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24 Nacional DOMINGO 6 11 2005 ABC Fallece Sáinz de Robles, primer presidente del Poder Judicial en la democracia Sentó las líneas que marcarían la personalidad del órgano de gobierno de los jueces de forma súbita dos días después de la celebración del acto central, al que él asistió, del XXV aniversario del Consejo del Poder Judicial S. N. MADRID. Ayer falleció en Madrid a los 78 años el prestigioso jurista y magistrado Federico Carlos Sáinz de Robles, que fuera primer presidente del Consejo General del Poder Judicial, órgano de gobierno de los jueces, desde el nacimiento de la institución, en 1980. Una complicación vascular de carácter súbito acabó la pasada madrugada con su vida apenas dos días después de que el CGPJ celebrara el principal acto por el XXV aniversario de su creación- -al que Sáinz de Robles acudió- con la presencia de las principales instituciones del Estado. Múltiples personalidades del mundo de la Justicia y amigos acudieron ayer al tanatorio de la M- 30 en Madrid para rendirle tributo. Todas ellas coincidieron al destacar la labor de este gran presidente y su gestión al frente de la judicatura en la compleja etapa inicial de la democracia. Casado y con cinco hijos, Sáinz de Robles presidió el CGPJ entre 1980 y 1985 e impulsó las vigas maestras sobre las que se desarrollaría, en aquellos años y posteriormente en Consejos sucesivos, la personalidad de este órgano. Su cuerpo será incinerado hoy en el cementerio madrileño de La Almudena y el entierro se celebrará posteriormente en la Sacramental de San Justo. Doctor en Derecho, Sáinz de Robles nació el 1 de diciembre de 1927 en Madrid. Hijo del prestigioso escritor Federico Carlos Sáinz de Robles y Correa, estudió en el Colegio de El Pilar. Tras licenciarse y doctorarse por la Universidad de Madrid, ingresó en la carrera judicial por oposición en 1952, siendo destinado al Juzgado de Primera Instancia de Arenys de Mar. En 1956, ingresó en el cuerpo de secretarios de la Administración de Justicia y en 1962 fue nombrado magistrado de la Sala de lo Contencioso- Administrativo de la Audiencia Territorial de Valladolid. b Su fallecimiento se produjo UN GRANDE ENTRE LOS GRANDES FRANCISCO JOSÉ HERNANDO Presidente del CGPJ y Tribunal Supremo Sáinz de Robles toma posesión como presidente del CGPJ, en 1980 ABC María Emilia Casas Presidenta del TC Ha prestado unos servicios inolvidables para la democracia y para el desarrollo de la Constitución y del sistema judicial Alberto Ruiz- Gallardón Alcalde de Madrid Fue de los grandes humanistas que hemos tenido trado en la Sala Tercera del Supremo y el 6 de mayo de ese mismo año decidió abandonar de nuevo la carrera judicial para presentarse como candidato por Madrid a las elecciones generales del 22 de junio por el Partido Reformista Democrático, que lideraba Roca Junyent, pero no resultó elegido. Desde entonces ejerció como abogado y en 1989 fue nombrado presidente de la comisión creada por la Asociación de la Prensa de Madrid para redactar un código de conducta para la profesión periodística. Es autor de ensayos, obras de tipo literario y artículos taurinos. De la judicatura a la abogacía En 1974 solicitó la excedencia en ese cargo para trabajar como abogado en Valladolid y tres años después se reincorporó a la carrera judicial y fue destinado a la Sala de lo Contencioso- Administrativo de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Ascendió a la categoría de magistrado del Tribunal Supremo en 1979 y el 24 de octubre de 1980 fue designado por los vocales del primer CGPJ para ocupar la presidencia del mismo y del propio Tribunal Supremo, cargos de los que fue destituido el 29 de octubre de 1985. A partir de 1986 ejerció como magis- n la vida existe un tipo de personas sin los que la Humanidad nunca se habría elevado desde la caverna a la civilización y a la justicia. Son personas cuyo ejemplo, cuyo trabajo, cuyas enseñanzas resultan de crucial inspiración para otros porque los hace mejores en todos los órdenes de la vida. Federico Carlos Sáinz de Robles era uno de ellos. Su desaparición es una desgracia para la judicatura española porque se ha ido un grande entre los grandes, un creador de vocaciones judiciales, un maestro. Federico, pocas horas antes de morir, me decía en el Casino de Madrid, en el curso de la cena de celebración del XXV Aniversario del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que esas últimas 48 horas había disfrutado como no recordaba. El día anterior había estado presente en el concierto que, con el mismo motivo, habíamos celebrado en el Salón de Pasos Perdidos del Tribunal Supremo, y al que asistieron los Reyes, el Príncipe de Asturias, el Presidente del Gobierno y demás autoridades. Era la culminación de su obra. Porque el Consejo General del Poder Judicial hoy no se comprendería sin él. Federico fue su primer presidente desde el 23 de octubre de 1980 y durante los cinco años siguientes. Era un demócrata convencido y lo demostró el 23- F. El Pleno del CGPJ, reunido en sesión extraordinaria bajo su presidencia, hizo público aquella tarde, a las 20.30, un comunicado de apoyo a la democracia y a la Corona. Fue la primera institución que se pronunció abiertamente y sin ambages contra el golpe. La Constitución de 1978, a sus ojos, era el mejor instrumento de convivencia y de progreso. A Federico le quedó un regusto amargo tras su paso por el CGPJ. Consideró que el cambio en el sistema de elección de los 12 vocales de procedencia judicial- -que fueran elegidos por el Parlamento en vez de por los propios jueces- -fue un duro golpe para la independencia judicial. Después se dedicó, con éxito, a la práctica de la abogacía, aunque siempre echó de menos a su familia profesional, la de los jueces. Lo sabíamos. Por eso, al reencontrarnos, fuimos felices con él los dos últimos días de su vida. Y él con nosotros. E