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4 Opinión LUNES 7 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL SAHARA, PRIMERO ÍA grande y lleno de significado ayer en Marruecos, que celebró el treinta aniversario de una Marcha Verde que, pese al tiempo transcurrido, sigue generando conflictos en el Sahara Occidental. En un discurso televisado, Mohamed VI abordó el contencioso saharaui para mostrar en la pantalla su rostro más amable: habló de consultar a los partidos para discutir el ejercicio de la autonomía del territorio ocupado, a la vez que rechazó cualquier referéndum de autoderminación. Moderado y ajeno a los maximalismos nacionalistas de otras ocasiones, el Rey de Marruecos pasó por alto- -gesto inédito- -su tradicional reclamación territorial sobre Ceuta y Melilla, lo que confirma el buen entendimiento que mantiene con el Gobierno socialista para alcanzar sus objetivos: el Sahara, por encima de todo y con la venia de la autoridad española. D SUPERADO POR LOS CONFLICTOS OS problemas se acumulan para un Gobierno que parece concentrar todas sus energías en la estrategia territorial. Empieza hoy el debate sobre el estado de las Autonomías en el Senado y, mientras tanto, continúa el suma y sigue en materia de conflictos sociales: transportistas, pescadores, agricultores y ahora mineros. En este caso, el presidente del Gobierno es víctima de nuevo de su palabra fácil para la promesa infundada: el sector reclama con energía el plan del carbón que Rodríguez Zapatero prometió al empezar el curso político en Rodiezmo. La negociación está rota y se multiplican las protestas. Seis trabajadores de El Bierzo han iniciado de forma espontánea un encierro indefinido en la propia mina. Ocho sindicalistas permanecen atrincherados en la sede del Ministerio de Industria. Los cortes de carreteras y de vías férreas en Asturias y en el propio León ofrecen imágenes impactantes de barricadas y batallas campales. Aunque con diferente intensidad, la protesta se extiende a las provincias de Teruel, Córdoba y Ciudad Real. De hecho, los sindicatos del sector se plantean la posibilidad de convocar una huelga indefinida (confirmada ya en El Bierzo) y el propio líder de UGT, Cándido Méndez, considera justificado el conflicto abierto contra el Gobierno socialista. Para que todo vaya a peor, las organizaciones agrarias han rechazado las ayudas ofrecidas para compensar el aumento del precio del gasóleo y se reúnen hoy para estudiar la unidad de acción en próximas movilizaciones. Otoño caliente, en definitiva, que refleja un malestar de fondo, con serias repercusiones en materia de orden público. El Ejecutivo no consigue ponerse las pilas a la hora de abordar los problemas reales de la sociedad española. Crece la impresión de que se trata de un equipo poco solvente- -salvo escasas excepciones- -ante la compleja tarea de dirigir un país con notable nivel de desarrollo económico, que cuenta con una sociedad activa y dinámica. Mientras nuestras empresas compiten con éxito en los mercados más exigentes, la clase política se mira al ombligo planteando debates identitarios. Una democracia madura no puede permitirse el lujo de que el Gobierno esté L bloqueado a la hora de plantear medidas que sustituyan a ciertos mecanismos de bienestar que se han quedado obsoletos. Zapatero debería dirigir su atención a la abundante literatura sobre la crisis del Estado- providencia que producen los principales teóricos del socialismo democrático, al menos desde hace un cuarto de siglo. Porque, en efecto, los problemas que afectan a la sociedad postindustrial sólo se pueden encauzar a partir del rigor científico y de un esfuerzo permanente en el día a día, incompatible con la atención desmesurada hacia las tácticas partidistas y con el objetivo de aislar a la principal fuerza de la oposición. Muy al contrario, los cauces de comunicación entre PSOE y PP deberían mantenerse plenamente operativos para afrontar cuestiones de máximo interés nacional a medio y largo plazo. Resulta significativo que buena parte de los problemas afecten al renacido Ministerio de Industria, cuyo titular es, sin duda, un político hábil y competente. No es fácil, sin embargo, atender al mismo tiempo y con la debida intensidad a los avatares internos del PSC, al confuso panorama de la política catalana y a los múltiples sectores integrados en el ámbito competencial del departamento que dirige José Montilla. En el caso de la minería del carbón, no basta con negociar a toda prisa y llegar a un arreglo