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54 Sociedad SÁBADO 5 11 2005 ABC El Gobierno invierte 785 millones en impulsar internet b El Consejo de Ministros aprobó ANDRÉS DEL CAMPO Presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes ayer el Plan Avanza para fomentar el desarrollo de la sociedad de la información, que estará vigente en enero de 2006 y hasta 2010 ABC MADRID. El Gobierno destinará un total de 785,6 millones de euros en 2006 para impulsar el desarrollo de la sociedad de la información y el uso de internet en distintos ámbitos sociales, principalmente en los hogares, la Administración y en las pequeñas y medianas empresas, en el marco del Plan Avanza 2006- 2010 aprobado ayer por el Consejo de Ministros. A esta partida se añaden las destinadas por el Ministerio de Industria en este ámbito, que ascienden a 412,1 millones de euros. El importe global por ambos conceptos se eleva a 1.197,7 millones de euros y el Gobierno espera elevar esta cantidad hasta el 7 por ciento del PIB en 2010, frente al 4,8 por ciento del año pasado, informa Ep. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, destacó la voluntad del Ejecutivo de extender el uso de la red en el ámbito de los hogares para que internet pueda llegar a las viviendas, los mayores, discapacitados y colectivos con dificultades de acceso Además, el plan pretende fomentar el desarrollo de internet en las pymes, en el ámbito educativo y en la Administración, como por ejemplo en los procesos de renovación de documentos públicos. El Plan también recoge medidas para implantar las infraestructuras de banda ancha en todo el país, generar confianza en ciudadanos y empresas en el uso de las nuevas tecnologías y proporcionar mecanismos de seguridad avanzados. Los agricultores no son los causantes de la falta de agua La federación que aglutina a más de la mitad del regadío nacional cumple cincuenta años en un momento marcado por la sequía y las incertidumbres sobre el futuro de la agricultura en Europa. Su presidente pide que se les garantice el agua para poder continuar con su actividad TEXTO: ARACELI ACOSTA Modificación de la LSSICE El Consejo de Ministros ha acordado adoptar distintos mandatos, como la aprobación, antes de final de año, de un anteproyecto de Ley de Modificación de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, por el que se incluyan obligaciones de información de los proveedores de acceso a internet a sus clientes sobre problemas de seguridad. También se adoptarán obligaciones aplicables a los prestadores que realicen comercio electrónico a los nuevos modos de comunicación, como es el caso del acceso a internet a través de telefonía móvil. Igualmente, está prevista la elaboración de una propuesta sobre las necesidades de regulación en el ámbito del teletrabajo. Otros proyectos previstos son la regulación de los medios electrónicos en la Administración y la firma electrónica, entre otros. MADRID. La Federación Nacional de Comunidades de Regantes cumple cincuenta años en un momento en que el agua está en boca de todos por culpa de la sequía que sufre nuestro país. Su presidente, Andrés del Campo, repasó ayer en una jornada celebrada en Madrid los problemas a los que se enfrenta el regadío en España y la gestión y uso que los regantes hacen del agua frente a las acusaciones de despilfarradores que se hacen desde dintintos sectores. -Con la sequía, ¿se ha politizado más el tema del agua? -Sí, sin duda. Es lo que yo llamo la contaminación de la política del agua. Se lanzan mensajes que llevan a que la opinión pública esté muy desinformada de la realidad del agua en España. ¿Cuál es esa realidad? -En este momento lo que más nos preocupa es que el Plan Hidrológico Nacional (PHN) sigue parado, con muchos proyectos en revisión y en estudio. Cuando se derogó el trasvase amenazábamos con la siguiente sequía y la estamos viviendo, pero es que puede venir la próxima y tenemos la misma situación. Siempre hemos defendido que si queremos solucionar de verdad los déficits hídricos existentes en las diferentes cuencas hace falta un mínimo de obras hidráulicas, que son conocidas y se contemplan en el