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34 Internacional SÁBADO 5 11 2005 ABC Bush alcanza el mayor nivel de impopularidad de su mandato b Por primera vez en su presidencia, una mayoría de votantes en Estados Unidos cuestiona la integridad del ocupante del despacho oval de acuerdo al último sondeo P. R. CORRESPONSAL WASHINGTON. El superávit de complicaciones e incertidumbres que asedia a la Casa Blanca desde este verano empieza a traducirse para el presidente George W. Bush en catastróficas encuestas de opinión. Por primera vez en su presidencia, una mayoría de votantes en Estados Unidos cuestiona la integridad del ocupante del despacho oval de acuerdo al último sondeo publicado ayer por el Washington Post y la cadena de televisión ABC. Dudas populares que también se extienden a la capacidad de liderazgo de Bush en múltiples cuestiones, incluida la guerra contra el terrorismo y sus polémicas tácticas. De acuerdo a las conclusiones de esta devastadora cala demoscópica, corroborada por otras encuestas similares, un 60 por ciento de los estadounidenses no está de acuerdo con la gestión del presidente Bush y un 68 por ciento cree que Estados Unidos va mal. Escepticismo y frustración que se empieza a extender incluso entre los simpatizantes del Partido Republicano. La guardia de fronteras israelí forcejea con un cámara de Al Yasira durante una manifestación contra el muro, ayer en Bilin AFP Siria invita a Hamás y al Yihad Islámico a hacer mudanza y abandonar Damasco Los cuarteles generales de ambos grupos palestinos, desmantelados Cairo se niegan a acoger a los líderes en el exilio de ambas organizaciones incluidas en las listas de bandas terroristas por Estados Unidos y Europa JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Los líderes de Hamás y del Yihad Islámico en el exilio buscan, a falta de casa amueblada, un puente que les acoja en sus bajos fondos aunque sea temporalmente. Sus cuarteles generales abiertos desde hace más de un lustro en Damasco están a punto de ser desmantelados y nadie, por ahora, les quiere recibir en sus aposentos. No porque sean organizaciones consideradas terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea. No porque la violencia, con atentados suicidas por un lado y represión y asesinatos selectivos por otro, se haya apoderado de nuevo del escenario israelí, de los bastidores palestinos. No porque Siria crea que ha llegado la hora de apostar por la negociación y el diálogo, en lugar de la violencia, para resolver de una vez por todas el sempiterno conflicto de Oriente Próximo. No. Damasco, acorralado como se encuentra por la comunidad internacional debido a las sospechas más que fundadas sobre su implicación directa en el asesinato del ex primer ministro libanés, Rafik Hariri, tiene que soltar lastre para que esa espada no llegue hasta aquella pared. Y ese lastre, esos alfiles sacrificados para salvar al rey Bashar en el enrevesado tablero de Oriente Próximo, pasa b Ammán y El por poner fin a la presencia de Hamás y del Yihad Islámico en Siria y de ese modo contentar algo, quizás no del todo, a Washington y Bruselas. Conscientes de que ha llegado la hora de la mudanza, de hacer las maletas y buscar refugio y acomodo, los jefes de dichas organizaciones armadas palestinas en el exilio han llamado hasta ahora a dos puertas: El Cairo y Ammán. No se han abierto ni una ni otra. Peor que una plaga de langosta Egipto, que teme más que a una plaga de langosta al renacer del islamismo en su país, concentrado siempre en torno a los Hermanos Musulmanes, mantiene en la actualidad una serie de vías de contacto muy directas con Hamás y el Yihad Islámico para limar asperezas internas palestinas, salvar treguas cogidas con alfileres y despejar incógnitas terroristas que amenacen la recuperación del diálogo entre Mahmud Abbas y Ariel Sharón tras la histórica evacuación israelí de Gaza. Pero esas aparentemente estrechas relaciones no son suficientes para que el cuartel general que Hamás ha mantenido en Damasco estos años oficinas de relaciones públicas se justificaba el Gobierno sirio) encuentre su réplica en la capital del Nilo. Los líderes del extremismo palestino se encuentran sin un lugar al que poder acudir Peor aún en Ammán. El Rey Abdalá II ya invitó a mudarse de su país a Hamás en 1999, una vez accedió al Trono. Los fundamentalistas islámicos marcharon primero a Qatar y más tarde a Siria, aunque dejaron semillas muy peligrosas sembradas en territorio jordano que el Monarca hachemí no quiere ahora ver cosechadas. Así las cosas, la mudanza está preparada; los enseres, empaquetados; las maletas, hechas pero los camiones que tienen que transportar tal cargamento no saben hacia dónde dirigirse. Algunos de esos dirigentes, como Jaled Mashal, líder de Hamás en el exilio, han anunciado con la boca pequeña su intención de instalarse en Gaza, una vez efectuada la retirada de Israel. Tel Aviv no está dispuesto a permitirlo y ya ha advertido a la Unión Europea, que se encargará en breve del control del paso fronterizo de Rafah, que no tolerará la llegada impune de terroristas a su patio trasero. Una cosa es que a la postre retire sus amenazas contra la participación de Hamás en las elecciones legislativas del 25 de enero (no ha tenido más remedio que ceder en este asunto por la posición contraria y firme de Estados Unidos y la UE) pero otra muy distinta es poner la alfombra roja a los jefes de los comandos que envían a sus suicidas a los autobuses, restaurantes o centros comerciales de las principales ciudades de Israel. Difícil tarea pues la que les espera en el futuro a los guardias civiles o policías españoles que, como ha adelantado ABC, formarán parte de esa fuerza ejecutiva fronteriza. Prematuro declive Este declive político, prematuro para un presidente que todavía no ha pasado el ecuador de su segundo mandato, sería producto de una tormenta perfecta con múltiples frentes como el cierre en falso del espía- gate los altos precios de la energía, el fiasco de respuesta a Katrina la situación en Irak donde el Pentágono ya ha superado el listón de las dos mil bajas mortales, las acaloradas polémicas suscitadas por las vacantes en el Tribunal Supremo y escándalos varios que salpican incluso a los líderes parlamentarios conservadores en la Cámara Baja y el Senado. Ante esta situación no faltan reproches de la oposición demócrata, y alguna insistencia dentro de las filas republicanas para que el presidente Bush cambie radicalmente su equipo de gobierno, empezando por Karl Rove, su gurú electoral y sub- jefe de gabinete. Durante la cumbre de las Américas en Mar del Plata, el inquilino de la Casa Blanca se ha declarado ayer comprensivo con la ansiedad y angustia que estos temas generan en la Prensa pero ha evitado responder a preguntas sobre el espía- gate y su popularidad. A su juicio, la investigación en curso es muy seria pero todavía no se ha completado