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30 Internacional IV CUMBRE DE PRESIDENTES DE LAS AMÉRICAS SÁBADO 5 11 2005 ABC LUIS ALBERTO MORENO Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Lo peor de un acuerdo de libre comercio es no tenerlo Ante el avance de la izquierda en la región, el máximo dirigente del BID asegura que lo importante son las políticas que apliquen los gobiernos, más que las etiquetas TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL FOTO: EDDIE ARROSSI WASHINGTON. Luis Alberto Moreno demuestra que las apariencias engañan. Su aspecto juvenil no corresponde ni con su edad, que pasa de los cincuenta, ni con su peso específico. Es un colombiano- -embajador de Bogotá ante la Casa Blanca durante siete años decisivos y con dos gobiernos diferentes- -que ha sabido convertirse en un insider de Washington, tocando todas las cuerdas del repartido poder en esta capital como si fuera un violín. Y durante este periodo, su país se ha convertido en el tercer receptor de ayuda exterior de Estados Unidos. Moreno empieza ahora una nueva etapa como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) parte del Sistema Interamericano con que esta región aspira a construir una mayor integración, pese a las evidentes dificultades. ¿Cómo ve los crecientes recelos hacia el libre comercio tanto dentro como fuera de Estados Unidos? -La agenda del libre comercio en el mundo es muy difícil. Pero al final lo peor de un acuerdo de libre comercio es no tenerlo. Es cierto que estos temas producen polémica y se han complicado políticamente. Pero uno puede ver que los países que han seguido avanzando por este camino han mejorado. ¿Qué posibilidades ve a una zona de libre comercio desde Alaska a la Patagonia? -Se ha venido produciendo a pedazos. Aunque el ideal hubiera que se hubiera llegado a una negociación del Área de Libre Comercio de las Américas. Yo no veo que eso sea descabellado durante los próximos tres años. -Se declara optimista sobre el futuro de Iberoamérica ¿En qué basa ese optimismo a la vista de los profundos y contumaces problemas? -Durante tres años consecutivos, Iberoamérica viene creciendo a ritmos muy buenos. Este año va a terminar bien y el año entrante se ve bien. Esto es debido, en alguna medida, al éxito de las exportaciones. Los precios de los productos básicos están al alza y a corto plazo no se ve una caída significativa. Siempre hay riesgos. Uno de ellos es el precio del petróleo y una desaceleración de la economía mundial. ¿Cuál es el problema en estos momentos más grave en el continente? -Los problemas son muchos de los que han existido durante años. Somos un continente que todavía sigue siendo muy desigual, que todavía tiene mucho que hacer para consolidar sus instituciones. Eso presenta retos políticos. Viene una época grande de elecciones, catorce en los próximos dieciséis meses. Va a ser muy interesante si van a seguir consolidando los procesos de reforma, como quiera que por lo menos hay un clima económico positivo. Luis Alberto Moreno, durante la entrevista en Washington ¿Cómo valora el giro político hacia la izquierda? -Lo que usted encuentra es de todo. Gobiernos que pueden ser considerados de izquierda, como Chile o Brasil, con presidentes muy populares, pero que en lo económico han sido muy ortodoxos y han avanzado en los procesos de reforma. Lo importante son los tipos de políticas que apliquen los gobiernos, más que las etiquetas. -Hay probabilidades biológicas de que durante su presidencia al frente del BID se produzcan cambios importantes en Cuba ¿Cómo cree que va a ser la reincorporación de Cuba al Sistema Interamericano? -Es difícil imaginarse y aventurar escenarios después de Castro. Amanecerá y veremos. ¿Es Colombia la cara positiva de los esfuerzos de la Administración Bush tras el 11- S? -Lo que pasa en Colombia es importante para el resto del hemisferio. Esa situación tiene que resolverse. El gobierno decidió que iba a internacionalizar el conflicto. Eso suponía buscar, por un lado, la vía del diálogo y, si eso no funcionaba como así ocurrió, la vía del fortalecimiento del