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ABC SÁBADO 5 11 2005 Sociedad 59 Salud CALEIDOSCOPIO JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ- RÚA Telemedicina para personas con insuficiencia cardiaca El paciente: Camiseta inteligente Una prenda con diez sensores que permanecen en contacto con la piel registran las alteraciones del ritmo cardiaco, de la respiración y la acumulación de líquido en los pulmones Personas con un alto riesgo cardiaco que necesitan un seguimiento y control diario de su estado para evitar recaídas El médico: Una vez recibidos un su ordenador los datos del paciente, realiza un seguimiento y evolución de su estado e informa a su paciente en su PDA siguiendo los mismos pasos Fuente: Hospital Clínico de Madrid SIGUE EL RETO DEL VIH os científicos desconocen todavía los mecanismos moleculares que el organismo humano utiliza para controlar la infección producida por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el sida. Esta situación, a pesar de los avances que se están registrando en este campo, imposibilitan el diseño de una vacuna eficaz contra esta enfermedad. No obstante y como se ha puesto de manifiesto días atrás en una reunión celebrada en la ciudad canadiense de Montreal, los trabajos de investigación para lograr un preparado preventivo o terapéutico siguen a buen ritmo pero, a partir de ahora, estarán marcados por las recomendaciones que han acordado los mayores expertos en esta materia, entre los que figura el español José María Gatell, del hospital Clínico de Barcelona. Las experiencias sugieren que se deben suprimir los ensayos clínicos con miles de voluntarios a menos que en las fases iniciales se demuestre científicamente que se pueden llevar a cabo. La capacidad de variabilidad que está demostrando el virus del sida, junto con la escasa información que tienen los científicos sobre el mecanismo de actuación de defensa natural del organismo frente al ataque del VIH, son los principales obstáculos que hay que solventar antes de apostar por una vacuna determinada. El profesor Gatell y su equipo están trabajando en una vacuna con células dendríticas, pero la respuesta apenas es del 30 Esta variabilidad del virus del sida es, desde siempre, un fuerte obstáculo para la terapia de combinación de fármacos antirretrovirales y, como se acaba de demostrar en Estados Unidos, estos medicamentos no pueden eliminarlo en el cerebro. Investigadores de las universidades de UCLA y de Pittsburg han demostrado que el VIH se esconde en el cerebro de las personas infectadas, atacando fundamentalmente los centros cerebrales que regulan la capacidad motora. Esta vulnerabilidad es constante y la eficacia de los fármacos apenas se percibe, aunque no afecta a todos los pacientes por igual. Hace ya dos años que un equipo de la Universidad de Calgary, dirigidos por el doctor Power, explicó en Nature Neuroscience que el virus VIH no infectaba directamente a las neuronas, sino que la causa estaba en una neurotoxina generada en el entramado de señales entre las células cerebrales. sensores VISITAS El médico podrá variar su tratamiento, citarle para consulta u ordenar su traslado a un centro de urgencias L Dispositivo portátil (PDA) Holaucena Az t ué ras Un ordenador de mano ¿Q cuent en recoge y transmite los datos del paciente. El médico se pone en contacto con el paciente a través de este dispositivo portátil que se convierte en un médico virtual e al t Internet y servidor: Los datos registrados pasan usando la red de internet a un servidor central donde quedan almacenados y desde hay son enviados nuevamente por internet a la estación médica PEDRO SÁNCHEZ La ropa también puede pensar. La última apuesta de la tecnología al campo de la salud es una camiseta inteligente para enfermos del corazón. El Hospital Clínico de Madrid dirigirá un ensayo europeo que permitirá controlar a 200 pacientes con insuficiencia cardiaca La camiseta que salva vidas TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. A simple vista parece sólo una prenda de ropa interior. Es cómoda, flexible, lavable y de un color blanco convencional. Pero es algo más que una simple camiseta. En su cara interna dispone de diez sensores que al entrar en contacto con la piel controlan las constantes vitales. Registra el ritmo y la regularidad de los latidos del corazón como si se tratara de un electrocardiograma, detecta arritmias, mide la frecuencia respiratoria y la retención de líquido en los pulmones que dificulta la respiración a los enfermos cardiacos. Todos estos datos son vitales para las personas con el corazón más débil, con una insuficiencia cardiaca que impide al músculo bombear la suficiente sangre para mantener en buen estado la circulación. Al enfundarse en esta camiseta inteligente el paciente queda conectado a un programa de telemedicina que permite a un equipo sanitario vigilar a los enfermos desde la distancia; incluso actuar precozmente antes de que su estado se deteriore. El paciente recibe instrucciones sencillas a través de un ordenador de mano, un teléfono móvil o el teletexto del aparato de televisión. Como si se tratara de una consulta virtual, en la que el médico puede recomendar cambios en la dieta o en la medicación, insistirle en que practique alguna actividad física o pedir el ingreso en el hospital si la camiseta inteligente hace saltar las alarmas. Suena fantástico, ¿verdad? bromeaba el cardiólogo Julián Villacastín durante su presentación en el simposio sobre investigación traslacio- nal, celebrado en el Hospital Clínico de Madrid. Pero no es sólo una buena idea, se trata de un proyecto de investigación europeo que se materializará en pocos meses. El proyecto, denominado My Heart ha sido diseñado por investigadores del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico, en colaboración con las universidades politécnicas de Madrid y Valencia y el Hospital Universitario de Aachen (Alemania) También han participado las empresas Medtronic y Philips en el desarrollo. Un presupuesto de 35 millones La idea cuenta con el respaldo de la Unión Europea, quien ofreció su apoyo a la mejor solución médica que incorporara los últimos avances en telecomunicaciones, ropa biomédica y microelectrónica. De los 15 proyectos europeos presentados, el trabajo español ha conseguido los fondos del VI Programa Marco de Investigación de la UE, que financiarán los 35 millones de euros del proyecto. Julián Villacastín, director de la Unidad de Arritmias del Clínico, es una de las almas del proyecto que podría cambiar en los próximos años el manejo de los enfermos de alto riesgo cardiaco. Dirigirá y diseñará el primer ensayo clínico para demostrar la eficacia y utilidad en pacientes con insuficiencia cardiaca grave. El ensayo arrancará el próximo mes de junio y contará con doscientos enfermos graves de varios centros europeos. Los requisitos para enrolarse serán muy estrictos: enfermos con el corazón muy castigado, con un diagnóstico de insuficiencia cardiaca y al menos un ingreso hospitalario previo. Hasta entonces el equipo del Clínico deberá perfilar el ensayo. Decidirá con qué soporte técnico (móvil, ordenador o televisión) los pacientes con una media de edad avanzada se encuentran más cómodos, cuántas veces al día se deberá controlar al enfermo o qué tipo de personal sanitario integrará la consulta virtual. Dar seguridad al paciente El objetivo final es mejorar la calidad de vida de unos enfermos obligados a volver una y otra vez al hospital. Se estima que la insuficiencia cardiaca representa cerca de un millón de hospitalizaciones anuales, más que todas las enfermedades oncológicas juntas. En España se producen anualmente cerca de 80.000 ingresos hospitalarios por insuficiencia cardiaca. Y el número de pacientes avanza, a medida que la población envejece. Programas como My Heart aliviarán la presión de los hospitales, pero también ofrecerán un apoyo psicológico importante en pacientes tan frágiles, asegura Villacastín. Nuestra idea es involucrar cada vez más a los enfermos en su cuidado, pero al mismo tiempo proprocionando los medios para que se sientan protegidos El paciente queda conectado a una consulta virtual que vigila a distancia sus condiciones físicas