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36 Internacional DOMINGO 6 11 2005 ABC Destino turístico del primer mundo en una ciudad que no lo es M. M. C. CANCÚN. Francisco Alor, presidente municipal de Benito Juárez (municipio al que pertenece Cancún) Félix González Canto, gobernador de Quintana Roo, y Rodolfo Elizondo, secretario de Turismo del Gobierno federal, detallaban a ABC los daños causados por el huracán y las fases de su rehabilitación. El gobernador evalúa en dos mil las viviendas particulares destruidas completamente por Wilma y en otras veinte mil las parcialmente dañadas. De los arrecifes, otro de los polos de atracción turística de la región, asegura que sólo fue afectado uno, en la isla de Cozumel. En cuanto a las infraestructuras, sólo queda por recuperar una parte de la autopista que conduce al asentamiento arqueológico de Chichén Itzá y a Mérida, en el Estado de Yucatán. Entre otras medidas, como el aplazamiento del pago de impuestos, González Canto subraya la reducción de las tasas de interés de los créditos que otorgarán los bancos a los pequeños y medianos empresarios. El secretario de Turismo, comisionado por el presidente Vicente Fox para coordinar el día después asegura que los trabajos van a muy buen ritmo, asume que algunos puestos de trabajo eventuales no podrán ser respetados (pero existen becas y cursos de adaptación para contrarrestar sus efectos) y reconoce la solidaridad que ha encontrado en los empresarios españoles con negocios en la zona. Entrada principal de uno de los grandes hoteles de Cancún, tras el paso del huracán Wilma REUTERS Uno de los destinos turísticos más populares del mundo y uno de los principales focos de inversión de la industria hotelera española lucha por recuperarse tras el devastador paso del huracán Wilma Cancún vive su primer otoño TEXTO: MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL Reglas de navegación Elizondo salió al paso de una alerta del Gobierno de Estados Unidos, sobre presuntos incumplimientos en las reglas internacionales de navegación en el aeropuerto de Cancún, y reiteró que la base está autorizada a operar las 24 horas del día, e informó de que el Gobierno federal enviará a la Secretaría de Estado norteamericano una aclaración al respecto. El alcalde Alor aprovecha las circunstancias para recordar que en Cancún hay un destino turístico del primer mundo, en una ciudad que no lo es y enumera una serie de proyectos urbanísticos, como el bulevar Malecón, con los que pretende paliar la desigualdad evidente entre la zona hotelera de su ciudad y el centro, que en apenas treinta años de existencia ya cuenta con una población cercana a los ochocientos mil habitantes. CANCÚN. El color verde ha huido de Cancún, y en sus otrora frondosos manglares se acumulan toneladas de troncos y ramas desgajadas, junto a la laguna Nichupté. Sólo algunas palmeras aguantan en pie. La ciudad, acostumbrada a vivir en una eterna primavera, conoce por primera vez el paisaje otoñal, después de que hace menos de dos semanas fuera azotada por Wilma el huracán más potente del que se haya tenido nunca noticia. Mientras Cancún se afana por sanarse de la catástrofe, su paisaje provoca sensaciones encontradas. Primero, el pasmo ante la violencia del ciclón y el desastre que provocaron sus vientos de 250 kilómetros a la hora, instalados sobre la ciudad durante día y medio. Luego, el asombro ante la rapidez con que la villa cura sus heridas y la vida vuelve a algo parecido a la normalidad. El poder de recuperación es mucho mayor del que se puede esperar confirma Javier Marañón, cónsul honorario de España en el Estado de Quintana Roo y representante de varios intereses turísticos españoles en la zona. Cancún es una imagen de México- -dice- y tanto el Gobierno federal como el estatal están echando el resto Cancún vive del turismo, y sus ingresos proporcionan una buena cantidad de divisas a las arcas públicas. Por Quintana Roo pasan anualmente cerca de diez millones de visitantes, de los cuales, algo menos de la mitad se aloja en Cancún. Estadounidenses, canadienses y europeos (entre ellos, casi trescientos mil españoles) componen su público habitual. Seguramente por ello, los diferentes poderes públicos se volcaron desde el primer momento con la zona, el presidente Fox a la cabeza. Casi nadie cuestiona la eficacia con que las diferentes administraciones se prepararon para la embestida de Wilma ni la determinación con que han acometido la labor de paliar sus efectos. Esporádicos problemas de abastecimiento y algunas quejas contra los tour- operadores no minimizan el práctico saldo blanco con que se cerró el balance del huracán: tres personas muertas por la explosión de un depósito de gas. Pero la naturaleza es sabia y, también, cruel y caprichosa. Así, junto a hoteles impecables en los que no se aprecian ni siquiera manchas de humedad, hoy agonizan establecimientos destrozados, sin vidrios ni techumbre. Un par de zapatos, dentro de una vitrina, es cuanto sobrevivió en la tienda que una conocida firma gallega de ropa disponía en un centro comercial sobre la avenida Kukulkán, en la franja hotelera; el techo se vino abajo, los escaparates volaron y ya sólo queda un amasijo de madera y acero. Ahora, el sol brilla como de costumbre y las cálidas aguas del Caribe han recuperado su perfecta tonalidad azul turquesa. Pero la fuerza del mar, embravecido por el huracán, dejó sin playa a la barra sobre la que se asientan los principales hoteles de Cancún. Las olas rompen, suavemente, a escasos metros de sus piscinas. La recuperación del albero desplazado por Wilma es una de las prioridades para la Administración local. Gabriela Rodríguez, secretaria de Turismo de Quintana Roo, estima que en seis meses se dispondrá de la fina y blanca arena, que constituye uno de los principales atractivos del lugar. Especialistas holandeses ya trabajan en ello. En Riviera Maya los efectos del huracán fueron menores, y la actividad turística empieza a operar con cierta normalidad.