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ABC DOMINGO 6 11 2005 Nacional 21 Viene de la página 18 Feijóo, Barreiro y Cuiña han eludido el choque directo, pero se disputan el mensaje de galleguismo dencia el respaldo incondicional del barón orensano, José Luis Baltar, pero su apuesta por devolver a la organización gallega del PP los niveles de autonomía respecto a la dirección nacional que considera ha perdido en los últimos años, singularmente tras la catástrofe del Prestige puede atraer a los descontentos en La Coruña con la recuperación de posiciones de Romay y la gestión de Juncal. Sería la mano de la segunda pareja, a la que podría finalmente incorporarse Xosé Manuel Barreiro, un hombre de consenso que mantiene buenas relaciones con los dos sectores, pero de trayectoria más próxima al rural En cualquier caso, Barreiro parece tener sus apoyos directos constreñidos a Lugo, una limitación que reduce sus posibilidades de triunfar en solitario. ÁLVARO DELGADO- GAL ESPAÑA FRENÉTICA uién hombreó más en el hemiciclo? ¿Rajoy o Zapatero? La cuestión tiene su gracia, incluso su interés. Pero ese día sucedieron cosas infinitamente más importantes. Tiempo habrá de repasar los granos del rosario, uno a uno. Hoy me urge señalar, con un sentimiento genuino de escándalo, que el miércoles pasado no sólo se le dijo sólo al PP que estaba en minoría, o mejor, en soledad. Se sostuvo de añadidura que era un huésped de segunda, una suerte de intruso, en el recinto democrático. Las diez horas largas de debate fueron empleadas, no para discutir el Estatut, sino para afirmar que la negativa del PP a recibirlo en su formato actual demuestra que la cabra tira al monte, y que la palabra libertad o la palabra Constitución no valen lo mismo en quien viene del franquismo que en un socialista o un nacionalista agraviado por los abusos de la dictadura. Hemos asistido, en fin, a la estigmatización moral de la derecha. La derecha padece, por las trazas, un defecto de fábrica. Sus tesis quedan inhabilitadas de raíz. Son malas, más que su por contenido, por la naturaleza intrínsecamente viciada del que las enuncia. Ignoro si asistimos a un hecho catastrófico o a una ilusión, provocada de modo contingente por la mayoría también contingente en que se apoya el Gobierno y la forma como aquélla se desplegó para defender de consuno la tramitación parlamentaria del texto catalán. Quiero creer lo segundo. ¿Q La sombra de Romay Que la sombra de Romay es alargada lo enfatizó recientemente el presidente de la Diputación de Lugo, Francisco Cacharro, que parece haber decidido ya en favor de Cuiña el choque personal de lealtades entre el ex- delfín y el presidente provincial del partido, Xosé Manuel Barreiro. Cacharro, uno de los dirigentes a depurar en el afán de modernización de los urbanitas, precisó que el ex- ministro de Sanidad no es ajeno a la candidatura de Feijóo. Como los candidatos- -con excepción del vehemente López Veiga- -han eludido hasta ahora enfrentarse en el cuerpo a cuerpo, el debate dialéctico lo han asumido en las últimas jornadas pesos pesados del partido, como el propio Manuel Fraga, que llegó a desautorizar la candidatura de Cuiña, sin citar por su nombre al que fue durante años su brazo derecho en la Xunta y en el partido, para referirse a él con el apelativo de ese personaje Aunque el todavía presidente del PP gallego rectificó posteriormente al puntualizar su estima personal por Cuiña, que no respondió a sus ataques, Quiero creerlo, porque me espanta la alternativa de no creerlo. Manuela de Madre, en una intervención áspera y desafortunadísima, abrió fuego recordando que no todos habían cantado en su momento Llibertat, amnistia i Estatut d Autonomia El resto de los grupos, con la excepción del canario, apretaron la misma tecla, con distinta intensidad. Unos, afearon que Fraga no hubiese votado el artículo VIII de la Carta Magna; otros, exhumaron por enésima vez la proclamación anticonstitucional hecha por Aznar en un diario de la Rioja, cuando todavía gastaba pantalones cortos; Zapatero sacó a relucir a González de la Mora; Puigcercós jalonó sus diatribas con latiguillos del tipo de la derecha, o sea, los de siempre y Carod, que se había contenido en su exposición de la mañana, se tomó el desquite por la tarde con dos atrocidades. Señaló, primero, que el referente de los populares no era el Siglo de las Luces sino el uno de abril de 1939. Y citó luego a Brecht: Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron a por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron a por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron a por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí Por cierto, no es Brecht el autor de la frase, sino Martin Niemoeller. Como tampoco escribió Cervantes Ladran, luego cabalgamos la otra cita de Carod. El filólogo no acertó una. Pero esto, naturalmente, es secundario. Lo grave fue la identificación implícita de los populares con los nazis. El efecto agregado resultó penoso. Unos descalificaban al PP en letras rojo escarlata. Y otros, en tonos apastelados. Ahora bien, como se mostraban todos de acuerdo, entre sí y contra el enemigo común, las invectivas o reproches se fundieron en un todo y lo que se percibió fue un coro unánime. El mensaje sonaba así: señores de la derecha, ustedes están de prestado en esta casa respetable El PP ha insultado a dirigentes socialistas. Y de vez en cuando, ha cometido fealdades políticas considerables, y hasta imperdonables. Pero no ha llegado a argumentar que la izquierda es rechazable por definición. Aquí empezamos a sacar los pies del tiesto con los asaltos a las sedes populares, especialmente virulentos, dicho sea de paso, en Cataluña, y después se ha recuperado la memoria de los muertos y la guerra civil, no para ilustración de la ciudadanía, o mejor conocimiento de la historia, sino con fines polémicos. El sistema actual de alianzas ha entrado en resonancia con esos resabios y recargado el ambiente hasta extremos peligrosísimos. Es verdad, de acuerdo, que un porcentaje no menudo de la derecha procede, de alguna manera, de Franco. ¿Y qué? Franco, decisivo durante cuarenta años de vida española, puede ser superado, no anulado. Lo importante, sin embargo, es que la derecha está dentro del sistema. De cuerpo entero. Los que juegan a expulsarla a las tinieblas han perdido la cabeza. Francisco Cacharro, calificó de injustas sus apreciaciones para matizar que la candidatura del ex- delfín es la que más claramente parece que no es del aparato Diálogo versallesco Entre tanto, Barreiro, Cuiña y Feijóo amenizan la partida con envites a la grande, a la chica y a los pares de sus apoyos congresuales- -ayer decía Núñez Feijóo que cuenta con el apoyo de la mayoría de la militancia de Pontevedra y La Coruña y de buena parte de la de Orense- -en comentarios exentos de la menor crítica y centrados en asegurar la unidad del partido y el respaldo al ganador. Pero no es casual que, en medio del cruce versallesco de elogios, Feijóo ha- ya asumido como propias dos de las estrellas programáticas de Xosé Cuiña: el galleguismo, aún matizando que el ala oeste del PP no ha perdido autonomía en los últimos tiempos, y la posibilidad de alcanzar con PSOE o BNG, según los casos, unos pactos de gobernabilidad, una propuesta que, en la era Fraga no pasaría de simple quimera.