Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 6 11 2005 Los domingos 63 Violencia urbana en Francia Desde el 1 de enero de 2005 B A C D E IG H F A- Incendios de vehículos 29.000 B- Incendios de bienes públicos 3.926 C- Incendios de papeleras 17.489 D- Violencias colectivas 3.832 E- Lanzamiento de proyectiles 6.004 F- Ocupaciones de inmuebles 267 G- Destrucción de mobiliario urbano 5.757 H- Enfrentamientos entre bandas 442 I- Carreras de coches 3.768 TOTAL Contra los servicios de seguridad y de salud 70.601 Nueve noches de violencia 27 de octubre. Dos adolescentes de origen africano del suburbio parisino de Clichy- sous- Bois mueren electrocutados dentro de una subestación, donde se escondieron al creerse perseguidos por la Policía. Unos 200 jóvenes comienzan los disturbios. 28 de octubre. En el barrio parisino de Chene- Pointu unos 400 jóvenes se enfrentan a 300 policías. Siete agentes resultan heridos leves. 29 de octubre. Unas 500 personas marchan en silencio en tributo a los fallecidos. Encabezan la marcha jóvenes que visten camisetas con el lema Muertos por nada 30 de octubre. El ministro de Interior, Nicolás Sarkozy, niega que los policías persiguieran a las víctimas y defiende la tolerancia cero en violencia urbana. Varios escuadrones de gendarmes son enviados a Clichy- sous- Bois. Los alborotos repuntan en otras zonas como Clychy, Montfermeil y La Forestiére. 31 de octubre. Las familias de las víctimas se niegan a reunirse con Sarkozy y piden ser recibidos por el primer ministro Dominique de Villepin. Los disturbios nocturnos en varios lugares cercanos a París dejan un saldo de doce detenidos y varios vehículos y contenedores incendiados. 1 de noviembre. Durante la noche, la violencia se extiende a los departamentos de Seine- et- Marne, Yvelines y Val- d Oise, donde pequeños grupos en constante movimiento acosan a la Policía. 2 de noviembre. Numerosos edificios sufren actos vandálicos: un centro comercial, un parvulario, una comisaría, un cuartel de bomberos y un garaje. 3 de noviembre. El primer ministro Villepin se reúne con concejales y representantes de asociaciones locales para buscar soluciones adaptadas a los problemas de la periferia. 4 de noviembre. Noche más violenta en número de coches quemados. Surgen disturbios en otras siete ciudades francesas. Dos bomberos aguardan nuevas órdenes tras apagar el fuego que arrasó decenas de coches en la madrugada tiene mucha carga demagógica. Pero pasa. Como ha pasado la imagen mostrada esta semana por los hermanos mayores les grands frères guardianes reales de los suburbios miserables de las grandes urbes francesas donde ni la Policía ni el Estado son capaces de imponer sus leyes. La mediación de los varones primogénitos de las familias de inmigrantes musulmanes, en su tarea de disuadir a los jóvenes violentos, ha permitido reducir los daños durante los disturbios. Pero a un alto precio político. La intervención, reconocida por el mismo ministro del Interior, Sarkozy, de les grands frères musulmanes en el apaciguamiento de los disturbios al grito de Allahu Akbar (Dios es grande) y su papel de interlocutores ante los responsables policiales y civiles, es para muchos una señal clara de que las autoridades francesas han acabado por aceptar las nuevas reglas de juego que imponen los dirigentes naturales de la comunidad musulmana. AFP Ni Le Pen lo arreglará, ya es demasiado tarde F. DE A. PARÍS. En las barriadas y distritos musulmanes de París, los bares y restaurantes están regentados por los argelinos, los pequeños ultramarinos por los marroquíes y tunecinos... y los taxis son un negocio abierto. Halil, marroquí de origen, se muestra expansivo al dirigir su automóvil desde Barbés al distrito sexto de la capital. Le Pen es un hipócrita como todos los políticos; dice lo que quieren oír muchos pero sabe que no puede hacer nada contra los inmigrantes; de hecho tiene ayudantes árabes, y su última mujer dirigió una asociación en favor del pueblo iraquí afirma con un dejo de malicia. Omar, de origen argelino, está también convencido de que Le Pen ya es una figura del pasado Yo nací en París y he visto en pocos años cómo Al grito de Dios es grande los hermanos mayores de las familias musulmanas han logrado calmar la ira vandálica de los más jóvenes, pero a un alto precio político para la república ha mejorado la convivencia; ¿quién iba a pensar hace sólo diez años que habría en París conductores de autobuses magrebíes? Menos feliz por tener que llevar su coche desde el lujoso distrito sexto al norte de París, Pierre, un taxista al que su poblado bigote rubio no deja albergar ninguna duda sobre su identidad, se muestra agorero. Chirac- -afirma categórico- -no podrá arreglar los problemas que crea tanta inmigración, la izquierda es un desastre y ni siquiera Le Pen podría resolverlos Ya es demasiado tarde- -añade, para rematar su apunte sombrío- -porque las medidas tenían que haberse tomado hace veinte años. Ya estamos invadidos y sólo podemos esperar a la guerra civil, a menos que usted siga creyendo en Papá Noel