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26 SÁBADO 5 11 2005 ABC Internacional Un policía de paisano camina junto a los autobuses quemados durante los disturbios en el hangar de un suburbio del oeste de París La ola de violencia suburbana sume a Francia en una grave crisis de su modelo social Sindicatos de Policía temen que los islamistas manipulen la revuelta b Los alcaldes de las localidades Disturbios en París Aulnay- sous- Bois Aeropuerto Charles de Gaulle París Torre Eiffel afectadas rechazan el plan de emergencia propuesto por el primer ministro, Dominique de Villepin, para coordinar acciones JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Ocho días de violencia, tiros e incendios en una veintena de ciudades de la periferia de París y varias capitales de provincias han ahondado la profunda crisis de identidad de Francia. El presidente, Jacques Chirac, está desacreditado; su Gobierno, dividido en la cúspide; la economía nacional, estancada. Los sindicatos de Policía temen la agitación islamista. Los alcaldes denuncian la demagogia de un enésimo plan de emergencia Historiadores y sociólogos insisten: Francia vive una profunda fractura, social, territorial, consecuencia del hundimiento de su modelo de integración Según las estadísticas del Ministerio del Interior, la noche del jueves al viernes marcó una nueva cota de disturbios: 600 coches incendiados en una docena de ciudades del departamento de Seine- Saint- Denis, en el norte de la gran corona el antiguo cinturón rojo que rodea París. Hay unos 750 suburbios oficialmente peligrosos en el resto de Francia. El crecimiento del número de violencias e incendios ha coincidido con un giro selectivo de los enfrentamientos entre policías y bandas más o menos organizadas de jóvenes que nadie sabe si son delincuentes, agitadores, alborotadores o islamistas. Saqueos Claude Pernes, alcalde centrista de Rocín- sous- Bois, percibe una amenaza global: Estamos ante una insurrección urbana. Las bandas de agitadores se comunican a través teléfonos móviles, se agrupan y se separan con movilidad temible, causando estragos En la noche del jueves, bandas incontroladas bloquearon el tren de cercanías que une París con el aeropuerto Charles- de- Gaulle, entregándose al pillaje y atracando a los viajeros. Bruno Beschuizza, secretario general de un sindicato de oficiales de Policía denuncia el riesgo creciente del fenómeno islamista: Asistimos a una nueva forma de terrorismo urbano, dirigido por minúsculas bandas de agitadores, que se mueven por razones económicas o ideológicas. Hay bandas criminales, que sólo aspiran al robo organizado. Y hay también grupos que están más o menos manipulados por agitadores islámicos radicales, que aspiran a sembrar el terror urbano El Gobierno escucha en silencio, sin compartir completamente las tesis más alarmantes. Pascal Clément, ministro de Justicia, intenta justificar el escaso número de detenciones, unas 80 ayer, tras el incendio de 600 automóviles, declarando: No tenemos elementos de juicio definitivos. Algunos sindicatos de Policía denuncian actos criminales organizados por bandas de delincuentes o islamistas. Se trata de sospechas. Estamos en un Estado de Derecho. La Justicia no puede intervenir precipitadamente. Debemos bus- Clichy- sous- Bois Otros disturbios Los conductores de metro y autobús en barrios periféricos son escoltados por unidades de elite car pruebas Dominique de Villepin, primer ministro, intenta, por su parte, coordinar acciones que no son recibidas con entusiasmo frenético. Los alcaldes de izquierda y derecha rechazan su plan de emergencia JeanChristophe Lagarde, alcalde conservador de Drancy, en el centro del huracán social, declara: No es hora de jugar con lo efectos publicitarios de un nuevo plan. Los problemas son dema-