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ABC LUNES 7 11 2005 Nacional 15 HACIA EL PROCESO DE NEGOCIACIÓN La reforma territorial y los guiños del PSOE al nacionalismo reabren el mapa navarro. Una pérdida de la mayoría regionalista podría cuestionar su integridad Segunda transición con parada en Navarra TEXTO: MANUEL ERICE MADRID. Las decenas de ikurriñas que poblaban hace unos días la plaza Mayor de Vera de Bidasoa- -cuna de los Baroja y bello rincón navarro colindante con Guipúzcoa y con Francia- en pleno homenaje a un etarra que se suicidó en la cárcel, contrastan con la progresiva caída del apoyo a laintegración de la Comunidad Foral en el País Vasco. Con un PNV sin peso- -reenganchado por su coalición con Eusko Alkartasuna- con la ilegal Batasuna fuera de las instituciones- -reemplazada por Aralar- -y con una IU simpatizante con el vasquismo pero no con las aventuras, la última encuesta es fiel con la actual representación del Parlamento: sólo un 12 por ciento de los navarros reclama la anexión. Lejos de la confusión posfranquista que dividió a Navarra a finales de los años 70, cuando el entonces Partido Socialista de Euskadi extendía su ámbito a las cuatro provincias y cuando la negociación constitucional y estatutaria acarició formar una sola comunidad. Pero aún, la particular reapertura de la caja de pandora que protagoniza Rodríguez Zapatero puede dar para mucho. Con el resucitado plan Ibarretxe- -que apunta a territorio navarro- -camino de la futura mesa de partidos vascos, el proceso de reformas abierto con la Comunidad Valen- ciana y Cataluña y el paralelo proceso de paz que muchos niegan pero todos asumen, ayudan de nuevo al empeño vasquista de repensar Navarra. Enfrente, la hegemónica Unión del Pueblo Navarro, que lidera el presidente de la Comunidad, Miguel Sanz, en mayoría con su prima hermana Convergencia de Demócratas Navarros (CDN) de Juan Cruz Alli, más allá de retocar el Amejoramiento del Fuero- -el estatuto navarro- tira por elevación a una reforma constitucional que elimine de su título octavo la alusión a una eventual anexión al País Vasco si lo demanda una mayoría de los navarros. El Parlamento de Navarra durante el Debate sobre el Estado de la Comunidad Foral las alarmas en el regionalismo navarro, mientras Sanz advierte una y otra vez a Zapatero que Navarra no será moneda de cambio en una negociación con la banda. EFE Batasuna, en solitario En terreno nacionalista operan dos agentes: Nafarroa Bai, la plataforma que logró llevar a un diputado al Congreso sumando a PNV, EA, Aralar y a otras formaciones minoritarias, busca la reedición y llama a las puertas de Batasuna; pero los proetarras irán en solitario. Primero, para que no se diluya su identidad, la de la radicalidad proetarra, pero, ante todo, porque puede acabar jugando el papel de llave que tantos frutos le ha dado en el Parlamento vasco, si el centro- derecha no repite mayoría. Otegi sabe que es su única baza para hacer girar el estatus jurídico- político de la Comunidad Foral. En territorio regionalista, UPN puede quedarse sin mayoría si se confirma el debilitamiento del CDN, que ya ha llevado a Cruz Alli a lanzar el globo sonda de una posible coalición electoral. Pero, la clave es el Partido A un año y medio de los comicios Sin embargo, el partido, hoy, se juega sobre el terreno de la estrategia electoral, a escaso año y medio de unos comicios forales a los que se da por hecho que retornará una Batasuna rehabilitada. Para los proetarras, pintan oros: su utópica exigencia territorial (la unión de las siete provincias vascas) es lejana, pero menos, con un Gobierno sentado, no ya en una mesa con ETA, sino en otra más, en la política, con los batasunos o con su versión EHAK. Esta tesitura, sumada a que la actual mayoría absoluta UPN- CDN (27 de 50 parlamentarios) no está garantizada en 2007, han hecho saltar Socialista de Navarra (PSN- PSOE) Sus recientes cesiones al mundo nacionalista en algunos ayuntamientos, en los que permite que se coloque la ikurriña como bandera oficial, entre otros guiños, aunque le acarrean enfrentamientos internos, despiertan en UPN la sospecha de un futuro acuerdo con el nacionalismo vasco. En UPN, aunque inquietos con esta actitud frágil no creen que el PSN consienta un gobierno que no defienda la identidad de Navarra A su juicio, sería el principio del fin del PSOE en la Comunidad. El único experimento similar, no igual, fue la alianza que presidió el propio Cruz Alli, con su CDN, el PSN y el nacionalismo. Unión contra natura que duró sólo dos años, aunque lo suficiente para permitir que ETA forzara, con una brutal campaña, una modificación del trazado de la autovía de Leizarán, que une Pamplona con San Sebastián. Los socialistas descartan tajantemente cualquier concesión al nacionalismo vasco que ponda en duda el ser de Navarra y todavía menos un entendimiento con Batasuna.