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ABC DOMINGO 6 11 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC LA MARCHA VERDE 30 AÑOS DESPUÉS POR FERNANDO ARIAS- SALGADO EX EMBAJADOR DE ESPAÑA EN MARRUECOS Las relaciones entre España y Marruecos y el futuro del Magreb dependerán en gran medida de que España asuma, de una vez por todas, la responsabilidad que le corresponde como el país democrático occidental y europeo con mayores intereses nacionales en esa región africana... L 6 de Noviembre de 1975 el Rey Hassán II de Marruecos decidió desafiar a las Naciones Unidas y a la legalidad internacional de la descolonización lanzando una marcha- la Marcha Verde -de 350.000 civiles desarmados hacia el Sahara Occidental para recuperar el territorio. Esta marcha se realizaría bajo la protección del Ejército Real marroquí. Esta decisión, que había sido anunciada personalmente por el Monarca el 16 de Octubre de 1975, se basaba en una interpretación arbitraria del dictamen del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) sobre el Sahara Occidental hecho público esa misma fecha. El TIJ, si bien reconocía la existencia de vínculos jurídicos de fidelidad (allégeance) entre el Sultán de Marruecos y ciertas tribus en el territorio del Sahara Occidental en el pasado, declaraba, no obstante, en términos inequívocos que no existía ningún vínculo de soberanía territorial de Marruecos o del conjunto mauritano y el territorio del Sahara Occidental. En consecuencia, concluía el Tribunal en el párrafo 162 de su dictamen que la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas 1514 (XV) de 1960 sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales era de aplicación a la descolonización del Sahara Occidental y en particular añadía el principio de autodeterminación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio E se consumaba el abandono de la población saharaui a su suerte en manos de Marruecos y Mauritania. El 26 de Febrero de 1976 España se retiró de la Administración temporal antes citada, dando por terminada su presencia civil y militar en el territorio. El Consejo de Seguridad convocado a instancias del Gobierno español ante la gravedad de la situación creada por la marcha verde aprobó tres Resoluciones: la 377 (1975) de 22 de Octubre; la 379 (1975) de 2 de Noviembre, y la 380 (1975) de 6 de Noviembre, esta última el mismo día que se iniciaba la citada marcha. En esta Resolución, por unanimidad, el Consejo de Seguridad deploraba la realización de la marcha y solicitaba la inmediata retirada de todos los participantes. Todo fue inútil. La marcha verde traspasó ese mismo día la frontera del territorio no autónomo del Sahara Occidental administrado por España en violación flagrante de la legalidad internacional de la descolonización. El 14 de Noviembre de 1975, el Gobierno español, presidido por el Sr. Arias Navarro, mientras el general Franco agonizaba, cedió a la presión marroquí y tras una serie de negociaciones en Agadir y Madrid firmó una declaración de principios en la que se instituía una Administración temporal en el Sahara Occidental en la que participarían Marruecos y Mauritania y a la cual serían transmitidos las responsabilidades y poderes que España tenía sobre dicho territorio en su calidad de Potencia administradora. Con esta decisión unilateral española de dudosa legalidad, puesto que excluía el reconocimiento del derecho de autodeterminación de la población saharaui que acababa de ser confirmado por el TIJ, se maquillaba la partición del Sahara Occidental y Las trágicas consecuencias de esta decisión unilateral son de conocimiento general. Una guerra de 15 años de duración hasta el alto el fuego de 6 de Septiembre de 1991 entre Marruecos y el Frente Polisario, miles de muertos y desaparecidos, millones de dólares enterrados inútilmente en las arenas del desierto, un muro de 2000 kilómetros minado a ambos lados que divide el territorio de Norte a Sur, el exilio y la persecución de una gran mayoría de la población autóctona saharaui y la inestabilidad y el bloqueo político de todo el Magreb. Treinta años después el conflicto sigue vivo y la solución política que se propone por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, conocida como el Plan de Paz Baker II, sigue estancada. Pensando en el futuro del Magreb y en particular en las relaciones entre España y Marruecos, me parece oportuno traer a colación aquí para refrescar la memoria histórica unas declaraciones realizadas por el Rey Hassán II de Marruecos al periodista francés Erich Laurent, hace diez años, que reproduce el también periodista Ignace Dalle en su reciente libro publicado en Francia Los tres Reyes; la Monarquía marroquí de la independencia a nuestros días En estas declaraciones el Rey Hassán II, según el citado periodista, afirma al hablar de la marcha verde lo siguiente: Se trataba de una apuesta (pari) psicológica. Yo sabía que Franco y su entorno eran militares. Si se comportaban como verdaderos militares no les veía disparando sobre 350.000 civiles desarmados. En cambio si se trataba de carniceros (bouchers) Y el Monarca añadía textualmente, según el citado periodista: En realidad era un chantaje horroroso (affreux) pero un chantaje lícito que ninguna ley prohibía En el aniversario de estas fechas aciagas en la historia de España en las que, a mi juicio, se consumó uno de los mayores errores estratégicos de la política exterior española, conviene sin duda reflexionar sobre el futuro de nuestras relaciones con el Magreb en general y con Marruecos en particular. La Marcha Verde contribuyó a afianzar a la Monarquía marroquí que representaba el Rey Hassán II en una coyuntura histórica interna e internacional completamente distinta a la actual, tanto en España como en Marruecos. España pudo entregar el Sahara Occidental a las Naciones Unidas para su administración temporal hasta que se hubiera manifestado válidamente la voluntad de la población saharaui. Esa era la legalidad internacional de la época. El Gobierno español no la respetó. La opción estratégica que representó la firma de los acuerdos de Madrid de 14 de Noviembre de 1975 no ha conseguido ni la paz ni la estabilidad ni el desarrollo del Magreb. Tampoco ha contribuido, en mi opinión, a facilitar la profundización de los intereses comunes existentes por razones históricas y geográficas entre España y Marruecos. En el futuro no tiene necesariamente que ser así. En la nueva coyuntura internacional e interna de ambos países las soluciones políticas tienen que ser democráticas y no puede admitirse ningún otro criterio para legitimar adquisiciones territoriales basadas en pretendidos derechos históricos Hoy preside el Gobierno democrático de España el Secretario General de PSOE, el Sr. Rodríguez Zapatero. Quizás ahora sea el momento de reparar, al menos en parte, el daño causado al pueblo saharaui por el último Gobierno del régimen de Franco, apoyando no sólo con declaraciones, sino con hechos, la celebración del referéndum de autodeterminación pendiente desde 1975 y previsto en todas las Resoluciones de las Naciones Unidas, y en particular en el Plan de Arreglo de 1991, aceptado por Marruecos y en su defecto en el Plan de Paz Baker II que Marruecos todavía sigue sin aceptar como base de negociaciones en el marco de las Naciones Unidas. Desde mi punto de vista personal y profesional, por mi experiencia en esta cuestión desde hace más de treinta años, las relaciones entre España y Marruecos y el futuro del Magreb dependerán en gran medida de que España asuma, de una vez por todas, la responsabilidad que le corresponde como el país democrático occidental y europeo con mayores intereses nacionales en esa región africana vecina de la que, no lo olvidemos, geográfica y estratégicamente forma parte. Intelligenti pauca.