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74 Cultura DOMINGO 6 11 2005 ABC Salamandra publica Suite francesa el testamento literario de Irène Nèmirovsky, una escritora judía asesinada en Auschwitz cuyas hijas descubrieron esta obra en un cuaderno marrón El dolor de la grandeur TEXTO: TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO Cartas de un hombre desesperado Un dolor que se inserta en lo infinito de puro insoportable, una soledad que de puro inmisericorde lleva a una resistencia que se antoja sobrehumana. Así vivió Michel Epstein, el poco tiempo que sobrevivió a su esposa. Dedicó sus días a escribir cartas a diestro y siniestro: editores, amigos, escritores, incluso ¡a Petain! Nunca debió escribir esta carta, recurrir al mariscal para salvar a Irène fue un error que habla, mejor que nada de su desesperación por hallarla. La respuesta del hombre de Vichy fue contundente: Arresténlo El hombre que creía haber tocado con los dedos lo más alto de la angustia, tuvo que dejar a sus dos hijas, a quienes confió a una mujer de bondad más que probada, Julie Dumot. Luchó por las pequeñas- -a quienes los gendarmes seguían buscando- como una auténtica madre y logró que escaparan de Francia. Las cartas de Michel son como gemidos, que suplican, que gritan, que se humillan con tal de conseguir una pista sobre el paradero de su esposa. Como a Iréne la detuvieron, porque le afectaba la medida general contra los judíos apátridas de 16 a 45 años, su marido se deshace en explicaciones. Afirma que Iréne es una rusa blanca que nunca ha tenido ninguna actividad política, ni quiso aceptar la nacionalidad soviética su padre era un importante banquero. El mío, presidente del Comitér Central de los Bancos de Comercio de Rusia. Perdieron considerables fortunas, en consecuencia, creo innecesario manifestar que no podemos sentir más que odio por el régimen bolchevique somos católicos, lo mismo que nuestras hijas, que son francesas Pero no es comprendido. El editor André Sabatier, con quien Epstein se carteó a menudo, le escribe a la esposa de Paul Morand: Me parece que ciertas frases no son afortunadas Por cierto que esta señora opina que en Las moscas del otoño Némirovsky, es antirrevolucionaria, pero no antibolchevique A Michel le aconseja, que no de pasos dispersos e inútiles a su modo de ver No es extraño que Michel dejara escrito: Ni siquiera tengo el consuelo de poder actuar La última carta de Iréne a su familia fue escrita en julio del 42 desde Pithiviers y esta redactada con lápiz y sin matasellos: Mi querido amor, mis adoradas pequeñas, creo que nos vamos hoy. Valor y esperanza. Estáis en mi corazón, amados míos. Que Dios nos ayude a todos MADRID. Hay novelas en las que las palabras, con la fuerza de una tormenta devastadora, recogen no sólo hechos históricos, sino lo que para infinidad de seres significan. La historia cobra entonces la forma de personas, situadas en el centro del horror, allí donde las reacciones de quienes han decidido la guerra, se tornan imprevisibles. Intolerancia, cobardía, desprecio por el sufrimiento ajeno forman una argamasa que aunque reciba por parte de las víctimas, unas gotas de dignidad, no pueden nada contra la masa maldita. En Suite francesa (Salamandra) es Irène Némirovsky, la encargada de narrar, aunque en forma novelada, el terror que ella y su familia sufrieron en los años 40, cuando el Tercer Reich se adueñó de Francia. La escritora había gozado de prestigio en el periodo de entreguerras, hasta el punto de ser admirada por Cocteau, Morand, Kessel y Brasillach, entre otros. Nacida en Kiev en 1903, de padres que disponían de una gran fortuna- -a la cabeza del progenitor, le pusieron precio los bolcheviques- decidieron dejar Moscú y trasladarse a París. Hija única recibió una educación extraordinaria y se licenció en Letras en La Sorbona. Conversión al catolicismo Era judía, pero en más de una ocasión dio muestras de antisemitismo, incluso en su libros. Cuando el hedor y el sonido nazi comenzó a ser insoportable, Irène que ya se había convertido al catolicismo junto con Denise y Elisabet, hijas nacidas de su matrimonio con el también judío Michael Epstein, formaron parte de la riada humana que abandonaba la capital francesa. Ella veìa a Francia como una sociedad sin rumbo y la verdad es que los franceses no salen bien parados en su libro póstumo. La escapada para la novelista y su familia era obligada. Ya había visto la publicación y venta de sus libros prohibida; sus cuentas, bloqueadas; la posibilidad de trasladarse de un sitio a otro sin permiso, negada. Por si fuera poco, a su marido lo echaron de su trabajo en la Banque des Pays du Nord. Para salvar o proteger sus vidas acabaron en Issy- l Évêque. Cuando escribió su primer libro, David Golder lo envió a Bernard Grasset, pero no incluía nombre ni dirección, sólo un apartado de correos. Tan difícil le puso las cosas al editor, que éste publicó un anuncio en la prensa invitando al autor de la obra a darse a conocer. Aquel libro le dio celebridad; su novela póstuma, Suite francesa fue el milagro de la lucha por la superviviencia. La novelista comenzó a escribirla con la sensación, tan lógica, de que se enfrentaba a su testamento literario. De hecho, en carta a su editor, le dice que ha escrito mucho para pasar el tiempo El 13 de julio de 1942, gendar- Irène Nèmirovsky Una judía antisemita Nació en Kiev en 1903 en una familia de gran fortuna. Los bolcheviques los persiguen y la familia huyó de Rusia Licenciada en Letras por La Sorbona se convierte al catolicismo, pero no logró la nacionalidad francesa. En 1942, los gendarmes franceses la detuvieron. Los nazis la asesinaron a los 39 años. mes franceses la detienen. Tres días más tarde la envían al campo de concentración de Pithiviers. El 17 de julio, el convoy número 6 la conduce a Auschwitz, fecha en la que la asesinan, cuando contaba 39 años. Aunque católica, nunca obtuvo la nacionalidad francesa, detalle que jugó en su contra. Pasó el tiempo y sus hijas guardaron siempre el cuarderno marrón de su madre- -de hecho, le sirvió de almohada a Denise durante una enfermedad. Por fin, lo leyeron gracias a una lupa y descubrieron que era una obra terminada. En los años setenta tras la inundación del piso de Denise, ésta logró salvarlo, y junto con su hermana decidieron donarlo al Instituto Memoria de la Edición Contemporánea. En abril de 2004, Suite francesa fue publicada y meses más tarde mereció el premio Renaudot. Ahora va a traducirse a 18 idiomas. En este libro escribe, en referencia a Francia: ¡Dios mío! ¿Qué me hace este país? Ya que me rechaza observémoslo mientras pierde el honor y la vida Lúcida hasta el final manifiesta a través de un personaje: Lo que agoniza no es sólo Francia, sino el Espíritu ¡LA DESINFECCION DEL FUTURO! El peróxido de hidrógeno más eficaz y estable del mundo Sin toxicidad- Ecológico AHORA TAMBIEN HOMOLOGADO EN ESPAÑA Buscamos: Especialistas en el sector, Distribuidores, Inversores MEGADIN, S. L. Fax: 96 645 6861 e- mail: info megadin. es MEGADIN Huwa- San