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10 SÁBADO 5 11 2005 ABC Nacional Otegi no tendrá que ingresar en prisión tras ser condenado por proferir insultos al Rey El Supremo le impone un año de cárcel y le prohíbe presentarse a cualquier convocatoria electoral b La sentencia califica de ultrajante y claramente atentatorio para la honorabilidad de Don Juan Carlos que le llamase jefe de los torturadores NIEVES COLLI MADRID. La Sala Segunda del Tribunal Supremo cree que el dirigente de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi hizo un uso desproporcionado de su derecho a expresarse libremente e incurrió en un delito de injurias graves a Su Majestad el Rey cuando, en unas declaraciones realizadas el 26 de febrero de 2003, descalificó a Don Juan Carlos al llamarle responsable de los torturadores y al asegurar que impone su régimen monárquico a nuestro pueblo mediante la tortura y la violencia Otegi fue absuelto por la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) pero la sentencia fue recurrida por la Fiscalía, impulsora de la querella. Ahora, el Supremo le ha condenado a un año de prisión y a otro de inhabilitación para presentarse a cualquier convocatoria electoral. La resolución dictada por el alto Tribunal cuenta con el voto particular discrepante de uno de los cinco magistrados que integraban la Sala ver información adjunta Arnaldo Otegi, sin embargo, no tendrá que ingresar en prisión. Las razones fundamentales son dos: por un lado, que el dirigente de la ilegalizada Batasuna tiene cancelados sus antecedentes penales y, por otro, que la pena dictada ayer por el Supremo es inferior a dos años (es práctica habitual que los condenados sin antecedentes penales no ingresen en prisión cuando la pena no supera los dos años) Además, el batasuno ha anunciado que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Constitucional, por lo que podrá solicitar ante ese órgano que no se ejecute el fallo hasta la resolución definitiva del amparo. Arnaldo Otegi junto a su abogada, Jone Goirizelaia, tras una reciente comparecencia en la Audiencia Nacional Castresana, una etarra fallecida al hacer explosión en un piso de Torrevieja (Alicante) el artefacto que el comando al que pertenecía pretendía colocar en algún lugar de la costa levantina. Situándonos en el terreno de las hipótesis, y si el Supremo confirmara esa sentencia, podría entonces darse la circunstancia de que Otegi ingresara en un centro penitenciario para el cumplimiento de la última condena. En numerosas ocasiones, Otegi ha tenido que responder ante la Justicia por sus polémicas declaraciones, aunque siempre se ha movido al filo de la legalidad y, pese a ser acusado por delitos de amenazas terroristas o apología del terrorismo, nunca hasta ahora había llegado a ser condenado. Conocida fue su participación, junto con otros ÁNGEL DE ANTONIO miembros de la entonces legal Batasuna- -como el fallecido Jon Idigoras- en los actos de homenaje a cuatro terroristas muertos en Bilbao cuando manipulaban un explosivo en el interior de un coche o su intervención en manifestaciones en las que se han proferido gritos a favor de ETA. No existe el derecho al insulto La sentencia dictada ayer por el Tribunal Supremo, de la que fue ponente el magistrado Carlos Granados, explica que la libertad de expresión- -derecho del que hizo uso Otegi cuando se refirió al Rey- -dispone de un amplio campo de acción sólo delimitado por la ausencia de expresiones indudablemente injuriosas que resulten innecesarias Ni la libertad de expresión ni el derecho a la información pueden justificar el empleo de expresiones o apelativos insultantes, injuriosos o vejatorios que exceden del derecho de crítica incluso si la persona a la que van dirigidas esas expresiones tiene relevancia pública Citando jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la resolución del Supremo insiste en que quedan fuera del ámbito de la libertad de expresión aquellas frases o manifestaciones indudablemente ultrajantes que resulten innece- Un voto particular pide la absolución al considerarlo un desahogo subcultural La sentencia dictada ayer por el Tribunal Supremo contó con el voto discrepante del magistrado Perfecto Andrés Ibáñez, quien se muestra partidario de la absolución de Arnaldo Otegi al entender que las manifestaciones realizadas por el dirigente de la desaparecida Batasuna tenían naturaleza y alcance exclusivamente políticos El magistrado discrepante asegura que Otegi no se refirió a Su Majestad el Rey como persona sino a su papel institucional y que no le atribuyó decisiones o actuaciones relacionadas con actos concretos de tortura No hay ofensa ni mortificación de la persona, sino un burdo parecer negativo sobre el rol de la institución juicio que, afirma, guarda plena coherencia con la actitud política de Otegi y de su partido. Según Andrés Ibáñez, por su ausencia de rigor intelectual y de finura dialéctica las palabras del batasuno no van más allá del mero desahogo subcultural Y la Constitución, concluye, admite exteriorizaciones torpes de desafecto a las instituciones, si se limitan al plano verbal Cuentas pendientes con la Justicia La nueva sentencia condenatoria no es, sin embargo, la única cuenta que le queda pendiente a Otegi con la Justicia. El Supremo tendrá que pronunciarse de nuevo sobre su actuación a finales de este mes de noviembre, ya que el próximo día 22 está prevista la celebración del recurso presentado por el líder proetarra contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que el 1 de abril de 2004 le condenó a 15 meses de prisión por un delito de enaltecimiento del terrorismo. En esa ocasión, fue por unas declaraciones de apoyo a la banda terrorista ETA durante el entierro de Olaia