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26 Nacional DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS MARTES 8 11 2005 ABC Ramón Luis Valcárcel Murcia Zapatero cuenta con toda la lealtad institucional de Murcia, pero deberá abandonar su tendencia a aislar al PP por discrepar de su modelo de Estado Francisco Camps Comunidad Valenciana Lamento que el presidente del Gobierno de mi nación hable del Senado y no de lo que interesa a los ciudadanos: sanidad y educación Marcelino Iglesias Aragón Recoger en los Estatutos, de forma unilateral, los sistemas de financiación, supondría el quebranto del principio de solidaridad Las autonomías del PP exigen a Zapatero lealtad constitucional y que deje sus fábulas federalistas Camps pide una financiación igual para todos y recuerda que el Senado no es un problema Ejecutivo navarro emplaza a Zapatero a que aclare si hay dialogo con ETA y si va a apoyar que Batasuna se convierta en la ERC de la Comunidad Foral J. L. LORENTE MADRID. Las Comunidades autónomas gobernadas por el PP ejercieron ayer de punta de lanza en la labor de oposición que los populares realizan a la gestión del Gobierno socialista. Las voces más críticas con la actuación del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, vinieron de Pedro Sanz (La Rioja) Ramón Luis Valcárcel (Murcia) Francisco Camps (Comunidad Valenciana) y Miguel Sanz (Navarra) los presidentes autonómicos de PP- UPN que intervinieron ayer- -por ese orden- -en el debate sobre el Estado autonómico. Los cuatro coincidieron en reclamar a Zapatero lealtad constituciob El jefe del nal que abandone sus fábulas federalistas y que aclare de una vez por todas su modelo de Estado. En cuanto a la financiación autonómica, los presidente populares exigieron igualdad de trato financiero que conlleve los mismos niveles de autogobierno. Los líderes territoriales del PP- -que coordinaron sus discursos con el líder del partido Mariano Rajoy, el pasado fin de semana en Barcelona- -se mostraron muy escépticos con el discurso de Zapatero en la Cámara Alta y descalificaron algunos puntos de su intervención, en especial lo relativo a los anticipos a cuenta prometidos por el jefe del Ejecutivo- ése es un dinero que nos pertenece y no una cantidad extra del Estado señalaron- -y a la reforma del Senado, un asunto de la competencia de los grupos parlamentarios, no de los líderes territoriales. Respecto a este último punto, el presidente de la Generalidad valenciana, Francisco Camps, afirmó que la reforma del Senado no está en el catálogo Manuel Chaves y Maragall con Esperanza Aguirre de espaldas de los problemas que tienen hoy los españoles y recriminó a Zapatero que se haya centrado en esta cuestión y no en otras como la financiación de la sanidad y la educación, que en su opinión también son responsabilidad del Ejecutivo central. Por su parte, el presidente del Gobierno navarro, Miguel Sanz, quiso llevar al debate el asunto de una posible negociación con ETA. En este embrollo territorial, puede que el terrorismo haya nublado la mente de algunos. Me siento en la obligación de decir que, en este asunto, Navarra no admitirá la EFE fórmula paz por territorios o paz por soberanía como quieren las fuerzas nacionalistas Además, Sanz quiso dejar claro que se puede y se debe acabar con ETA con la labor de los jueces y las Fuerzas de Seguridad del Estado, y no con negociaciones que debiliten el Estado de Derecho Por último, emplazó al presidente del Gobierno a que aclare si está dispuesto a apoyar estrategias nacionalistas que permitan desbancar a UPN del Ejecutivo de la Comunidad Foral y que hagan desaparecer a Navarra del mapa autonómico El mérito parlamentario del decir de José Luis Rodríguez Zapatero debe de consistir en la soltura y convicción que pone en no decir nada concreto. El pasado miércoles logró que el proyecto de nuevo Estatuto de autonomía catalán fuera tomado en consideración por el Congreso sin explicar cómo lo va a corregir o qué puntos concretos considerada negociables. Convenció más a los extraños aliados- -Carod- Rovira y Mas- -que a los propios socialistas. Había anunciado líneas rojas y limpieza a fondo de inconstitucionalidades y no hubo nada. Ayer le tocó el turno la Cámara Alta y mantuvo el tono. Era evidente el objetivo de Zapatero de enfriar el debate político y evitar nuevos conflictos. Ni la tan de moda hoja de ruta para la reforma de la Constitución, ni ideas para cambiar el Senado, ni líneas generales siquiera sobre un nuevo modelo de financiación para las Comunidades autónomas. El jefe del Ejecutivo se autoensalzó como gran impulsor del Estado autonómico, criticó a Aznar y situó como Zapatero admitió en el Congreso el Estatuto catalán sin explicar cómo lo corregirá y pasa por el Senado sin dar pistas sobre su plan de reforma para la Cámara o la financiación autonómica El debate virtual ÁNGEL COLLADO gran novedad de su discurso el anuncio de que en cuanto llegue el informe del Consejo de Estado sobre la reforma constitucional lo remitirá a la Cámara Baja por lo que le pueda afectar. Es decir, que el principal anuncio era un obvio trámite parlamentario. No es este el momento de romper el silencio dijo en el Senado sobre los planes que puede tener para su reforma, aunque explicó que impulsará la creación de una ponencia en la Cámara para que lo estudie, competencia que corresponde al propio Senado. También sostuvo con fuerza que la cohesión, la integración de España, exige una comprensión positiva de su pluralidad constitutiva que estamos en un Estado multinivel que la Conferencia de Presidentes debe tener una posición política supraordenada y que avanzando desde la política, potenciaremos decisivamente a toda la España real Con ese tipo de mensajes evanescentes arrancó un debate que no lo es, al menos en la sesión de apertura, larga sucesión de discursos de los presidentes autonómicos- -cada uno a lo suyo- sin confrontación de ideas, réplicas ni hilo conductor algu- no que le dé estructura. Es un debate virtual. Los socialistas, Maragall el primero, se presentaron dispuestos a hacer el coro al jefe y los populares empeñados en que allí se hablara de problemas reales, de la derogación del Plan Hidrológico o de los efectos del Estatuto catalán. El anterior debate sobre el estado de las Autonomías se celebró en 1997, cuando José María Aznar acababa de llegar a la Presidencia del Gobierno y las dos principales fuerzas políticas habían incluido en sus programas electorales la propuesta de reforma del Senado para acentuar su carácter de Cámara territorial El PP dependía de CiU y Pujol exigía derecho de veto para la Generalitat catalana en la Cámara para ser más que las demás Autonomías. Los barones del PSOE, con Manuel Chaves a la cabeza, pusieron el grito en el cielo. No hubo más que hablar. Ni reforma del Senado, ni siquiera debates autonómicos. La novedad ahora es que la iniciativa de la asimetría catalana está avalada por el jefe del Ejecutivo.