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66 Los domingos DOMINGO 6 11 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI DIEGO ARMANDO MARADONA Ex futbolista Vagabundeaba por este mundo con un pie en el otro, en un triste final para una vida extrema. Ahora parece otro. Una estrella de la televisión, un agitador político La metamorfosis del 10 CATALANES DEL NUEVO MUNDO Na POR CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES E die sabe cuándo o cómo. Todos saben dónde y por qué. Sólo él, Diego Armando Maradona, tiene las respuestas a su metamorfosis. En algún momento fue un personaje de Kafka: un ser oscuro, atormentado, retorcido en un rincón de la demencia como cucaracha envenenada por la química. Hoy es otro. Volvió a vivir. Resucitó de las tinieblas. Pasó de demonio a dios. No fue un milagro, fue el amor por las nenas jura. Para él sus hijas son todo y el hijo italiano nada. El muchacho sólo existe sobre el papel mojado que un juez le obligó a firmar. Hasta en el aire le patea. Lo hace en público, frente al televisor donde juega a ser una divinidad profana de la comunicación. El domingo último cumplió 45 años. Lo festejó con su familia argentina. También brindó con Fidel Para él es eso, Fidel Se fue a Cuba a grabarlo en la memoria de la audiencia. Se fue a fumarse un puro. Le salen gratis, no como las entrevistas de su programa donde la estrella, claro, es él. Lo bautizó La noche del 10 Allí habló con Pelé cara a cara. Por primera vez en la historia de un micrófono y de una pantalla, la oveja blanca y la oveja negra del fútbol se mostraron juntos. El rey no saltó al falso campo de juego que organiza en cada emisión el Pelusa Le metió ese gol por gusto y por elegancia. Él, que un día fue el pibe de oro, a veces pierde. Lo hace sin querer, en los partidos de fútbol- tenis de salón que incluye al final de cada capítulo, porque aquello es como un culebrón. Con la tele por testigo, hace que se muere por Claudia, la madre de Dalma y de Jannina. Pero vive bajo sus órdenes. Ella le dice qué hacer, con quién hablar, cuánto pedir y el número de monedas a gastar. Cobra por él, su ex marido, para evitar tentaciones y sonríe cada vez que le jura amor eterno y le pide que vuelva. El hombre al que llamaron Dieguito un día mientras el cielo y el infierno se peleaban por su cuerpo en un hospital de lujo, leyó un cartel: Dios, quédate en la tierra. Pensó que se lo dedicaban y pensó bien. Lo escribieron ellos. Dicen que son más de sesenta mil los que le tienen fe ciega. Se reúnen en la Iglesia Maradoniana de la ciudad de Rosario, a unos trescientos kilómetros de Buenos Aires. Se bautizan mediante un rito: un simulacro de gol con la mano, como el que marcó Maradona contra los ingleses en el Mundial de México- 86. La pasión, palabra mágica para los adictos al viejo, al gordo, al feo y al nuevo, flaco y lindo Maradona, convirtió a una decena (no docena) de sus fieles en apóstoles de su iglesia. En ese templo argentino el sol sale y se pone a las 10, su viejo número de camiseta y de jugadores de un equipo. La locura de la tribu les lleva a ordenar mandamientos. El primero: Amarás al fútbol sobre todas las cosas El segundo: Declarar tu amor incondicional por Diego y el buen fútbol Todos los caminos conducen al diez para difundir los milagros del Diego en todo el universo En territorio local y más reducido, el viernes, el resucitado que salió de las catacumbas de la droga y del que dicen que con un balón tocaba el cielo con los pies, cambió de rumbo. Se subió al Tren del Alba con destino Mar del Plata. Con George Bush como objetivo fue a derribar al hombre más poderoso del mundo de una Cumbre (de las Américas) de la que antes no había oído hablar. Llegó cosido al tatuaje de Fidel que se atraviesa sobre la piel de la pierna izquierda. Lo hizo acompañado del director de cine bosnio, Emir Kusturica y de un Rolex en cada