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84 LUNES 7 11 2005 ABC Deportes En las manos de Casillas El Real Madrid se encomendó a su portero y a los destellos de Robinho para derrotar al Zaragoza a base de entrega, carácter, decisión y penaltis JOSÉ MIGUEL MATA MADRID. El Real Madrid acabó ayer su travesía del desierto de lesionados (se supone que el día 19 todos estarán a punto) con más pena que gloria en el juego, pero con más gloria que pena en sus alforjas y, sobre todo, en su autoestima. El equipo no se ha derrumbado pese a no tener a Ronaldo, ni a Baptista, ni a Zidane, ni a Beckham (unas veces) ni a Helguera (otras) ni a... Y a falta de buen fútbol ha ofrecido otras virtudes como competitividad, oficio, carácter, decisión y triunfos. Gracias a ellos espera tranquilo a que regresen las estrellas que faltan, a ver si con ellas es capaz, además de todo lo dicho, de jugar un poquito más (o un mucho) Al menos Luxemburgo ha tenido la fortuna de que entre su multitud de lesionados nunca ha estado Casillas. Porque si en Sergio Ramos ha sido capaz de encontrar un revelador medio centro- -ayer incluso se permitió el lujo de hacer una ruleta al estilo Zidane, además de pases en corto y en largo y de correr arriba y abajo- en Diogo un eficaz hombre para todo, en Mejía un goleador impensable o en Robinho la chispa del ataque, es más discutible si hay algún portero, en la casa blanca o fuera de ella, capaz de asegurar al menos un par de paradones por partido que suelen asegurar los puntos. Ayer volvió a hacerlo, como es regla habitual. Y salvó una victoria conquistada con los dientes apretados, a base de esfuerzo más que de talento y que necesitó para certificarse no de uno, sino de dos penaltis. Así están las cosas. Pero a falta de juego buenos son puntos y la derrota fue justo premio para el equipo que más la buscó y justo castigo para el que menos lo hizo, pues el Zaragoza desperdició dos tercios del encuentro en un gilifútbol impropio REAL MADRID ZARAGOZA 1 0 Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado, Woodgate (Mejía, m. 22) Pavón, Roberto Carlos; Beckham, Diogo (Soldado, m. 60) Sergio Ramos, Guti; Raúl y Robinho (Raúl Bravo, m. 88) Zaragoza (4- 2- 3- 1) César; Ponzio, Álvaro, Gabi Milito, Toledo; Celades (Movilla, m. 79) Generelo (Zapater, m. 72) Ewerthon, Cani (Óscar, m. 79) Savio; y Diego Milito. Árbitro Muñiz Fernández. Amarilla a Cani, Celades, Mejía, Beckham, Toledo, Ponzio y Savio. Gol 1- 0, m. 78: Roberto Carlos, de penalti. de un cuadro de Primera. El primer acto del partido fue un ladrillo de categoría. El Real Madrid recordó al de los últimos compases de la pasada campaña, todo metidito atrás, dejando la iniciativa al rival y buscando un balón que llevarse a la contra. Tampoco podía pedírsele mucho más con dos subalternos- -de lujo, si se quiere, pero subalternos- -como Diogo y Sergio Ramos llevando el peso del juego. Por ello se encontraban más a gusto cuando era el Zaragoza el que disponía del cuero y a pesar de buscar a Guti como posesos para intentar conectar con Raúl y Robinho, los blancos apenas consiguieron inquietar a César en un par de ocasiones puntuales. Un cabezazo de Ramos en una falta que rozó el poste y un disparo de Robinho en otro centro de Beckham que el portero sacó con los pies. Con todo, fueron justo el doble de oportunidades de las que tuvo el Zara- goza. Inconcebible su falta de mordiente cuando se dispone del balón casi en exclusiva. Los de Víctor fueron tan aseados en su fútbol como inocentes en sus llegadas al área, donde una y otra vez morían sus intentonas. Aburrimiento puro. Mucho más ritmo Varió el panorama tras el descanso. Los locales dieron un paso adelante y con ello, a demás de acercarse más a la portería (Robinho y Raúl, ambos de cabeza) también ofrecieron huecos. Y apareció el Zaragoza, que remató por primera vez entre los