PHN, y también trasvases intercuencas. Y hablo en plural, porque no sólo me refiero al Ebro sino también a otras cuencas donde pudiera ser viable. Intentamos presionar al Ministerio de Medio Ambiente para que esas obras que se necesitan se construyan y se hagan con todas las garantías ambientales pertinentes porque el objetivo que perseguimos es un modelo de agricultura sostenible. ¿Cómo están las relaciones con Medio Ambiente? -Ahora nos encontramos en un momento de impasse porque no estamos teniendo muchas reuniones y estamos a la expectativa de ver qué modificaciones se hacen en la ley de Aguas y, sobre todo, ver si hay una voluntad política de que los usuarios podamos opinar sobre los cambios que se van a hacer en política hidráulica. Yo ya le manifesté a la ministra que los que utilizamos el 70 por ciento del agua tenemos muchas cosas que decir y que opinar en el Consejo Asesor de Medio Ambiente, del que fuimos fundadores en 1994. Lo que le he pedido es que volvamos a formar parte de ese consejo asesor del que nunca debimos haber salido. Andrés del Campo -Persiguen un modelo de agricultura sostenible, pero desde los grupos ecologistas se dice que despilfarran el agua. -Nos hemos embarcado en la modernización de regadíos para hacer un uso más eficiente del recurso y estamos hipotecándonos a 50 años a pesar de las incertidumbres que hay sobre la agricultura a nivel europeo. Los verdaderos ecologistas somos los agricultores porque vivimos en el medio natutal y además vivimos de él, y pretendemos que las generaciones siguientes puedan vivir de esa actividad. Estas acusaciones son una irracionalidad más de lo que está ocurriendo. Hemos pasado de una ignorancia prácticamente absoluta de lo que representaba la actividad humana sobre el medio Por nuestro clima, una zona regada abandonada se convierte en un auténtico desierto ambiente, porque no había conocimientos técnicos suficientes, a un fundamentalismo ambientalista, y lo que esperamos es que las aguas, nunca mejor dicho, vuelvan a su cauce y que se analicen y se den a a conocer las múltiples externalidades positivas del regadío no sólo desde el punto de vista económico, sino también ambiental y social. Por ejemplo, la importancia de los cultivos de regadío como sumideros de carbonos y el papel en la redistribución de la población en el medio rural. Y no olvidemos que, por nuestro clima, una zona regada abandonada se convierte en un auténtico desierto además de en el basurero de la ciudad más próxima. ¿Y qué le parece que se insinúe que la agricultura es la responsable de la escasez del agua? -Lo que pedimos es que a la sociedad se le de una información veraz de lo que es el regadío y la agricultura, sin tanto catastrofismo. No son los agricultores, ni mucho menos, los causantes de la falta de agua. Al contrario, gracias a la iniciativa de los agricultores se construyeron a principios del siglo pasado las obras que ahora permiten que las grandes ciudades no tengan problemas de abastecimiento. Las pérdidas de que se habla y que se adjudican a la agricultura no son ciertas, porque el agua se reutiliza y existen una serie de flujos de retorno que no se contabilizan. Sólo queremos tener agua garantizada, no para aumentar regadíos indiscriminadamente, sino para asegurar las demandas existentes y poder tener abastecidos nuestros mercados. ¿Se les ha compensado por reducir las partidas de riego este año y cederlas para abastecimiento? -No, por ahora ha ocurrido como en otras ocasiones. Y quienes de verdad sufrimos la sequía somos los agricultores por ser los últimos en la escala de prioridad de abastecimiento. ¿Cómo se encuentra el regadío español con respecto a Europa? -Por la climatología tenemos una dependencia muy grande de las obras hidráulicas para tener agua garantizada. En nuestro país hemos necesitados de más de 1.300 embalses importantes para llegar a un nivel de garantía del 45 por ciento, que es lo que tiene Europa sin necesidad de construir ninguno. Por tanto, acudimos a los mismos mercados con este coste adicional, lo que supone que cualquier incremento en el coste del agua lleva implícito una pérdida de competitividad.