muñeca. Relajado, en la salsa desconocida del activismo político, dejó que se asomará por la ventana, la cabeza del Che que juzga desde su brazo derecho. Diego Armando Maradona, ese día, encabezó, posiblemente, la primera manifestación de su desorientada existencia, es una asesino acusaba a George Walker Bush. Poco antes, quizá horas, había descubierto el significado de las cuatro letras de la locomotora que le arrastraba, con los vagones repletos, por carriles de hierro: Alba (Alternativa Bolivariana para la América) Dicen que otro compañero de viaje, Evo Morales, un bolita como llaman los argentinos a los bolivianos, le sacó de dudas. l héroe más grande de la historia peruana es el almirante Miguel Grau, muerto en combate en 1879. En mi país lo recordamos como El Caballero de los Mares porque tuvo el detalle de recoger las pertenencias de su enemigo para enviárselas a su viuda, acompañadas de una sentida carta de pésame donde ponderaba el valor de quien hasta hoy es el máximo héroe de la armada chilena, el almirante Arturo Prat. Me conmueve intuir que aquellos héroes condenados a luchar bajo dos banderas diferentes, supieron honrar a sus familias y comportarse hasta el final como dos caballeros catalanes. Cuando era estudiante de historia me fascinó la lectura de El nacimiento del purgatorio de Jacques Le Goff, y así rebusqué por todas las librerías de viejo de Lima hasta que di con un ejemplar del Purgatorio de San Patricio. Por el título no me pareció francés- Viatge al Purgatori de Sant Patrici per Ramón de Perellós pero traté de leerlo con la mejor voluntad de la que fui capaz. Así, aquel impreso barcelonés de 1917 que todavía conservo, fue mi primera experiencia textual con el catalán. Siempre he creído que conocer otras lenguas es una de las mayores riquezas posibles, y desde que leí a Josep Maria de Sagarra tengo la ilusión de poder leerlo en catalán. Cola de gallo es una maravillosa colección de artículos, sus viñetas de escritores reunidas en Retratos son espléndidas, Vida privada es una novela majestuosa, Los pájaros amigos es un libro bellísimo, La ruta azul podría ser el libro de viajes más hermoso que he leído y sus Memorias son fastuosas y memorables. ¿Será más deslumbrante todavía la prosa de Sagarra en catalán? Para averiguarlo dispongo de sus artículos compilados en L ànima de les coses y de la primera edición de Cafè, copa i puro libros en los que persevero ilusionado, como cuando me empeño en tocar un instrumento musical de oído. Admito que temía el debate del Estatut por lo que podía tener de rabioso y chabacano, pero tengo que reconocer que un proyecto egoísta, autoritario y anticonstitucional puede aparentar otra cosa si se defiende con respeto y educación. Quizás Rajoy ganó la batalla de las ideas, pero sus diputados perdieron la batalla de la educación. Cada burla, cada risotada, cada abucheo que tronaba desde los escaños del Partido Popular era como un punto menos para los argumentos de Rajoy. ¿Quién dijo que el energúmeno sería Carod? Arcadi Espada lleva meses desmenuzando las miserias del Estatut un texto que no debería ser aprobado tan sólo por lo mal escrito que está. Sin embargo, aunque ciertos líderes del PSOE se inquieten por sus consecuencias financieras y fiscales, nadie denunció durante el debate sus atropellos contra la libertad individual. ¿Acaso la libertad individual no es más importante que el nacionalismo del terruño o del Estado? A fines del siglo XIX, Miguel Grau y Arturo Prat combatieron en el Pacífico hasta hundirse en el océano sin arriar sus banderas. ¿Sabrán los nacionalistas catalanes que los héroes más grandes de Chile y Perú fueron dos catalanes del Nuevo Mundo? Yo comprendí lo que era el seny leyendo las cartas de Grau y de la viuda de Prat. Y sin ser catalán sé que me concierne. Igual que el Estatut y la llengua que parlava Josep Maria de Sagarra. www. fernandoiwasaki. com