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56 Los domingos DOMINGO 6 11 2005 ABC 30 AÑOS DE FRACASO (Viene de la página 54) sierto, que siguen viendo con recelo a los denominados colonos. La Agencia de Desarrollo de las Provincias del Sur espera invertir hasta el 2008 unos 7.200 millones de dirhams (unos 700 millones de euros) Anuncian además la exoneración de impuestos para aquellos que instalen sus empresas en los territorios ocupados, donde la pesca y la extracción de fosfatos siguen siendo los principales impulsores de la economía. La falacia del referéndum Pero lo cierto es que Hafad lleva años instalado en su chabola del campamento Wahda, donde vive con su mujer y dos hijos. Entre 1991 y 1998, después de pasar unos años en el Ejército de Marruecos y nueve meses en la cárcel por desertor, trabajó como responsable de su tribu para realizar el censo de las personas que tenían que votar en el referéndum de autodeterminación. Pero esa consulta está cada vez más lejos de poder realizarse. La comunidad internacional no muestra el más mínimo interés y las Naciones Unidas no parece que tengan mecanismos suficientes para hacer valer sus resoluciones y las leyes internacionales. La Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (Minurso) está cada vez más desprestigiada entre los saharauis. Se preguntan una y otra vez porqué se han olvidado de la R de referéndum. Estos no pintan nada. Son turistas asegura el vecino que no quiere dar su nombre. España tiene que ayudarnos más. Nos dejaron abandonados en manos de Marruecos añade. Esta es una manera de pensar que sigue estando muy extendida a pesar del paso de los años. Un diplomático español reconoce que la realidad de los treinta años es un fracaso estratégico para España y Marruecos. Y prueba de ello es lo que está pasando estos días, pues así los marroquíes no van a lograr legalizar nunca su posición señala refiriéndose al clima de violencia que se vive en el Sahara desde hace varios meses. Pero esta misma fuente reconoce también que España falló en su obligación de garantizar el derecho a los saharauis para abrir el proceso de autodeterminación. Hafad mantiene, a pesar de todo, intactas sus esperanzas y asegura que seguirá luchando junto a mi pueblo para que se celebre el referéndum Su supervivencia depende de los 1.350 dirhams (unos 130 euros) que gana al mes realizando diversos trabajos, un sueldo con el que no cuentan muchas de las familias que malviven en estas provincias del sur Pero su corazón se mantiene cien por cien saharaui a pesar de ser uno de aquellos 350.000 participantes en la Marcha Verde. Fue un crimen contra mi pueblo repite arrepentido. Jacob Said, representante del Polisario, hace el signo de la victoria en el I Congreso del PSOE andaluz, en diciembre de 1977, junto a Alfonso Guerra y Guillermo Galeote, primero y segundo por la derecha ABC Tres décadas a la defensiva LUIS AYLLÓN Las relaciones con el vecino del Sur no han sido nunca fáciles y los hechos demuestran que, desde que se produjo la Marcha Verde hace ahora treinta años, los marroquíes han llevado casi siempre la iniciativa y a España le ha tocado reaccionar. Ciertamente, para Marruecos ha sido más sencillo entenderse con los gobiernos socialistas que con los de centro derecha, a pesar de que todos los jefes del Ejecutivo realizaron su primer viaje oficial a Rabat para expresar el interés de España en sus relaciones con ese país. En cualquier caso, las cosas, primero, a Hasán II y, luego, a su hijo Mohamed VI les han ido mucho mejor con Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero que con Adolfo Suárez o José María Aznar. La posición de los Gobiernos de UCD no reconociendo ningún tipo de soberanía de Rabat sobre el Sahara provocó continuos roces en los que se pudo ver lo que iba a ser la línea a seguir en el futuro por las autoridades marroquíes: utilizar las armas en su poder para colocar a España en una situación difícil. Entonces, esa arma fueron los acuerdos de pesca bilaterales con los que jugaba a su antojo. A pesar de todo, en 1979 se produjo la primera visita oficial de los Reyes a Marruecos y se abrió el camino para el establecimiento de unas relaciones bilaterales que incluyeran aspectos políticos, económicos, culturales y sociales. Sin embargo, no fue hasta la llegada de Felipe González a La Moncloa cuando se encauzaron las relaciones. Los acuerdos pesqueros se hicieron más prolongados, el clima se hizo mejor, Hasán II realizó una visita de Estado a España en 1989 y, finalmente, en 1991, Don Juan Carlos acudió a Rabat para estar presente en la firma del Tratado de Amistad y Buena Vecindad que estableció la celebración cada año de cumbres bilaterales. España, además, se convirtió en el segundo socio comercial de Marruecos y numerosas empresas se implantaron en ese país. A pesar de todo, Hassan II, centrado en sus relaciones con Francia y con Estados Unidos, seguía considerando a España como un país de segunda a quien le resultaba fácil incomodar cuando necesitaba algo. El control a En 1979 se voluntad de los fluprodujo la jos migratorios o de primera visita droga, así como las oficial de los alusiones a las reivindicaciones sobre Reyes a y Melilla, forMarruecos y Ceuta parte de su maba se abrió el política, que incluía camino a las desplantes a las autoridades del Gobierno relaciones español, porque bilaterales siempre quiso tratar mejor con el Rey que con ellas, olvidando que nuestro país es una Monarquía parlamentaria. Así, hacía esperar largas horas a los gobernantes españoles o incluso les daba plantón, como le ocurrió a Javier Solana siendo ministro de Exteriores. La llegada a La Moncloa del PP cambió el panorama. José María Aznar, a quien, por cierto, Jaques Chirac anunció que le ayudaría en todo menos en lo que se refiriera a Marruecos, hizo ver a Hassan II que no estaba dispuesto a seguir aceptando el mismo juego. El Monarca alauí advirtió que Aznar iba en serio y mantuvo una actitud prudente. Tras su muerte, su hijo, Mohamed VI, optó por la confrontación. En marzo de 2001, los marroquíes impidieron el acuerdo pesquero con la UE, del que se beneficiaban sobre todo los barcos españoles, y Aznar proclamó que eso tendría consecuencias Fue el primer gran encontronazo y el preludio de la gran crisis abierta siete meses más tarde, cuyo detonante fue una votación sobre el Sahara auspiciada en el Parlamento andaluz, que llevó a la retirada del embajador marroquí en Madrid y a la toma del islote de Perejil, recuperado de inmediato por España. Marruecos comprendió que esa vía no le llevaba a ningún sitio y, aconsejado por Washington, optó por el entendimiento. Las relaciones mejoraron algo en la última etapa de Aznar, pero el cambio radical se produjo al llegar Zapatero a La Moncloa. Mohamed VI no ocultó su satisfacción y dio un gran recibimiento al nuevo presidente del Gobierno, que se ha convertido en el gran valedor de los intereses de Rabat, aún a costa de levantar ampollas en el Frente Polisario, tradicionalmente apoyado por la izquierda española. Conscientes de su nueva posición de poder, Mohamed VI se ha ido creciendo y hasta se ha permitido rechazar una tras otra las delegaciones autonómicas que pretendían entrar en el Sahara, sin que el Gobierno haya expresado más que una tibia queja. Los últimos sucesos en Ceuta y Melilla y las confusas respuestas de Marruecos a España volvieron a poner de relieve que Rabat le tiene cogida ya la medida al actual Gobierno.