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78 Cultura DOMINGO 6 11 2005 ABC CLÁSICA 50 años de la F. March Obra escénica de Carlos Cruz de Castro. Intérpretes: M. J. Montiel (mezzo) C. Cruz de Castro (cnoferenciante) M. E. Guzmán (guitarra) J. Sanz (clarinete) S. Hernandis (trombón) J. M. Mañero (cello) H. Escalante (piano) P. Ríos (órgano) A. Domingo (batería) J. L. Temes (director) Lugar, Fundación Juan March, Madrid. Fecha: 4- XI Llega a España la biografía definitiva de Miles Davis, escrita por Ian Carr La edición presenta nuevas opiniones y testimonios sobre el músico b Ian Carr escribe acerca de Miles Davis con el conocimiento de quien ayuda a mostrar al personaje como ser humano y músico de culto LUIS MARTÍN MADRID. Gracias a la ingente labor de reediciones que se lleva a cabo con su discografía el trompetista Miles Davis sigue gozando de la misma popularidad que cuando vivía, hace de eso ya catorce años. Toca ahora congratularse con la publicación convenientemente actualizada de una de sus biografías más autorizadas. Está escrita por el periodista y músico Ian Carr. Palabras acertadas para poner orden en la vida plena de caos de un genio. Una vida y una música que han terminado convirtiéndose en un verdadero género que, dentro del jazz, cuenta con muchos imitadores, aunque el único que lo dominaba perfectamente era su propio inventor. Desde que comenzase el milenio, el trompetista de Alton, Illinois, conoce la revisión de una buena parte de su legado discográfico, materializada en la reedición de diferentes trabajos fundamentales en su carrera. Es turno ahora para las letras con la publicación que la editora catalana Global Rhythm lleva a cabo de la biografía del artista escrita por Ian Carr, convenientemente actualizada y enriquecida. Ian Carr escribe acerca de Miles Davis con el conocimiento de quien ayuda a mostrar al personaje como ser humano y músico de culto. Se vale para ello de su propio método de análisis y también de los recuerdos e impresiones de quienes conocieron al trompetista y compartieron escenario con él. Consciente, además, de que sólo existen dos tipos de libros testimoniales, los que se publican en términos de producto y los que se preocupan de construir un catálogo serio de razones, Carr revela otros episodios de la peripecia vital del artista que no habían sido tratados antes. De este modo, Miles Davis se distancia de la autobiografía escrita en colaboración con el poeta Quincy Trouppe, demasiado complaciente en muchos de sus pasajes. Carr abunda con profundidad y erudición encomiables en multitud de detalles y aspectos de la obra del artista que trascienden el ámbito de la mera investigación biográfica, y que no escapan a su aguda percepción como músico, faceta en la que dobla desde hace años. Y, además, como decíamos, para completar el retrato, reproduce un puñado de reveladoras conversaciones con quienes conocieron mejor al músico. Casi un libro miscelánea, un mosaico que reúne como en un puzzle opiniones tan autorizadas como las de Bill Evans, Joe Zawinul, Keith Jarrett o Jack DeJohnette. E incorpora para es- ESTRENO DE LA FACTORÍA ANTONIO IGLESIAS u autor, del texto y de la música, Carlos Cruz de Castro, define La Factoría el encargo de la Fundación Juan March para conmemorar el L aniversario de su creación, como obra escénica para mezzosoprano, personaje hablado y siete instrumentos. El argumento estriba en el importante personaje que canta, declama, acciona y encarna La unidad de producción confiado a una mezzo, en esta ocasión la madrileña María José Montiel, voz espléndida en todos los registros, perfectamente adecuada para un papel harto difícil por complejo. La acción se desarrolla siguiendo el texto, apareciendo en escena uno a uno todos sus músicosactores que, aunados por el sabio quehacer del director, José Luis Temes- -acertado en una conjunción bien lograda por desenvuelta- aportaron un total interpretativo de gran clase. Será lo repetitivo el procedimiento que mayormente se destaca en La Factoría tanto del texto como de la música de Cruz de Castro. A lo largo de su hora justa de duración, el lenguaje es de corte actual, desenvuelto, lozano y, las más de las veces, alegre, así en sus marchas insertas en lo jocoso, ese trazo predominante en lo escénico culminará con El conferenciante interpretado por su propio autor y que, en tres largos momentos, diserta sobre la relación autor y público. El conjunto, aún aquí, cesa de intervenir con acertada discreción, ofreciendo una base aleatoria. S Miles Davis, durante uno de sus últimos conciertos ta nueva edición las voces de nuevos actores como Ron Carter, Max Roach y John Scofield, así como la de diversos PACO MANZANO estudiosos del género y del artista, igualmente reputados por su conocimiento y objetividad. Creativamente fuerte Era creativamente fuerte. A los treinta años, en las históricas sesiones grabadas y vividas junto a John Coltrane, ya no tenía igual. Nada nuevo, si se cae en la cuenta de que sus pesquisas sonoras ya le habían llevado a situarse a la cabeza de todos los movimientos a los que se incorporaba. Primero, junto a los creadores del bebop y, más tarde, junto a Gil Evans- -con el que dio forma al cool- -y a los músicos de sus diversos quintetos. Siempre ha llamado mi atención que ni el inglés ni el francés distingan entre ser y estar, y que utilicen el mismo verbo para actuar, jugar y tocar; indiferenciación semántica que tiene, sin duda, consecuencias a la hora de interpretar un papel, tanto en el escenario como en la vida real. Si un músico puede ilustrar a la perfección esa concepción de la representación, ese fue Miles Dewey Davis. A este coloso de la trompeta le abandonaron los pulmones en una madrugada de septiembre de 1991. Fue poco antes de que comenzasen las sesiones de grabación de un álbum compuesto íntegramente por Prince y de que declarase que en el rap estaba el futuro de su música y de la de los demás. No obstante, estoy seguro de que Miles se tomó la muerte con mucha calma, a los sesenta y cinco años. Como siempre. Con elegancia. Y, quizás, aunque me extraña- -Carr, desde luego, no lo desmiente- hasta con cierto humor.