Estado. Era difícil que Colombia hiciese todo eso a solas, se requería la ayuda internacional. Además hay una corresponsabilidad de Estados Unidos y Europa porque el narcotráfico es un fenómeno internacional. Colombia es el país que concentra la mayor producción en el hemisferio y esa droga es la que alimenta el terrorismo. Por eso, en Colombia se libra la principal lucha contra el terrorismo en Iberomérica. -Acaba de tomar posesión de la presidencia BID tras la era de Enrique Iglesias, ¿qué cambios o prioridades quiere introducir? -Este banco tiene el mismo reto que tienen muchos de los bancos de desarrollo: seguir siendo relevantes y atender mucho mejor las necesidades de los países. Seguiremos enfocándonos en temas de cohesión social, los relacionados con el sector privado, la cuestión de infraestructura y las alianzas del sector público con la sociedad civil. -Su elección se enmarcó en las nada fáciles relaciones de EE. UU. con sus vecinos del sur. Ante la Cumbre de Mar del Plata, ¿ve indicios de cambio en esos desencuentros? -Espero que esa cumbre salga bien. Y se reúnan voluntades para mantenernos en una dirección que nos sirva a todos los iberoamericanos. DE SALAMANCA A MAR DEL PLATA CARLOS MALAMUD. Profesor de Historia de América de la UNED e investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano on apenas tres semanas de diferencia, la mayor parte de los presidentes latinoamericanos asistentes a la XV Cumbre Iberoamericana de Salamanca se desplazaron a Mar del Plata para participar en la IV Cumbre de las Américas. Estamos frente a dos eventos muy diferentes, tanto por los participantes, como por los objetivos y por el clima general que rodea a las reuniones. A las Cumbres Iberoamericanas asisten todos los países hispano y luso parlantes de América Latina, incluyendo Cuba, más Andorra, España y C Portugal, mientras en las Cumbres de las Américas están los miembros de la OEA (Organización de Estados Americanos) los países iberoamericanos de América, menos Cuba, los países del Caribe, Canadá y Estados Unidos. Si la primera Cumbre Iberoamericana se celebró en Guadalajara, México, en 1991, en vísperas del Quinto Centenario, la primera Cumbre de las Américas, convocada por Bill Clinton, tuvo lugar en Miami, en 1994. En ambos casos reinaba un clima internacional favorable a las empresas multilaterales y al respal- do de la democracia emergente en América Latina. Sin embargo, mientras la agenda de Guadalajara (y de las posteriores Cumbres Iberoamericanas) era algo difusa, la de Miami era más concreta. Ambas abogaban por el fortalecimiento democrático y la erradicación de la pobreza y la discriminación, pero la Cumbre de las Américas tenía como principal objetivo el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) una empresa luego frenada por la crisis mexicana y las resistencias del Congreso norteamericano. Sin embargo, la puesta en marcha del ALCA ha figurado en los encuentros posteriores, aunque otros temas más políticos también jalonaron su marcha y en la III Cumbre (Québec, 2001) se sancionó la Carta Democrática Interamericana, destinada a salvaguardar a las democracias americanas. La gran diferencia entre una y otra cumbre gira en torno a los temas que se discuten, a su alcance y, sobre todo, a la identidad de los principales interlocutores. El diálogo, a veces de sordos, con Estados Unidos es trascendental para los países latinoamericanos, mientras que el diálogo con España puede permitirse un tono diferente. España es el primer actor extrarregional en América Latina, pero con los gobiernos de Estados Unidos se discute de otras cuestiones y, sobre todo, en otros términos. La puesta en escena del enfrentamiento entre los presidentes Bush y Chávez es un buen ejemplo de esto último. Por eso, no se puede afirmar que la una es mejor que la otra, sino que las dos tienen objetivos distintos y complementarios, razón por la cual se debería abogar por un diálogo más fecundo entre todos los participantes en ambas cumbres, desde la perspectiva del fortalecimiento de la democracia (representativa) y del respeto a los derechos humanos.