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6 Opinión SÁBADO 5 11 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA POR EDUARDO AGUIRRE EMBAJADOR DE LOS ESTADOS UNIDOS EN ESPAÑA ALARMA, ARDE PARÍS M IENTRAS la poderosa máquina propagandística del Gobierno, ayudada por la inconsistencia mediática de la derecha, trata de demostrarnos que José Luis Rodríguez Zapatero fue el gran triunfador en el debate para la aceptación a trámite en el Congreso del nou Estatut perpetrado en el Parlament, una sombra de abatimiento recorre la sociedad española. Quizá sea el reflejo de las luces madrugadoras y comerciales que ya nos anuncian la llegada de la Navidad, tan nostálgica y sentimental; pero también podría tratarse de una expresión colectiva de la repugnancia moral que produce, sea cual fuere la posición política del observador, la obscenidad como método M. MARTÍN que, a falta de principios FERRAND e ideas básicas, se está adueñando del paisaje. En esa situación, poco fecunda, no debiera servirnos de consuelo el mal ajeno. Todo lo contrario. Las circunstancias que sacuden la vida parisién, las que le están poniendo punto final a la fantasía de la grandeur de la France, no deben parecernos ni ajenas ni distantes y podrían valernos de aviso sobre lo que nos espera. El proceso para la digestión social de la inmigración es, ya con imperativos de presente, el mayor de los problemas de futuro que agobia a la UE. Los jóvenes que, en los últimos días, noche tras noche, han hecho arder París ya no son inmigrantes recién salidos de una patera. Son hijos y nietos de los que llegaron en tropel al hilo de la retirada francesa del norte de África. Son franceses de pasaporte y educación y, salvo en su identificación islámica, no sería fácil distinguirles de otros jóvenes galos de su misma edad. Forman parte de los cinco millones de musulmanes que viven y trabajan en Francia. La violencia con la que cursa este nuevo sarpullido que hoy afecta a Francia es un aviso de lo que nos espera. Por mucho que el voluntarismo, no sé si insensato o ignorante, predique la Alianza de Civilizaciones es poco menos que imposible la convivencia armónica entre las tradiciones y modelos de conducta que identifican a cristianos y musulmanes. Más difícil todavía si se trata de alcanzar esa convivencia en suburbios misérrimos y distantes del bienestar que es común en esta Vieja Europa. Los disturbios de París cursan, ante la inutilidad presidencial, con enfrentamientos en el seno del Gobierno. Eso es lo que faltaba para provocar la explosión de los extremos, por la derecha y por la izquierda, que dicen sentir la responsabilidad de salvar a Francia y a los franceses. Aunque no sea común aprender con la experiencia ajena, son tales los puntos de proximidad con el vecino que pueden observarse a la luz de las hogueras que iluminan la periferia parisién que sería cosa de interrumpir el permanente debate nacional sobre si son galgos o se trata de podencos y enfrentarse, con una resuelta política de Estado, al problema que se cuece en la población inmigrante. Y AHORA, UNA CONSTITUCIÓN Para el autor, la votación de la Constitución iraquí no acaba con los problemas. Los terroristas creen que la batalla de Irak es clave para imponer una visión totalitaria en gran parte del globo. Irak es el principal campo de batalla de la lucha contra el terrorismo. A historia nos maravilla- -si sabemos reconocerlo- -cuando toda una nación se alza ante desafíos extraordinarios y se gana la admiración del mundo entero. Hace veinticinco años, los polacos, indomables y con principios, defendieron sus derechos fundamentales y desataron las fuerzas que liberaron de la tiranía comunista no sólo Polonia, sino toda Europa del Este. En 1940, el pueblo británico se encontraba solo ante el fuego concentrado de la máquina bélica más poderosa del mundo. Para gloria eterna de su país, se negó a rendirse y frenó el avance nazi. Hoy, el pueblo iraquí está mostrando determinación y valor ante la feroz violencia terrorista para construir un Irak nuevo y democrático. Durante treinta interminables años, el pueblo iraquí padeció una dictadura despiadada y sádica. Cientos de miles de personas fueron víctima de espantosas violaciones de los derechos humanos. Pero el mundo dijo e hizo muy poco para acabar con esa opresión. En 2003, Estados Unidos y sus aliados terminaron con el régimen de Sadam Husein. Desde entonces, hemos estado trabajando con los iraquíes para crear un futuro más prometedor, pacífico y próspero. Estamos viendo cómo el pueblo iraquí acoge esta oportunidad, que necesitaba desde hace tanto tiempo, para formar su propio gobierno, elegir a sus propios líderes y resolver democráticamente conflictos políticos en el marco de su nueva Constitución. Y una vez más, la comunidad internacional tiene la ocasión de ofrecer al pueblo iraquí la ayuda moral y material que necesi- L ta y merece. El 15 de octubre, casi diez millones de ciudadanos iraquíes votaron en el referéndum constitucional por un futuro democrático y pacífico. La votación fue un triunfo para el creciente impulso de la democracia y las reformas en toda la región. Con cada voto, los iraquíes enviaron un claro mensaje al mundo: ellos decidirán su propio futuro mediante elecciones pacíficas. Con cada voto, rechazaron la visión de Al Qaeda de un Irak gobernado por el miedo y la violencia. Más de un millón de iraquíes que no votaron en enero participaron en este referéndum. Votaran sí o no, el mero acto de votar supone un avance hacia un futuro democrático. Cada voto es una voz contra la tiranía y el terror, una voz a favor del proceso democrático. Particularmente significativo fue el alto nivel de participación de los suníes en todo el país. El referéndum constitucional fue un proceso político iraquí y un éxito iraquí. La comunidad internacional también contribuyó con observadores internacionales, grupos independientes como la Misión Internacional para las Elecciones Iraquíes y equipos de Naciones Unidas que trabajaron para verificar la integridad del referéndum. Es cierto que el proceso político sólo está comenzando. Los iraquíes están diciendo lo que piensan y hay desacuerdos entre los grupos políticos. Es lo que ocurre en un sistema democrático, y el pueblo iraquí debe encon- -Alguien que se proclama rojo en Marie Claire debe completar su coherencia. ¿Puede usted adelantar a este corresponsal de Gramma la tendencia en la moda para primavera- verano?