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4 Opinión DOMINGO 6 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil VISIONES ENFRENTADAS IENTRAS Mariano Rajoy reiteraba en Barcelona su defensa de la España constitucional y ofrecía a Zapatero un pacto global para acordar las reformas territoriales, Pasqual Maragall, entrevistado por el director de ABC, marcaba las aspiraciones del proyecto estatutario catalán: No pasaremos- -asegura- -por no ser nación ni por un sistema financiero insuficiente Entre la España constitucional de Mariano Rajoy y la Cataluña nacional de Pasqual Maragall- Lo divertido es ser distintos; ser iguales es un aburrimiento -hay dos visiones enfrentadas. Sobre todo, porque la definición de nación de Maragall, un sistema compartido de sentimientos es tan etérea que no es que no quepa en el marco constitucional, sino que, en su pura vaguedad, lo sobrevuela. Rajoy se preguntaba ayer si la España constitucional vale o no Ante una pregunta similar, Maragall recurre a la finta dialéctica y hábilmente trata de llevar el debate a su terreno, pues le es más útil como argumento la retórica que el concepto. Porque si la norma sucumbe al sentimiento, como sugiere el presidente de la Generalitat catalana, todo cabe y no hacen falta líneas rojas. Ahí radica la diferencia: en que la España constitucional que defiende Rajoy no es un concepto semántico ni estético, sino norma escrita con trascendencia jurídica. M EL TURNO VASCO A reacción del nacionalismo vasco a la toma en consideración del proyecto de nuevo estatuto para Cataluña anuncia una ofensiva del PNV y del Gobierno de Vitoria para explotar el agravio comparativo sufrido por el Plan Ibarretxe. Por lo pronto, el lendakari ya ha comunicado que, por este motivo, no asistirá al debate sobre el estado de las Autonomías, que tendrá lugar mañana en el Senado. A Ibarretxe no le hacen falta excusas para no asistir a un foro en el que nunca ha participado, pero la táctica victimista del PNV es evidente y está animada por el hecho de que al nacionalismo catalán- -incluido el PSC de Maragall- -le ha ido bien. El PNV tiene datos para armar su discurso de agravios, que son los mismos datos que ponen al descubierto las contradicciones del PSOE. Confrontados objetivamente, el Plan Ibarretxe y el proyecto catalán tienen, con distintos matices, un nivel de inconstitucionalidad inicial similar, pero, igualmente, ambos habrían sido susceptibles de quedar como una patena tras su paso por el Congreso de los Diputados, pues no hay razón para pensar que lo que ahora sí se puede hacer con la propuesta estatutaria para Cataluña no se hubiera podido hacer con el plan del lendakari. Y eso partiendo de una diferencia sustancial entre ambos proyectos: el Plan Ibarretxe llegó a Madrid con el aval de ETA y su entramado político y se gestó en un escenario de violencia, un dato que conviene tener en cuenta. El nacionalismo vasco está reanimado y se recrea en ofertas ambiguas de diálogo político- -cosoberanía, normalización, reconciliación- -para aprovechar el filón que ha abierto el Gobierno socialista. El PNV sabe que el PSOE tiene que exportar al País Vasco la coalición con el nacionalismo para cerrar el cerco al PP e impulsar la reforma extraconstitucional del Estado a lomos de una tregua de ETA. Ante esta expectativa, el Plan Ibarretxe, al que algunos se empeñan en dar por muerto, sigue siendo la directriz de la acción política del PNV y del Gobierno vasco. Por eso, ETA también está atenta. Los etarras han apoyado en dos ocasiones el plan del lendakari: para aprobarlo en el pleno de la Cámara Vasca, el 30 de diciembre de 2004, y para apoyar la investidura de Ibarretxe, con un L programa de gobierno que transcribía los párrafos más soberanistas de la propuesta de libre adhesión. A ETA no le interesa tanto la suerte del nuevo Estatuto catalán- -ya lo ha dicho en su último comunicado- -como comprobar hasta dónde llega la fragilidad del Gobierno de Rodríguez Zapatero, porque los terroristas buscan beneficio político e impunidad personal y saben que, aun creyendo que éste es un momento propicio para ambos objetivos, la posibilidad de que el PSOE dé marcha atrás en la propuesta catalana- -con el resultado de su retirada del Parlamento o de unas enmiendas desfiguradoras- -no sería un buen augurio para la negociación del final dialogado de la violencia, en la que la presión externa e interna sobre el Ejecutivo sería aún mayor. Éstas no son las únicas consecuencias del juego a varias bandas que ha empezado Rodríguez Zapatero