para salir del paso. De hecho, se extiende la impresión de que éste es un Gobierno débil, muy sensible a las presiones y, en particular, al impacto mediático de sus acciones. El éxito de una reivindicación trae consigo la reclamación inmediata de la siguiente, con una visión a corto plazo que produce un efecto de emulación entre sectores con grave perjuicio para el equilibrio social y económico. El precio del petróleo, la política monetaria o los nuevos desafíos en materia de fuentes energéticas son circunstancias que escapan al voluntarismo de un Gobierno que suele caer prisionero de sus propias promesas y que parece empeñado en huir hacia adelante. Ligero equipaje para este mundo complejo y exigente del siglo XXI, donde nadie regala nada y en el que se pagan muy caros los errores de diagnóstico y la ineficacia en la gestión. Mohamed VI ABC SEGUNDO ACTO E AYUDA A PAKISTÁN A gestión de las catástrofes es una tarea que la comunidad internacional ha asumido como propia. Estamos así ante un compromiso de solidaridad universal instituido de facto por el fenómeno de la globalización. De hecho, hoy las catástrofes generadas por la acción de la naturaleza trascienden las fronteras políticas, religiosas, culturales o lingüísticas. Son conocidas por la opinión pública mundial en tiempo real y las imágenes sobrecogedoras que las encapsulan visualmente recorren todo el planeta y nos hacen sentir como nuestros los dramas humanos a los que, por ejemplo, aboca un huracán que barre las costas de Centroamérica o un terremoto que asola la planicie interior de Irán. El seísmo provocado en Cachemira hace casi un mes arrastra tras de sí un balance aterrador con sus más de 55.000 fallecidos y 70.000 heridos. Pakistán ha sufrido un durísimo azote de la naturaleza que exige de la comunidad internacional su auxilio. Así lo vio el Gobierno español y secundó su decisión el Congreso de los Diputados con el apoyo de todas las fuerzas políticas- -con la excepción de l debate sobre las autonomías que, con la ausencia del lendakari Ibarretxe, empieza hoy en el Senado será el marco donde unos y otros pongan a prueba sus particulares estrategias. Zapatero intentará ganarse los favores de las autonomías del PP- -complicado objetivo- -a fin de que presionen a Rajoy para que éste dé muestras de mayor flexibilidad en lo referente al marco territorial. La táctica, sobre el papel, parece condenada al fracaso- -aunque haya recompensa económica de por medio- -porque las Comunidades del PP asisten a la reunión decididas a hacer piña en torno a la defensa del marco constitucional. Y van a hacerse oír, para que no se apaguen los ecos de lo manifestado por Rajoy el pasado miércoles en el Congreso. L IU- -al envío de un contingente militar a la región bajo bandera de la OTAN. Sin embargo, los problemas logísticos evidenciados hasta ahora por el operativo español, desplegado tempranamente en la zona, demuestran que la decisión de nuestro Gobierno no midió correctamente la complejidad del territorio ni sus dificultades orográficas, agudizadas por los daños sufridos en las escasas infraestructuras civiles que subsisten en la región después del terremoto. En este sentido, urge comprender por parte del Gobierno- -y por todas las fuerzas políticas en general- -que decidir el envío de ayuda humanitaria a un área geográfica castigada por una catástrofe no puede buscar la obtención de ninguna rentabilidad política. Estamos ante un asunto que trasciende a la política partidista. Tan mala es la improvisación como el oportunismo en un asunto en el que el objetivo primordial consiste en paliar el sufrimiento humano en la medida de lo posible. Lo único que procede en estos casos es planificar adecuadamente los operativos y hacer que la ayuda enviada sea gestionada con eficacia y rapidez. Lo demás, todo lo demás, es sencillamente accesorio. SEMANA CRUCIAL E sta semana se sabrá quién es el vencedor de la primera gran batalla de la particular guerra entre Gas Natural y Endesa. En medio de un cruce múltiple de denuncias, la Comisión de la Energía y Bruselas deberán decidir buena parte del futuro de una opa hostil que ha derivado en riña política y en trifulca territorial. Endesa recela de la CNE y de Competencia, pues no en vano son organismos presididos por ex diputados socialistas, mientras que la comisaria europea de Competencia ha tenido que soportar no pocas presiones. Por cierto, a los clientes de Gas Natural, Endesa les ofrece un diez por ciento de descuento. Es la guerra... comercial.