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4 Opinión SÁBADO 5 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CONDENADO OMO había adelantado ABC, el Supremo revocó ayer la sentencia absolutoria del TSJPV y condenó a Otegi a un año de cárcel por injuriar al Rey. En un tiempo en que Batasuna recupera protagonismo político y su líder se presenta como interlocutor del Gobierno, el Supremo pone en su sitio a un radical cuya hoja de servicios acumula condenas y que en muy pocos días tendrá que hacer frente a otro proceso por hacer apología del terrorismo. En los últimos años, Otegi ha desarrollado, sin capucha, una actividad que el Gobierno parece ignorar con la intención de integrarlo, como intermediario, en un proceso de paz que el propio PSOE- -mientras sufre también en sus carnes el acoso del terror callejero- -teme que aborte el inoportuno fallo del Supremo. Son los riesgos de hacer planes con quienes tienen causas pendientes. C FRANCIA: EL ENFERMO EN LLAMAS L OS disturbios en la periferia de París comienzan a producir inquietud. Revelan algo más de lo que parecen mostrar las impactantes fotos que suministran las agencias. Sacan a la luz lo que muchos denuncian desde hace tiempo: que Francia está enferma. De hecho, el mal que aqueja a la sociedad francesa es estructural. Afecta por igual a buena parte de su clase política y a sus instituciones, a su economía y, sobre todo, a los valores sobre los que se organiza la convivencia cívica en el país que alumbró la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789, y que ha sido desde entonces un ejemplo de modernidad para toda Europa y Occidente. Que en Francia van mal las cosas es ya una evidencia cartesiana. Lo puso tempranamente de manifiesto la inesperada noticia de que alguien como JeanMarie Le Pen lograra competir en la segunda vuelta de las presidenciales. Desde entonces, y a pesar del triunfo arrollador de Chirac, primero y, después, de la UMP en las legislativas, la situación política, social y económica del país ha ido deteriorándose progresivamente. Los sucesivos intentos de reforma planteados por los gobiernos presididos por Raffarin fueron derrotados en la calle por los pulsos que le plantearon los sindicatos. La conflictividad social evidenciada entonces ha sido continuada con el nuevo gobierno de Dominique de Villepin, tal y como se volvió a ver recientemente. De este modo, Francia vive instalada en un permanente bloqueo legislativo que impide afrontar cualquier liberalización de sus anquilosadas estructuras mientras crecen el gasto público y el déficit del Estado y, con ellos, los indicadores que evidencian el estancamiento de una situación alarmantedebido a los altos niveles de intervencionismo y subsidiariedad que exhibe la economía francesa. En este sentido, el país evoluciona hacia una curiosa cristalización en torno a un bienestar subvencionado desde el Estado y muestra así una preocupante inclinación hacia el mantenimiento de políticas sociales que son propias de los años 70 y 80. Esta circunstancia, unida al notorio conservadurismo de una sociedad que parece obsesionada por vivir bajo el asfixiante clima de un balneario asistencial, hace que el futuro de Francia no sea esperanzador. Sobre todo porque a medida que pasa el tiempo la madeja burocrática e interventora aumenta y se hace más dañina para las posibi- lidades de un país que no parece dispuesto a cambiar su mentalidad, conformándose con ser el pálido reflejo de lo que fue. Por otro lado, los escándalos políticos no dejan de amenazar el entorno presidencial y las críticas a la gestión de Chirac son numerosas en este terreno. Las condenas al ex ministro de Deportes Guy Drut y al ex primer ministro Alain Juppe por financiación ilegal de la UMP y las recientes acusaciones al ex embajador francés ante la ONU, Jean- Bernard Mérimée, por el escándalo del programa de petróleo por alimentos, ponen de manifiesto que el deterioro de la imagen de la clase política francesa y la desconfianza hacia ella son también crecientes. Como lo es la falta de renovación generacional y su parálisis programática de los partidos tradicionales. De ahí el crecimiento de opciones radicales a derecha e izquierda y la constitución de una masa de protesta social que encuentra cualquier excusa para exteriorizar su malestar hacia un orden de cosas que no gusta pero que, sin embargo, no se tiene el valor de cambiar, tal y como se demostró durante el pasado referéndum sobre la Constitución europea. Así las cosas, el estallido de violencia urbana producida desde hace más de una semana en el cinturón de París es un suma y sigue dentro de la evolución de una enfermedad que