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50 LUNES 7 11 2005 ABC Cultura y espectáculos El historiador, sentado en esta imagen en el salón de su casa, propone cambiar la visión que tenemos de la Inquisición en España BEN TZIÓN NETANYAHU Historiador, experto en la Inquisición La Inquisición no trabó una lucha contra herejes, sino que mató a buenos cristianos JERUSALÉN. A sus 95 años, pero con una energía propia de 50, Ben Tzión Netanyahu no se esconde detrás de eufemismos para arremeter con todo el peso de sus fuentes contra historiadores españoles de la talla de Américo Castro o Claudio Sánchez Albornoz, a los que acusa de una completa ignorancia en la Inquisición. En esta entrevista exige una revisión del discurso tradicional sobre uno de los períodos más oscuros de la historia de España y asegura que la Inquisición mató en definitiva a auténticos cristianos. Netanyahu, que nos recibe en su casa, acaba de publicar en España su nuevo libro De la anarquía a la Inquisición (La Esfera de los Libros) en el que cuestiona las fuentes e interpretación que los investigadores tradicionales hicieron de documentación conversa y hebrea. También aporta nueva documentación y rehabilita la que fue descartada para, según él, adaptar el discurso histórico a las necesidades políticas o religiosas de cada momento. -Su crítica de la historiografía tradicional no deja títere con cabeza. Padre de Benjamín Netanyahu y toda una autoridad en la historia de la Inquisición, en su nuevo libro desata la polémica al desmontar las teorías tradicionales sobre el Santo Oficio TEXTO Y FOTO: ELÍAS LEVY BENARROCH SERVICIO ESPECIAL ¿No le parece demasiado atrevida, quizás un tanto absolutista? -En mi nuevo libro dedico un capítulo a las teorías de Castro y de Sánchez Albornoz. Un capítulo importante porque hay que entender que la Inquisición duró 350 años y durante todo ese período los españoles fueron educados en la idea de que fue un instrumento para luchar contra la herejía, contra conversos que seguían practicando el judaísmo en secreto. Después de 350 años aparecieron nuevas explicaciones por parte de grandes académicos si bien todos adoptaron una misma actitud que, en definitiva, apoyó la idea original. -Ud. ha revisado la documentación original que han empleado és- tos y otros historiadores, ¿A que conclusión ha llegado? -Que todos están equivocados. Una completa ignorancia. Castro apoyó sus ideas en sus conocimientos del hebreo a pesar de que realmente no podía leer ni una sola frase. En realidad no entendió las fuentes bíblicas, y de esa ignorancia se originaba su idea más elemental de que los cristianos odiaban a los judíos porque éstos sentían un odio racial hacia ellos y hacia los otros pueblos. Él creía que los judíos odian a cualquier gentil porque la Biblia los define como el pueblo elegido y de esa premisa dedujo que se ven a sí mismos como una raza superior. Pero nunca comprendió realmente la idea de pueblo elegido y que Dios nunca les dice que odien a nadie, sino todo lo contrario. En su empeño, Castro seleccionaba frases de la Biblia y hacía de ellas teorías. Lo mismo ocurre con sus fuentes medievales. No entendía lo que tenía escrito delante. ¡Ignorancia, una completa ignorancia! ¿Y Sánchez Albornoz? -Sánchez Albornoz escribió cientos de páginas sobre la historia judía en España pero todo ideas tontas y sin fundamento. Justificaba algunas ideas de Castro y con fuentes como Alonso de Espina y Tomás de Torquemada explicaba que la Inquisición no fue creada por los españoles, sino por judíos conversos. En su teoría de la conspiración consideraba que éstos habían traicionado el complot anticristiano, a pesar de que ni uno ni otro eran conversos. El fraile Alonso de Espina, confesor del rey Enrique IV y autor de Fortalitium Fidei recuperaba fuentes judías para demostrar que el judaísmo buscaba la destrucción del cristianismo, pero la conclusión de que era judío se desprendía de que sólo alguien con ese pasado