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18 Nacional DOMINGO 6 11 2005 ABC Núñez Feijóo se ha sumado a López Veiga, Barreiro y Cuiña como candidatos a presidir el PP gallego. La distancia entre los dos primeros, oficialistas, y los dos segundos, alternativos, marca un proceso que en el fondo enfrenta a rurales y urbanitas Dobles parejas para suceder a Fraga TEXTO: ALFREDO AYCART MURO FOTOS: ABC SANTIAGO. El que fuera vicepresidente primero del último gobierno de Manuel Fraga en la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, fue el último en presentar su candidatura, y habrá que ver si los últimos son los primeros en un proceso que le enfrenta a su antecesor al frente de la poderosa Consejería de Política Territorial, Xosé Cuiña, considerado durante muchos años como el delfín del fundador del partido; al también ex- vicepresidente, Xosé Manuel Barreiro, y al antiguo titular de Pesca del ejecutivo autonómico, Enrique López Veiga. Feijóo ha esperado al último momento, ya que los presidentes del PP en La Coruña y Pontevedra, Juan Juncal y Rafael Louzán, le expresarán públicamente su apoyo. Son las provincias que contarán con mayor número de compromisarios en el Congreso de enero, aunque el respaldo oficial sea un arma de doble filo, porque ha dado pábulo a los que comentan que, en realidad, es el candidato del aparato Manuel Fraga hace ahora labores de jefe de la oposición en el Parlamento parejas, más acorde con la adscripción tradicional de los cuatro candidatos en los dos sectores enfrentados en los último tiempos por el control del PP. Al urbanita Feijóo podría sumarse a última hora un Enrique López Veiga que fue el primero en retirarse y también EFE Todas las cartas sobre la mesa Ya están todas las cartas sobre la mesa, aunque lo que empieza como una partida de póker, bien podría terminar en mus, al fin y al cabo un juego de podría serlo en retirarse de la pugna ante sus evidentes dificultades para conseguir los al menos 400 compromisarios imprescindibles para poder confirmar sus aspiraciones. El ex- consejero de Pesca ha sido también el más radical, al llevar hasta los últimos extremos las propuestas de relevo generacional planteadas por Feijóo. Enrique López Veiga va aún más lejos y plantea una regeneración del partido que pasaría por la eliminación de los barones singularmente Xosé Cuiña, José Luis Baltar y Francisco Cacharro, el histórico triunvirato del poder rural sobre el que descansaron las sucesivas mayorías absolutas de Fraga truncadas en los últimos comicios. De confirmarse su imposibilidad de optar a la sucesión, no sería de extrañar un paso de Enrique López Veiga con armas y bagajes a la lista de Núñez Feijóo, que sumaría así a los llamados urbanitas del partido, una confusa denominación en la que pueden encuadrarse desde los afines a Mariano Rajoy, partidarios de la modernización del PP gallego y empeñados en la recuperación del voto en las principales ciudades- -el primer handicap del partido en las últimas elecciones- a los fieles seguidores del ex- ministro de Sanidad José Manuel Romay Beccaria, a quien muchos señalan como el mentor de Feijóo. Xosé Cuiña se presenta como principal baluarte de los rurales como eviSigue en la página 21 La pareja del birrete Los de la boina Alberto Núñez Feijóo se ha presentado en esta campaña interna como el hombre de la renovación generacional en el PP gallego, una tendencia que pretende ir más allá de la jubilación del presidente fundador para adentrarse a corto plazo en los vericuetos de las direcciones provinciales del sector rural, reiteradamente cuestionadas por la dirección nacional del partido. Feijóo se presenta como adalid de la modernización como arma para recuperar el voto urbano, un mensaje ilusionante rechazado por los que entienden que detrás de su candidatura está el aparato del partido y que quien mueve los hilos es el ex- ministro de Sanidad José Manuel Romay Beccaria, a cuyo amparo inició su andadura política. Enrique López Veiga es el único de los cuatro aspirantes a suceder a Fraga que no cuenta con e respaldo claro de ninguna de las organizaciones provinciales del PP. El ex- consejero de Pesca fue el primero en presentar su candidatura- -y quizás sea también el primero en quedarse en la cuneta si se confirman las previsiones de compromisarios- pero su puesta en escena tuvo el mérito de permitir a Feijóo suavizar su mensaje. Enrique López Veiga es partidario de una renovación total del partido, que estaría abocado, a su juicio, a prescindir de los barones provinciales del sector rural como primer paso modernizador para conseguir el doble objetivo de recuperar la Xunta y, sobre todo, llevar en volandas a Rajoy a la Moncloa. Xosé Cuiña es el candidato del galleguismo del PP- -por más que Feijóo le dispute el concepto- -y el de la defensa de la autonomía tradicional del partido en Galicia, que considera que ha ido retrocediendo en los últimos años, unas tesis que marcan el rechazo de la dirección nacional a sus aspiraciones. Objeto de admiración incondicional entre sus partidarios, pero también de odios africanos, entre sus adversarios, el ex- delfín de Fraga se ha visto cuestionado también por el propio presidente fundador del partido, pero mantiene buena parte de sus apoyos tradicionales, basados en el triunvirato con Cacharro y Baltar, que le permitió en su día mandar a Romay y Rajoy al gallinero con la aquiescencia de Fraga. Xosé Manuel Barreiro es la más perfecta síntesis entre la boina y el birrete Profesor universitario, aunque adscrito en toda su trayectoria política a la corriente rural, ha podido presentarse como el candidato de consenso entre los dos sectores que dirimirán sus fuerzas en el Congreso de enero y, de hecho, mantiene excelentes relaciones con los dirigentes de ambas tendencias. Pero el que fuera vicepresidente segundo de la Xunta, defensor también del galleguismo del partido, se enfrenta al handicap de sus escasos apoyos fuera de su feudo propio de Lugo, donde es presidente provincial, aunque el titular de la Diputación Provincial, Francisco Cacharro ya se ha pronunciado por Cuiña, con quien podría pactar finalmente.