incorporaahora una deriva colateral: el fracaso de las políticas sociales de integración hacia los inmigrantes seguidas desde hace más de cuatro décadas. En este sentido, la tolerancia multicultural ha fomentado la marginalidad de toda una generación que, en su mayoría, son hijos y nietos de inmigrantes de países musulmanes. Y lo ha hecho legitimando la diferencia entre culturas dentro de un clima de tolerancia que se desmiente en la práctica al condenar a la pobreza y al aislamiento a quienes no pueden integrarse socialmente ya que su mentalidad y su modos de vida colisionan con los valores de una cultura profundamente laica e igualitaria como es la francesa. Si a esta circunstancia se añade el chauvinismo y el fuerte componente nacionalista de la sociedad francesa no es de extrañar que finalmente se hayan producido las revueltas que hacen arder los alrededores de París y que sacuden la estabilidad de una sociedad que ha condenado a toda una generación a la decepción resentida de sentirse extranjeros en su propio país. Arnaldo Otegi EFE PROBLEMAS REALES M AHORRO, ALERTA ROJA A tasa de ahorro de las familias españolas ha caído hasta su mínimo histórico y con tendencia a empeorar, lo que ha provocado que ya no sea suficiente para el pago de su deuda, en niveles también preocupantes. De esta forma es necesario acudir a nuevos préstamos para hacer frente a los ya comprometidos. Una situación que se agravará cuando suban los tipos de interés, previsiblemente a principios del próximo año. Un reciente informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros, Funcas, coincide con el elaborado por el Banco de España, y alerta de la peligrosa situación de endeudamiento de las familias españolas, con una deuda media de 50.000 euros, en peligrosa coincidencia con una caída permanente del ahorro, que se sitúa en uno de sus niveles más bajos, el 7,4 por ciento de sus rentas, y que coloca a España en los últimos puestos de la UE. Un ahorro en caída libre que en 1995 alcanzaba el 14,5 por ciento, el doble que a finales de este año, y muy lejos del 18 por ciento que ahorraban las familias en los años 60. Los bajos tipos de interés, la fuerte inversión en vivienda y el auge ÁS allá del debate político sobre el estatuto catalán, convertido en escudo protector de una clase política que, salvo excepciones, lo utiliza como instrumento al servicio de sus propios intereses, los problemas cotidianos y reales de Cataluña emergen para poner en evidencia la situación verdadera de una Comunidad donde suenan peligrosas señales de alarma. El anuncio de que SEAT despedirá a una décima parte de la plantilla de Barcelona y Martorell es la expresión última de una crisis largamente anunciada- -y mal resuelta desde la Generalitat- -que amenaza con extenderse a otros sectores. En medio del fragor del debate estatutario, al tripartito se le pasó por alto que la primera obligación de un Gobierno es la gestión. Pero están muy ocupados. L imparable de los créditos al consumo ha llevado a este elevado endeudamiento. Esta pescadilla que se muerde la cola puede derivar, si no se detiene, en una situación explosiva, según Funcas, y poner en serio riesgo el crecimiento futuro de la economía. Un problema agravado porque tampoco el ahorro interno total- -de familias, administraciones y empresas- -es suficiente para financiar la inversión necesaria para mantener el crecimiento económico y la creación suficiente de empleo. Habría que seguir recurriendo al ahorro externo, precisamente en una coyuntura en la que el déficit exterior es ya una de los sombras preocupantes de nuestra economía. El ahorro total nacional caerá este año, según Funcas, hasta el 21, 6 por ciento del PIB, casi un punto menos que en el pasado año, y habrá que importar ahorro equivalente ya al 8,4 por ciento del PIB. Por ello piden al Gobierno medidas que fomenten el ahorro, así como un Presupuesto que genere superávit suficiente para contrarrestar en parte esta preocupante caída del ahorro. PROHIBIDO INFORMAR E L corresponsal de ABC en Marruecos, Luis de Vega, fue retenido ayer, junto a otros tres periodistas, cuando cubría una manifestación prosaharaui en El Aiún. El procedimiento empleado por la Policía marroquí es revelador de cómo entiende el Gobierno magrebí la libertad de expresión. Después de incautarles el material fotográfico y los textos almacenados en sus tarjetas informáticas, los periodistas- -tras la mediación del Ministerio de Exteriores y La Moncloa- -fueron puestos en libertad, aunque se les requisó parte de su trabajo. Modos de un país amigo que entiende la libertad a su manera: mordaza y censura contra la Prensa. Prohibido informar.