con los asuntos más delicados del Estado. El doble rasero aplicado al Plan Ibarretxe desvela la inconsistencia de algunos argumentos socialistas sobre la legitimidad democrática de una y otra propuesta de reforma estatutaria. El PSOE rechazó el Plan Ibarretxe porque no integraba a todos, pero está dispuesto a aprobar en el Congreso de los Diputados un Estatuto para Cataluña que no integra al PP. En concreto- -y con las cifras que tanto gusta al PSOE exhibir- -Rodríguez Zapatero se refugia en que la propuesta del tripartito y CiU representa al 90 por ciento del Parlamento catalán, pero no le importa que esa misma propuesta sea aceptada por las Cortes sólo con el 58 por ciento de los escaños del Congreso, dejando fuera al PP. Legitimidad democrática, respaldos mayoritarios, propuestas integradoras y otros eslóganes por el estilo tienen un valor oportunista y paradójico en el discurso del PSOE, porque, aplicados a la propuesta catalana, sólo conducen a la exclusión del PP. Y, por otro lado, aplicados al Plan Ibarretxe, desvelan la doblez política socialista, al demostrar que la constitucionalidad de las reformas estatutarias depende exclusivamente de que el PSOE participe en el proyecto y le permita ganar poder territorial y político. El PNV y la izquierda abertzale lo saben y van a tomar el relevo a la propuesta catalana. Llega el turno vasco. Dominique de Villepin AP A FUEGO LENTO DIVISIÓN EN LAS AMÉRICAS pesar de los esfuerzos de la diplomacia argentina para disimularlo, la Cumbre de las Américas que se clausuró ayer en Mar del Plata ha sido un fracaso cuyos anfitriones cerraron sin haber conseguido un acuerdo sobre las fórmulas que se pueden utilizar para extender la prosperidad a todos los países del continente americano. Después de constatar que las divergencias entre las posiciones liberales y las de la demagogia antiglobalización se han profundizado hasta confines abismales, la conclusión que se impone es que será muy difícil que una reunión como ésta se pueda volver a convocar. Los escandalosos actos paralelos organizados a contracorriente de la reunión de presidentes han sido más vistosos que la reunión misma y han dado una señal clara del bagaje intelectual y la solidez política de los que impulsan este tipo de manifestaciones. La estampa que define esta Cumbre es la de Maradona profiriendo soflamas revolucionarias al lado del líder cocalero Evo Morales, y ambos haciendo de teloneros para un personaje D A de la talla del líder venezolano Hugo Chávez, quien, después de multiplicar por cuatro el numero de pobres en su propio país, se permite ir a Argentina para participar a la vez en la foro y en las protestas contra la cumbre. George Bush no ha abierto prácticamente la boca, consciente de la atmósfera que se había creado en torno a su presencia en Argentina, pero es evidente que después de este episodio será muy difícil que se recompongan sus relaciones con Chávez. También han saltado chispas entre el presidente de Venezuela y el mexicano Vicente Fox, que es el único que tiene experiencia sobre los beneficios que ha supuesto para su país el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, al que se oponen Venezuela y Brasil. El argentino Néstor Kirchner, que también coquetea con los movimientos antisistema, tiene ahora en su casa el fruto de esas frivolidades. Pedir que no sea la Casa Blanca quien dirija los destinos del continente americano puede parecer razonable, pero ponerlos en manos de Maradona y Hugo Chávez es sencillamente un disparate. ESBORDADO por el curso de los acontecimientos y casi a la desesperada, el primer ministro francés, Dominique de Villepin, reunió ayer a un gabinete de crisis ministerial para tratar de contener la onda expansiva de unos disturbios callejeros que, desde París, comienzan a registrar réplicas en los más importantes núcleos de población del país vecino. Casi un millar de vehículos quemados y más de 250 detenidos- -entre ellos, un niño de apenas diez años que portaba un botella de gasolina- -fue el saldo de la madrugada de ayer en París, enésima jornada de una batalla campal que pone de manifiesto la inestable situación, ignorada durante demasiado tiempo, de los inmigrantes que habitan en el extrarradio de la capital gala. De Burdeos a Niza, de Estrasburgo a Rennes, Francia arde sobre las ascuas de un resentimiento racial que el Gobierno de Villepin no ha sabido sofocar, ni desarticular. Demasiado tarde para llamar a los bomberos y restablecer un orden que durante años ha ardido, sin apenas llamas, a fuego muy lento.