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88 Deportes PRIMERA DIVISIÓN UNDÉCIMA JORNADA LUNES 7 11 2005 ABC El Atlético tira de su seguro de vida, la defensa, para mantenerse en pie Los rojiblancos, poco ambiciosos y simples ante un Sevilla muy trabado JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Le dura al Atlético la motivación y el entusiasmo medio estornudo. En cuanto lo intenta dos veces y no le sale se vuelve malhumorado, como los niños pequeños, y ya no quiere saber nada de mirar el portal contrario. Se enrosca en su caparazón como si esto no fuera un asunto de paciencia y constancia y acaba perdiendo terreno, ideas y, lo que es peor, el balón. Claro que para lo que lo quiere... Se ve en el equipo que el problema no tiene nombres a los que señalar con el dedo, al menos dentro del terreno de juego, sino que no hay juego colectivo. Se ven demasiados metros entre líneas, y por ahí se le va la fuerza al equipo, que no tiene hilazón arriba, ni en el medio ni atrás. Así que viene cualquier conjunto medio organizado o con pujanza y le pone en un brete. El Sevilla optó por lo último, le puso garra a la pelea y, como el Atlético no es un equipo hilvanado, al primer empujón le deshizo. La conexión Gabi- Petrov, que había funcionado en los primeros minutos hasta poner en un apuro a Alves, se rompió pero, lo peor, es que el equipo exhibió entonces sus vergüenzas, que se vio con mayor claridad en el lado derecho donde Maxi no existió y Velasco tampoco. SEVILLA ATLÉTICO DE MADRID 0 0 Sevilla (4- 4- 2) Palop; Alves, Javi Navarro, Aitor Ocio, David; Fernando Sales (Kepa, m. 60) Maresca, Renato, Adriano (Puerta, m. 76) Kanouté y Saviola. Atlético de Madrid (4- 4- 2) Leo Franco; Velasco, Pablo, Perea, Antonio López; Maxi, Zahínos, Gabi, Petrov (Ibagaza, m. 92) Kezman (Mario Suárez, m. 87) y Fernando Torres. Árbitro Mejuto González. Tarjeta amarilla a Zahínos, Pablo, Gabi. das y concentración en todos los aspectos defensivos. Lo cierto es que el Sevilla tampoco tuvo un día glorioso en cuanto a la invención. El esfuerzo que hizo para apretar con todas sus fuerzas a los rojiblancos le impidió ver puerta con facilidad, si bien le sirvió para borrar del partido a su rival, que ya sólo acertó a defenderse para buscar el descanso con el aliento de los sevillistas en el cogote y un cierto rictus de miedo, y casi espanto, en el rostro. La segunda parte dio un respiro a los rojiblancos pero, malas noticias para ellos, no fue tanto por mérito propio como por el cansancio rival, que ya no pudo apretar tanto las tuercas para recuperar el balón en la medular rojiblanca como había hecho antes. Que el partido fuera más abierto no habló mucho mejor del juego del Atlético, aunque le permitió acercarse algo más al portal local y hacer sudar a Palop, como en el tiro de Kezman que sacó el portero con una excelente estirada. El Sevilla no tenía ocasiones tan claras, pero llegaba mucho más al borde del área. Eso sí, por esos lares aparecía siempre Pablo, o Zahínos (buena labor destructiva la suya) y se acabó el trabajo de unos delanteros que, además, se mostraron demasiado premiosos en el tiro, queriendo meterse con el balón en la puerta. Escasa inspiración Con Petrov entrando más en contacto con el balón y con Gabi más activo, el Atlético niveló el partido. También Torres bajó unos metros para conectar y Maxi apareció un poquito (Javi Navarro le hizo un penalti bastante claro que Mejuto no vio) y al menos el equipo pudo desahogar algo la salida del balón. Pero no había inspiración ni claridad de ideas, ni en el Atlético ni en el Sevilla. A todos se les veía ofuscados pero al menos Juande Ramos lo intentó con cambios ofensivos. Bianchi no. Bianchi se quedó parado, volviendo a exhibir poca cintura táctica y, sobre todo, escasa ambición. Sacó al chaval Mario Suárez, que debutaba, a falta de tres minutos, y a Ibagaza en el periodo de descuento, para perder tiempo. Era una pobre y triste declaración de intenciones de que lo máximo que aspiraba a sacar de allí era al empate. Lo consiguió pero en el aire dejó una sensación de vacío, de escasez de fútbol y de que en el equipo, después de tanto fichaje, lo único que sigue siendo fiable es lo de la temporada pasada: la defensa. Un equipo gaseosa El Sevilla tiró del músculo, de su buen medio campo y de la falta de ataque en los laterales rivales (poquísimas subidas de Velasco y Antonio López) para achuchar de lo lindo y romper a los rojiblancos por la mitad. En ese momento, el Atlético se aferró a su seguro de vida, que es la defensa, sobre todo con Pablo, que estuvo impresionante, apagando fuegos hasta en las zonas más alejadas de la zaga. Mientras, el fútbol de su equipo se evaporaba como la gaseosa, con diez minutos como máximo de cierto esplendor. Atrás, a lo poco que no llegaba Pablo, aparecía Leo Franco con buenas para- Debut de Mario Suárez Si hubo un dato positivo en el partido, ése fue el debut del chaval Mario Suárez, un futbolista de la cantera del Atlético de Madrid de sólo 18 años y que en el filial juega de centrocampista. Salió en el minuto 87 por Kezman en un cambio defensivo realizado por Bianchi. Cinco minutos más tarde se produciría el segundo y último cambio del entrenador argentino, que fue la salida de Petrov y la entrada de... Ibagaza, que salió al campo con cara de pocos amigos pues la verdad es que apenas llegó a tocar el balón. ASÍ JUGARON ASÍ JUGARON SEVILLA Palop: bien. Alves: regular. Javi Navarro: regular. Aitor Ocio: regular. David: bien. Fernando Sales: mal. Maresca: notable. Renato: bien. Adriano: regular. Kanouté: regular. Saviola: mal. Kapi: mal. Puerta: mal. El técnico: Juande Ramos. Regular. Al menos el equipo mantiene la buena organización defensiva y fuerza en el centro del campo. Pero arriba mal. Sin puntería ni ideas. Lo mejor: El medio campo, sobre todo Maresca, bullicioso y con llegada. Buena colocación de Palop. Lo peor: El dominio no se vio reflejado en ocasiones claras. Poco tiro y excesiva premiosidad arriba. ATLÉTICO DE MADRID Leo Franco: notable. Velasco: regular. Pablo: muy bien. Perea: bien. Antonio López: regular. Maxi: mal. Zahínos: bien. Gabi: regular. Petrov: regular. Kezman: regular. Fernando Torres: regular. Mario Suárez e Ibagaza: sin calificar. El técnico: Carlos Bianchi. Regular. El equipo funcionó bien en defensa, pero hubo poca hilazón de ahí para arriba. Además, escasa ambición. Lo mejor: El sistema defensivo, sobre todo los de siempre: Leo Franco, Perea y Pablo, que estuvo excelente. Lo peor: Pocas ideas de medio campo para arriba. Escasa confianza y menos fe en lograr la victoria.