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ABC SÁBADO 5 11 2005 Los sábados de ABC 103 en dos, de tres en tres... Si algo así ocurre en España nos habríamos quedado avergonzados. Pero en Nueva York todo es muy fashion todo tiene mucho estilo... En cualquier caso, la fiesta no es más que la anécdota. Lo importante es una nueva guía, con un diseño totalmente distinto al que conocemos hasta ahora, más fácil de leer, y que se va a implantar en el resto de publicaciones de Michelin. Los restaurantes se agrupan por zonas, y cada uno de los 507 seleccionados lleva una ficha completa y un comentario de media página. Los que han obtenido al menos una estrella ocupan una doble página, con foto del local y una receta. En total han sido 39 estrellados 31 con una, 4 con dos, y otros 4 con tres. Todos de Manhattan menos dos que están en Brooklyn. Y es en el reparto de valoraciones donde surge la polémica, que ha tenido amplia repercusión estos días en la ciudad. De los cuatro que han obtenido la máxima categoría, tres dependen de cocineros de origen francés. Uno, Alain Ducasse, con las tres que ha recibido ahora se convierte en el primer chef que consigue nueve estrellas (tres en su restaurante de Montecarlo, tres en el de París, y tres en el de Nueva York) Junto a él, también son franceses Eric Ripert, de Le Bernardin, y Jean- Georges Vongerichten, que ha obtenido tres estrellas para su Jean Georges, y una respectivamente para otros dos de sus diez restaurantes: Jo Jo y Vong. El cuarteto lo completa Thomas Keller, de Per Se. La de Nueva York ha cambiado por completo el diseño y los contenidos tradicionales de las guías rojas Los medios de comunicación locales acusan a Michelin de afrancesamiento y de ser elitista Con los cuatro dos estrellas ocurre lo mismo: Daniel Boulud, de Daniel, nació en Lyon; y David Bouley, que las ha obtenido para sus dos restaurantes (Bouley y Danube) es de Conneticut, pero de abuela francesa, y esa es la cocina que le gusta. Sólo el japonés Masa Takayama se desmarca. Las críticas han arreciado. Por un lado los cocineros que aspiraban a mejores calificaciones (en el fondo, aunque hablen mal de ellas, todos sueñan con las estrellas) han sido bastante desdeñosos con la guía. Por otro, la prensa local se ha mostrado dura con las valoraciones. Además del afrancesamiento critican la ausencia de restaurantes muy bien valorados por las que hasta ahora eran las referencias gastronómicas de la ciudad: la guía Zagat, que se elabora sobre las opiniones de los propios lectores, y el New York Times. Se habla, por ejemplo, de escasez de italianos- -como Babbo, el más popular de la ciudad, con sólo una- -y de otras cocinas muy bien representadas en Nueva York. En palabras de un crítico, Zagat representa la democracia, y Michelin, la exclusividad Los responsables de esta última, encantados con la polémica, insisten en que los inspectores son norteamericanos y en que en sus páginas se recoge la diversidad culinaria de la ciudad. En cualquier caso tienen unas expectativas de ventas muy altas. Y no sólo entre los turistas. Por cierto, en quince días aparece la Guía de España. Y se anuncian novedades. Como un nuevo tres estrellas (no muy lejos del Mediterráneo) y un aumento de los de dos. VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE ¿SERÁ BOTOX? Bill Murray, con su cara picadita de viruela L Las cuatro referencias de la Guía Roja Cuatro restaurantes neoyorquinos han obtenido las ansiadas tres estrellas en la Guía Michelin de Nueva York. Son estos: ALAIN DUCASSE. Lleva el nombre de su propietario, el célebre cocinero francés que ya tiene otros dos restaurantes triestrellados uno en Montecarlo y otro en París. El de Nueva York se encuentra en el hotel Essex House, en la calle 58, entre las avenidas Sexta y Séptima, frente a Central Park, Cocina de producto, muy mediterránea, en un ambiente de lujo. LE BERNARDIN. También es francés Eric Ripert, cocinero y propietario de este restaurante que está considerado por la gran mayoría de los críticos locales como el mejor de la ciudad. Su especialidad son los pescados, elaborados con especias y hierbas del mundo entero. Se encuentra en la calle 51, entre las avenidas Sexta y Séptima. JEAN GEORGES. Aunque su apellido confunda, JeanGeorges Vongerichten, propietario y cocinero de este restaurante (y de otros nueve en la ciudad) es también francés. Se encuentra situado en el hotel Trump International, en Central Park West, entre las calles 60 y 61. Cocina muy moderna en la que aparecen demasiados ingredientes como pudimos comprobar el pasado jueves en un almuerzo que nos defraudó bastante. PER SE. Thomas Keller es el único norteamericano de este póquer de estrellas. Sin embargo sus platos, modernos y basados en el producto, son una interpretación personal de la alta cocina francesa. Tiene otro restaurante muy renombrado en California, The French Laundry. Le veremos en el próximo Madrid Fusión, junto a otros destacados cocineros estadounidenses. Per Se está en el Centro Time Warner, en Columbus Circle. o intento, pero no hay manera. Voy a fichar a las películas que hay que ver para no alejarme del recto camino gafapasta y me aburro como una ostra (no sé cuándo ni quién ha demostrado que las ostras se aburran más que las tortugas, los lenguados o los diputados) Antes de leer reseñas de su excelencia ya pensaba ir a ver Flores Rotas la última película de Jim Jarmusch, sólo por el elenco. A ver, Jessica Lange, Sharon Stone, Tilda Swinton, Julie Delpy y Frances Conroy. Repóquer. Semejante serrallo incita a tirarse de cabeza al cine. También sale Bill Murray. En realidad, es el protagonista. Por si no lo saben, Bill Murray es Marlon Brando o algo así. Un enorme intérprete. Al menos eso parece a tenor de los elogios que recibe un tipo que se limita a poner en el plano su cara picadita de viruela y a no mover un músculo. Bueno, más que Marlon Brando, es Buster Keaton en color (y en chándal) Empiezo a pensar que esta etapa suya de inmenso actor post Lost in traslation (otra que tal) algo tiene que ver con el botox (que no lleva, claro) Creo que en el Actor s Studio y en la escuela de Cristina Rota deberían empezar a poner inyecciones de toxina botulínica a los aprendices porque es lo que se lleva. No sé, a Nicole Kidman no le hace el efecto que a Bill. Ella parece sentir y padecer. Será que con él se les ha ido la mano. Supongo que habrá un término medio. Ni tanto Jack Nicholson ni tan calvo Bill Murray. Me da la impresión de lega (y legañosa) de que Bill Murray no es tan buen actor. Al menos si no está dirigido (los buenos son Jim y Sofia) Si fuera tan eximio intérprete, cuando le dieron el Oscar a Sean Penn (por Mystic River en lugar de a él por la película de Sofia Coppola, no se le habría manifestado ese evidente gesto de enfado. ¿Es que si no te ponen una claqueta delante no eres capaz de actuar? Vamos, que hasta Billy Cristal le lanzó un saludo desde el escenario. Billy, te queremos le gritó. Pues lo querrás tú, tío (otro plasta) que yo más bien diría aquello de Kill Bill. Vale, no tanto, pero es que el título de Tarantino viene a huevo. Creo que le he cogido una manía irracional, igual que la que le he tomado al pobre Maradona, incluso antes de que se montara en el tren antiescoria (que debe de ser como el tren de la bruja, en el que la bruja es Bush) Digo que es de antes porque desde que está delgado me cae gordo. Como Murray. Voy a ponerme Los cazafantasmas a ver si me reconcilio.