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22 Nacional DOMINGO 6 11 2005 ABC Las asociaciones de subsaharianos acusan al Gobierno de una regularización racista con África Afirman que no se han valorado sus dificultades para empadronarse y conseguir contratos de trabajo b Malienses, senegaleses y guinea- nos admiten que algunos presentaron papeles falsos del padrón; otros se quedaron fuera por las deudas de sus patronos con la Seguridad Social M. A. BARROSO C. MORCILLO MADRID. La regularización del Gobierno español ha sido racista con África, ha discriminado a este continente porque lo que se busca son esclavos modernos. Se deja entrar en las pateras a los africanos, se les arrincona en las ciudades y se les canaliza hacia los pueblos para que levanten la agricultura La argumentación, en un español impecable, es de Tafsir Dia, senegalés que vive en nuestro país desde hace 13 años y lleva casi una década integrado en el movimiento asociativo, buscando salidas para la aventura equivocada de sus compatriotas y de otros inmigrantes. Explica sus razones en medio del asentimiento general de un grupo de más de cincuenta africanos procedentes de varios países de la zona occidental, reunidos por ABC en Madrid para hablar de los problemas a los que se enfrentan. Entre ellos están los representantes de las principales asociaciones de Mali, Senegal, Mauritania y Guinea Conakry en nuestro país. Está claro que la regularización no ha sido para los africanos, sino para los suramericanos y la gente del Este de Europa, y los responsables políticos lo sabían cuando la diseñaron: las dificultades que tenemos para conseguir el empadronamiento- -es misión imposible que te alquilen una casa si eres negro- los problemas para que te hagan un contrato... Son años de lucha y ni aun así lo logramos. Algunos no comerían todos los días si no fuera por la solidaridad de sus compañeros. En esas circunstancias, ¿cómo van a buscar un empleo? se pregunta Kassin Traore, presidente de la Asociación Djigui Malien de Madrid. Representantes de algunas de las principales asociaciones de africanos en España la prensa. Dia, que trabaja en un proyecto de Médicos sin Fronteras, habla de racismo estructurado Sólo hay que hacer la prueba del taxi. Dos negros en cualquier calle de Madrid esperando un taxi a las dos de la mañana; nadie se va a parar, y es un servicio público El resto de los congregados asiente en silencio. Un silencio respetuoso que sería inimaginable en una reunión de vecinos en España. La riqueza actual de El Ejido (Almería) un pueblo donde hay más vehículos Mercedes por habitante que en ninguna otra parte de Europa, la crearon malienses, senegales, guineanos... africanos sin papeles trabajando de sol a sol en los invernaderos- -prosigue Dia FOTOS: CHEMA BARROSO Nos dejan entrar en patera, nos arrinconan en las ciudades y nos envían a los pueblos a levantar la agricultura en su impoluto castellano- los esclavos modernos. Hace un tiempo se publicó una noticia que decía algo así como que traían negros a trabajar en las obras de Madrid porque resistían muy bien el calor no porque son los mejores ferrallistas. Es inmoral Muchos llevan años en España; la mayoría trabaja en la construcción y casi todos relatan idénticas dificultades para optar a los documentos que legalicen su situación y a un contrato de trabajo. Hay quien afina su crítica Hemos sufrido mucho Casi todos los malienses que viven aquí trabajan, pero casi ninguno tiene papeles- -prosigue Traore- Hemos sufrido mucho y eso parece no importarle a nadie. Europa busca ahora un freno a la inmigración, eso sí, sin implicarse con África, y parece que ignora que son muchos miles más los que están dispuestos a venir. ¿Qué hace un hombre de 25 años, en su plenitud, sin ningún futuro, ganando 40 euros al mes? Aunque todos queramos quedarnos en nuestra tierra, no podemos hacerlo Tanto Dia como Traore se muestran muy críticos con el tratamiento que se da a la inmigración africana, no sólo por parte de las instituciones, sino también de los ciudadanos de la calle y de UN PROBLEMA PLANETARIO EL HASSANE ARABI (Presidente de la Asociación Solidaria para la Integración Sociolaboral del Inmigrante) os que trabajamos en el tema migratorio sabemos desde hace bastante tiempo que el drama de los desplazados está llegando a unos límites insostenibles; hemos denunciado en más de una ocasión los sufrimientos de millones de personas y lanzado serios llamamientos para que el mundo se despierte y ponga fin a las injusticias que obligan a las personas a moverse hacia los países prósperos en busca de una vida L digna que, por desgracia, habían perdido en sus propios hogares. Las escenas vergonzosas que han sucedido las últimas semanas tanto en las vallas de Ceuta y Melilla como en el interior del territorio marroquí, han descubierto una realidad que se arrastra ante la indiferencia de los responsables de los países tanto receptores como emisores de seres humanos. En esta era de la globalización mercantil, más del 80 por ciento de las personas del planeta se encuentran atrapadas por la miseria y la opresión de sus regímenes corruptos y por la hipocresía de los países ricos que los sostienen desde hace más de medio siglo. España y Marruecos son los que más sufren las consecuencias de los movimientos migratorios entre Áfri- ca y Europa y, por ello, merecen todo el respeto más allá de las críticas que puedan llover. Es un error considerar el fenómeno migratorio como algo regional e intentar tratarlo únicamente con pactos y convenios bilaterales entre países en un intento de aliviar la situación y aplazar, por ende, un estallido inminente. Las políticas migratorias deben ser mucho más globalizadas y con una visión clara hacia el futuro del planeta. Para ello, los organismos e instituciones internacionales deben tomar unas iniciativas que encarrilen el problema y buscar una solución lógica y razonable basada en el diálogo y la cooperación. Urge, pues, convocar una conferencia internacional promovida por Naciones Unidas para tratar el tema.