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ABC SÁBADO 5 11 2005 Los sábados de ABC 107 EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO ODA AL FRÍO uiero que llegue el invierno y me escriba los poemas. Mi abuela Paz, que ayer hubiera cumplido ciento doce años de no haber cerrado los ojos el día de su ciento un cumpleaños, vivió lúcida y sana hasta el último día quizás por el frío que hacía durante el invierno en su casa. No es que no pusiera la calefacción, una murmuradora caldera en el pasillo, es que la casa era muy grande y estaba ya muy vacía y mi abuela consideraba que no había más que caldearla un poco y por eso siempre llevaba un chal o una chaqueta de lana encima. También llegamos a pensar que mi abuela vivió tantos años porque, además de conservarse en frío, se comía lo blanco de las naranjas, que es donde aseguraba que estaban todas las vitaminas. Era enemiga del desperdicio. Sin embargo ahora, en cuanto llega el frío, nos comportamos como si nos sobrara la energía, o como si quisiéramos que se notara que nos sobra. Somos los nuevos ricos del clima. Yo no recuerdo haber pasado más calor en mi vida que en Alaska, con sus calefacciones de aire caliente. Ni más frío que en el Caribe. Hace poco me tocó dormir en una habitación que daba justo a las salidas del aire acondicionado, bajo un tejado lleno de trompas de elefantes barritando noche y día, calentando sin descanso el aire cálido de la atmósfera, enfriando el hotel hasta obligarme a dormir tapada hasta las cejas. Menos mal que al aterrizar en Madrid empecé a pasar calor como si estuviera caminando a medio día por las cuestas del viejo San Juan en Puerto Rico. Las personas con las que me cruzaba en el aeropuerto sudaban como pollos, vestidas de invierno, cuello cisne, botas, abrigo, arrastrando sus equipajes por las interminables terminales del aeropuerto de Barajas. Afuera amanecía, supongo que hacía frío, tal vez incluso helaba en las umbrías, pero aquello era una sauna. En eso consiste la cosa, no en que no se note que es invierno cuando es invierno, sino en que el invierno parezca verano, y viceversa. No sé si llegaremos a vivir así cien años, pero desde luego avanzamos sin remedio hacia la anulación de las estaciones, tan saludables, tan necesarias, aunque sólo sea para escribir poemas, con un chal sobre los hombros, soplando el vaho cálido de nuestra boca, antes de escribir, en las manos. Q Mikel Luzea Fotografía y peinado ideado para los pasados Sanfermines. La curiosidad es que Mikel aplica el blanco de las fiestas al peinado en un flequillo hecho con crines de caballo teñidas de ese color momento se venden sólo en sus peluquerías, en su web www. mikel- luzea. com y en dos perfumerías de Pamplona, y esos cinco productos son dos champús, dos geles y una cera. Todo se hace aquí, aunque el químico está en Barcelona. Probamos los productos entre nuestros clientes de más criterio para conocer su opinión. Próximamente viajaré a Argentina, donde voy a buscar un distribuidor Luzea se vuelca además en el aspecto artístico: revistas, galas, imagen de empresas, etc. El estilista navarro es imagen para España de la multinacional alemana Jaguar, líder mundial de la fabricación de tijeras para profesionales. Suya es también la imagen para la publicidad mundial del último secador de la firma. El peluquero ha renovado contrato con la multinacional francesa Eugenperma, de cuya mano recorre toda España y el resto del mundo. Ellos organizan mis shows e invitan a sus clientes Apasionado por su profesión, señala que le gusta todo: peinar y cortar, siempre con formas divertidas, impactantes y elegantes. La gente se arriesga a que le hagas en el pelo lo que quieras, pero es muy importante que confíen en el peluquero. Si no están seguros, es mejor que no busquen cambios radicales No obstante, añadió que un buen profesional no hará nada que no le quede bien al cliente porque está en juego el que vuelva