tres palos por medio de Cañi (m. 51) Y ahí se abrió la veda blanca, porque en siete minutos los de Víctor pudieron romper el partido. Diego Milito remató al larguero y Savio, por dos veces, obligó a Casillas a demostrar por qué nadie entiende que no esté aún renovado. El partido se abrió. Iba arriba y abajo sin pausa y ello favoreció la calidad. Al primer toque, las combinaciones suelen salirle mejor a los jugadores que más tienen. Y así, Guti encontró a Robinho en un pase profundo y Toledo agarró del cuello al brasileño para impedirle rematar. Penalti claro, que el propio Robinho convirtió en oscuro porque César adivinó su lanzamiento y lo rechazó. Pero dos jugadas después, un pase largo de Beckham acabó con Ponzio barriendo al brasileño. Otro penalti cristalino que Roberto Carlos, pese a lanzarlo regular, marcó. Luego, hasta el final el Madrid vivió al filo, como lleva haciéndolo varias jornadas, pero supo guardar la ropa y, sobre todo, tuvo a Casillas. ¡Qué se lo digan a Movilla! EN EL PALCO RAFAEL MARICHALAR de esta forma: Partido espeso, sin decisión. Pero si lo importante es ganar, pues ya está Y en este sentido hubo unanimidad, como mostró Juan Palacios junto a Sacchi, quien dijo, con sonrisa incluida, que son tres puntos muy hermosos Y se fue tan contento. Mientras, Florentino Pérez despedía a todos como si nada hubiera pasado. Y pasó, por ejemplo, el susto que muchos se llevaron a la cena. No García Ferreras, que mostró tranquilidad ya consumada la victoria. Hubo elogios para Roberto Carlos, que enseñó a Robinho cómo se lanza un penalti aunque el autor de esta opinión no quiere que salga su nombre. En la calle, frialdad a la puerta del palco, sin reproches para nadie. Será porque un partido que los madridistas se prometían feliz concluyó con una victoria complicada. En las gradas hubo 74.812 espectadores, que dejaron en taquilla 546.900 euros. ASÍ JUGARON ASÍ JUGARON REAL MADRID Casillas: muy bien. Míchel Salgado: regular. Woodgate: sin calificar. Pavón: regular. Roberto Carlos: regular. Beckham: regular. Sergio Ramos: notable. Diogo: bien. Guti: regular. Raúl: regular. Robinho: bien. Mejía: bien. Soldado: bien. Raúl Bravo: sin calificar. El técnico. Vanderlei Luxemburgo. Bien. Resultados mandan, aunque el equipo siga sin jugar lo que se espera de él. Habrá que verlo después del parón por la selección. Lo mejor: Casillas, magnífico, hizo lo que se espera del mejor portero del mundo. Sergio Ramos mandó y, a veces, hasta templó. La picardía de Robinho, que valió dos penaltis. Lo peor: en la primera mitad entregó mucho campo y el balón, que jugó con precipitación cuando lo tuvo. Solans: Si los jugadores protestaron los penaltis... MADRID. La mayoría de los invitados abandonaron el palco satisfechos por la victoria, no por el juego del Madrid. Menos uno, Alfonso Solans, presidente del Zaragoza, que confesó haberse fumado 18.000 pitillos, por los nervios. No tengo muy claros los penaltis, pero cuando los jugadores protestan es un indicio. El Madrid no ha hecho méritos para ganar El presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, prefirió no opinar, porque sería muy negativo Y el pintor Eduardo Arroyo, madridista puro, lo hizo ZARAGOZA César: bien. Ponzio: regular. Álvaro: bien. Gabi Milito: bien. Toledo: regular. Celades: regular. Generelo: bien. Ewerthon: regular. Cani: bien. Savio: bien. Diego Milito: bien. Zapater, Movilla y Óscar: sin calificar. El técnico. Víctor Muñoz. Regular. Buen planteamiento, pero poca sangre en su equipo, demasiado conservador y miedoso. Además tardó mucho en meter los cambios sólo cuando se vio po detrás. Lo mejor: Savio sigue siendo un peligro con la pelota en los pies y Diego Milito mostró maneras de delantero no sólo tanque su juego de conjunto en la primera parte. Lo peor: su poca llegada en la primera parte y su falta de puntería en la segunda.