Gutiérrez Aragón, flamante Premio Nacional de Cinematografía, declaró durante el pasado Festival de San Sebastián que echaba de menos películas sobre el derecho a la vida en el País Vasco Entonces Trece entre mil urdida con los mimbres de la historia y la memoria de aquellos a los que les fue arrebatado ese derecho, ya empezaba a dar tímidamente sus primeros pasos en pases privados, muy alejados del glamour con que se adorna la cita internacional donostiarra. Porque la película de Arteta, que ayer hacía su aparición oficial en Madrid- -y que se estrena el próximo viernes en los cines- ha echado a andar como un aguijón para las conciencias, un acicate para la justicia histórica y, sin duda, un hachazo a la miserable equidistancia con que se ha mirado a las víctimas del terrorismo de ETA durante tantos años según la pinta Arteta. Un director situado en la cancha de los que pretenden luchar por la libertad y la vida Ayer, en el Salón Simón Bolívar de la Casa de América, el cineasta vasco, acompañado de Pedro Mari Baglietto, uno de los protagonistas involuntarios de este documental, sirvió la película para la revolución de las conciencias. Trece entre mil -explicó- -nace de un espíritu de rebeldía contra un estado de indiferencia social que dura ya demasiado tiempo, contra la ambigüedad política y a favor de la memoria y la justicia debida a los que han sufrido en primera persona el desgraciado peso del terrorismo. Hombres, mujeres y niños asesinados, unos indiscriminadamente, otros tras sufrir una cruel persecución al más puro estilo nazi, componen las trece historias de este documental que constituyen una mera representación del gran colectivo de afectados por el terror en España; pero, sobre todo, son la encarnación física del dolor sin límite que producen la injusticia del asesinato y la falta de solidaridad social Iñaki Arteta acudió al preestreno de su documental con algunas de las víctimas de ETA que figuran en él DANIEL G. LÓPEZ Sólo iniciales en algunos títulos de crédito Arteta está acostumbrado a bregar con la dificultad que entraña el miedo insuperable, precisamente por lo real. Por eso, tal y como ha pasado en anteriores trabajos relacionados con el terrorismo- Voces sin libertad vio la luz, y el éxito, tras superar las mismas adversidades- -tanto la preproducción como la grabación se han hecho bajo un elevado nivel de discreción y prudencia, evitando cualquier tipo de promoción Para poder trabajar sin presiones- -explica el director- los integrantes del reducido equipo, todos ciudadanos vascos, fueron objeto de una minuciosa selección y en ninguna de las fases de la producción participó ninguna empresa del País Vasco con más de tres personas. Varios de los participantes han preferido aparecer sólo con iniciales en los títulos de crédito Otro obstáculo fue la colaboración, prácticamente testimonial, que se propuso para la banda sonora a varias de las voces femeninas más prestigiosas de la lírica en España, que declinaron la invitación Y a la vista de los resultados, tampoco las necesitaban, porque escuchando la creación musical de Eduardo Basterra y la participación extraordinaria y desinteresada de la soprano Montserrat Obeso y del guitarrista Pat Metheny, el trabajo es inmejorable. Dice Obeso que su apoyo era inevitable porque las víctimas son personas que sufren una tragedia que no han buscado, un drama que le puede pasar a cualquiera, y hay que abrir los ojos de la gente y compartir entre todos tantísimo dolor A Metheny, según Arteta, le pudo la propuesta humanitaria sobre la desatención de las víctimas que se ha producido en España y que a la vista de un americano que ha vivido el 11- S resulta incomprensible. Simplemente pensó en lo mal que lo habían pasado todas esas personas y en su apoyo vio una buena causa El silencio de lo increíble Una orfandad colectiva e inmisericorde a la que les condenaba una sociedad, como recordó ayer Baglietto- -hermano de Ramón, el vecino de Azcoitia que fue rematado de un tiro en la sien por aquél al que siendo un niño había salvado de una muerte segura- que hacía sobrevolar por encima de los féretros de las víctimas el algo habrá hecho convirtiendo a las víctimas en culpables y a los culpables en héroes Y así, añadió Arteta, fui escuchando historias increíbles, con la dificultad añadida del entorno que supone Euskadi, donde aún hoy es más fácil ser asesino que víctima Historias como la de los Ulayar, que al fin han visto grabada la retirada del cubo de basura con el que durante años los héroes habían marcado el lugar donde cayó asesinado el padre cuando llevaba de la mano al hijo de corta edad; la del chófer que quedó paralítico tras el ataque en el que perdió la vida su jefe y que pregunta, mirando a la cámara tras el humo de un cigarrillo, por qué a un caballo que se le rompe una pata le dan un tiro de gracia, y conmigo nadie tuvo ese gesto de misericordia o la de la vida sin Fabio, el niño de tres años al que su padre, guardia civil, no pudo recomponer sobre el húmedo suelo de Erandio. De su crimen, precisamente, ayer se cumplieron catorce años. Recuerdos serenos, relatos entrañables inundados de emoción y cariño, aliñados con vídeos caseros donde las víctimas aprendían a andar, soplaban las velas de un cumpleaños o sonreían enamorados de esa vida que, de golpe y porrazo, les iban a arrebatar. Y lo más horrible- -confesó ayer Arteta- -es lo que no se puede contar