Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 Opinión MARTES 8 11 2005 ABC AD LIBITUM TRINUNA ABIERTA JOSÉ MIGUEL SERRANO RUIZ- CALDERÓN, PROFESOR DE FILOSOFÍA DEL DERECHO. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE EL QUE ASÓ LA MANTECA UIÉN será ese fulano, símbolo de la vaciedad absoluta, que, en alarde de lucidez, asó la manteca? De no venir el dicho de tan lejos podría sospecharse de José Luis Rodríguez Zapatero, un estratega capaz de promover una reforma del Senado después de haber roto el pacto constitucional que unía al PSOE con el PP y sin el que resulta impensable ningún paso parlamentario, en cualquiera de las Cámaras, que requiera mayorías cualificadas. Llueve, además, sobre mojado. Los artífices de la Transición, animados por los más nobles sentimientos, salieron a los supermercados del Derecho y, a la vista de los muestrarios políticos disM. MARTÍN ponibles, se trajeron, enFERRAND tre todas las formas de organización existentes en el mercado, una de cada. Esa es la única razón por la que tenemos instituciones como el Tribunal Constitucional, del que todavía no se conoce su utilidad en el modelo de Estado como el que parece que es el actual o un Senado que no concuerda con nuestra tradición representativa: la Constitución de 1812, la primera, diseñó un modelo unicameral y la Constitución de 1931, la anterior con acento democrático, suprimió, por inútiles, una Cámara Alta que continuaba las vaciedades anteriores del Estamento de Próceres (1834) y del Senado propiamente dicho (1837) Como los papás consentidores, los que ahora se llevan, los padres constitucionales quisieran que al niño no le faltara de nada. Ahora se trata de transformar, no se sabe cómo, lo que no sabemos qué es ni para qué sirve. Gran proyecto político, propio de Zapatero y, por tanto, más propicio para el conflicto que para el entendimiento porque, si nos ajustamos a los hechos, el muy sonriente jefe del Ejecutivo no soluciona problemas, los crea. Ayer sacaba pecho, como los pavos reales despliegan su cola, para presumir de convocatoria. Con la ausencia prevista y razonable de Juan José Ibarretxe y la sobrevenida y triste de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, en un ambiente de enfrentamiento entre las dos mitades no nacionalistas de España, es tanto como asar la manteca esperar que de tan forzado debate pueda salir fruto alguno. Y bueno será si no llega a servir, con el Estatuto de Cataluña en el alero de la discusión parlamentaria, como génesis de mayores enfrentamientos entre quienes se deben, por elección y compromiso, a los ciudadanos que les han elegido y que, por lo común, no quieren ser, dentro del marco nacional y constitucional, menos que nadie. Si al equipo monclovita de Zapatero le funcionara la máquina de pensar la mitad de bien que la de presumir, unas jornadas como las que ayer iluminaron la vaciedad del Senado no se hubieran llegado a producir. En política, como enseña Baura, son más deseables las sospechas sobre el escaso valor de la medidas de gobierno que la certeza comprobada de su inutilidad. Sale perdiendo la esperanza. ¿Q BIOÉTICA: EL REFERENTE CONSTITUCIONAL El autor extiende el proceso de reforma indirecta de la Constitución al campo de la bioética, amenazada por la desprotección completa de la fase embrionaria, es decir, la reducción del hombre, de algunos hombres al menos, a la condición de cosas L A sensación de crisis jurídica que acompaña a lo que podríamos denominar reforma indirecta de la Constitución alcanza al campo extenso de la bioética. Sucede así que, entre nosotros, lo que hemos denominado retos jurídicos de la bioética tiene un carácter peculiar más agudo, más radical que el de un buen número de países de nuestro entorno. En efecto, el Derecho se ve retado no sólo por el avance y el desarrollo biotecnológico, que obliga a incorporar principios como el de precaución, desconocidos hace unas décadas, sino por la mentalidad cientifista que tiende a ignorar que no es lícito hacer todo lo que se puede hacer, sino que precisamente la pregunta ética y la repuesta jurídica surgen respecto a lo que se puede efectivamente realizar. En estas circunstancias, el vaciamiento de contenido de la Constitución y las dudas sobre sus aspectos axiológicos más relevantes dificultan una regulación coherente que busque la justicia concreta en las relaciones y, sobre todo, salvaguardar la esencia de la dignidad humana. De forma similar a como se puede, aparentemente, burlar una declaración explícita de la Constitución sobre la nación española por la vía de excluir el término nación sistemáticamente en toda la regulación jurídica e incluso en el lenguaje común- -España es el único país del mundo que tiene un clima en el Estado- -o atribuyendo la condición nacional a otras reali- dades en leyes orgánicas, es posible observar cómo el legislador vacía la imagen maestra de una institución jurídica hasta hacerla irreconocible. Ésta es básicamente la acusación que han formulado los principales órganos jurídicos respecto a la reforma del matrimonio, que ha pasado, no lo olvidemos, con informe negativo del Consejo de Estado, del Consejo General del Poder Judicial, de la Academia de Jurisprudencia y Legislación y con el veto del Senado. Así, una exigua y circunstancial minoría puede eliminar la protección jurídica del matrimonio cambiando radicalmente su definición y haciendo completamente superflua su regulación constitucional. Algo similar viene ocurriendo con las referencias recogidas en el conjunto de las legislaciones de postguerra respecto a la dignidad humana. Abandonando la tradición cultural que da sentido a la dignidad como lo inconmensurable, lo que no tiene precio, se procede a una reformulación de la misma que o bien le quita su contenido concreto, con lo que la referencia no tendría más valor que una previsión constitucional sobre los unicornios, o bien se la reduce a los derechos efectivamente ejercidos o poseídos por unos determinados seres humanos en virtud de unas cualidades que otros, por ejemplo los embriones, no tienen. Hasta ahora estábamos acostumbrados a un proceso de deconstrucción en el que las previsiones consti-