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56 Sociedad SÁBADO 5 11 2005 ABC Salud Así se practica una cesárea La más común es la incisión horizontal por encima del área púbica La incisión vertical desde el ombligo hasta el pubis se realiza en situaciones de emergencia 2 Incisión uterina Útero 3 Tras el corte se deja drenar el líquido amniótico Útero 1 4 El cirujano introduce sus manos por la incisión abdominal y levanta la cabeza del bebé mientras el asistente presiona hacia abajo en la parte superior del útero Asistente Punto del corte Apertura del saco amniótico 6 5 Cirujano Una vez extraido el bebé, el cirujano sujeta con una pinza y corta el cordón umbilical La cicatriz un día después Un año después Infografía ABC La Princesa de Asturias se ha sumado esta semana a la abultada lista de españolas que pasan por una cesárea para alumbrar a sus hijos. Esta intervención lleva más de cien años salvando vidas, pero la Organización Mundial de la Salud ha advertido que en los países desarrollados se abusa de una cirugía que no está exenta de riesgos Cesáreas, sólo bajo indicación TEXTO: NURIA RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Como la Infanta Doña Leonor, cada vez son más los niños que vienen al mundo con la ayuda de la cirugía. El número de cesáreas aumenta en todos los países desarrollados y no tiene freno. Tanto en Norteamérica como en Europa, la mayoría de los países superan el límite del 15 de cesáreas aconsejado por la Organización Mundial de la Salud. Estados Unidos registra la cifra más alta de cesáreas, con una tasa que oscila entre el 30 y el 40 de todos los nacimientos, más del doble de lo que la agencia sanitaria de Naciones Unidas considera aconsejable. Francia, Italia o el Reino Unido se encuentran entre los países europeos que superan las recomendaciones oficiales. Y España no es una excepción. Los últimos datos de la Sociedad Española de Ginecología confirman el repunte que se ha producido en nuestro país. Del 19 de hace dos años, se ha pasado a tener un 22 de partos por cesárea. La cifra se dispara al 40 de los alumbramientos cuando se miran sólo los datos de los centros privados. Las primeras cesáreas que se realizaron en el mundo se hicieron 700 años antes de Cristo. La antigua Roma fue la primera en autorizar la apertura del vientre de la madre para sacar al bebé cuando ésta moría durante la gestación o el parto. Pero no fue hasta 1581 cuando se intentó la primera cesárea de una mujer viva. No hubo éxito hasta que a finales del siglo XIX las intervenciones por cesárea se generalizaron para afrontar partos de extrema complejidad. Hoy ningún ginecólogo duda en realizarla si las condiciones del parto ponen en peligro a la madre o al bebé. Las indicaciones de cesárea son múltiples. Desde el estado físico de la madre que desaconsejen los esfuerzos de un parto natural, el tamaño o la mala posición del bebé en el momento del nacimiento a la falta de dilatación de la madre. El parto de Doña Letizia fue un caso claro de cesárea. El equipo médico que la atendió justificó la intervención al no prosperar el trabajo del parto una circunstancia que podía poner en peligro tanto a la madre como a la pri- A favor y en contra La Sociedad Española de Ginecología recuerda que la cesárea no es una alternativa más para afrontar un parto, sino una cirugía en toda regla a la que debe recurrirse cuando madre e hijo están en riesgo. Los riesgos para la madre no son despreciables: infecciones, hemorragias, rotura uterina en posteriores gestaciones... Sin embargo, mujeres con problemas cardiovasculares pueden sufrir más con un parto vaginal. Evitar la segunda cesárea. Es una máxima de la práctica obstétrica. Aunque el primer parto obligue a realizar una cesárea, siempre se debe intentar el parto vaginal en los siguientes alumbramientos. El riesgo de que la bolsa uterina se rompa con los trabajos del parto sólo alcanza el 1 No se han visto beneficios en las cesáreas, aunque la cesárea reduce los problemas de incontinencia urinaria que sufren algunas mujeres tras sucesivos partos. mogénita de los Príncipes de Asturias. Un parto que no prospera, significa que la madre no dilata al ritmo adecuado (un centímetro por hora en las primíparas) y puede haber sufrimiento fetal o que existe una discordancia entre la pelvis materna y el tamaño del bebé. Esta situación no tiene por qué repetirse y la Princesa podría intentar un parto vaginal en su próxima gestación. Cesáreas a la carta La cesárea fue, sin duda, la vía más segura para Doña Letizia y la pequeña Leonor. Aunque la intervención no siempre se realiza bajo estrictos criterios clínicos. El incremento de demandas judiciales a los ginecólogos por problemas durante el parto, las gestaciones múltiples por tratamientos de reproducción asistida y los embarazos de mujeres a edades cada vez más avanzadas justifican la explosión de cesáreas en España. Pero también el deseo expreso de muchas mujeres a pasar por el quirófano por la falsa seguridad que proporcionan las cesáreas.