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ABC VIERNES 4 11 2005 Cultura 59 MAÑANA, EN ABCD LAS ARTES Y LAS LETRAS Idioma y política Seduccción cervantina 30 años después www. abc. es abcd Conciertos El nuevo universo de los videojuegos, más allá de su condición lúdica y de sus dimensiones comerciales, configura una nueva manera de aprehender el mundo para las nuevas generaciones Irene Lozano pone al descubierto las armas de la lengua El Premio Espasa de Ensayo ha reconocido el oportuno trabajo de estudio y reflexión sobre la lengua, la identidad, los mitos y las falsedades llevado a cabo por Irene Lozano en Lenguas en guerra En un lugar del Reina Sofía: el arte de hoy frente al Quijote En este año de conmemoraciones, llega El Quijote a las salas del Museo Reina Sofía. Una amplia selección de artistas contemporáneos recrea, desde códigos muy distintos, su genio y figura Pier Paolo Pasolini, la pasión por el arrabal Se cumplen treinta años de la aún enigmática muerte de uno de los personajes que más se esforzaron por asumir el papel de conciencia crítica de su entorno sin por ello descuidar la poesía de su cine El magisterio contemporáneo de Francisco Guerrero La Orquesta y el Grup Instrumental de Valencia ofrecen en Zúrich y Madrid, respectivamente, sendos conciertos dedicados a Francisco Guerrero, gran figura de la música contemporánea española Mañana con ABC, la tercera entrega de la colección definitiva de música clásica de ABC y Deutsche Grammophon por tan solo 9,95 euros se ocupa de la producción organística de Bach: Tocata y fuga por Kooopman, y Variaciones Goldberg por Gravilov Bach, El Cantor para el órgano TEXTO: ANTONIO IGLESIAS Cuando la magnífica colección discográfica de ABC realiza su tercera entrega, insistiendo en la figura de Johann Sebastian Bach, parece oportuno detenerse ante el aspecto organístico. Primero, como devocionario intérprete, y luego, como compositor de geniales páginas destinadas originalmente para el instrumento de tubos que, desde tiempos remotos es un elemento básico de las iglesias y actualmente corona cualquiera de las encopetadas salas de conciertos de todo el mundo. Recordemos, sobre este punto tan importante, al Bach niño que, huérfano de padre y madre, a sus nueve años ha de acogerse a la protección de su hermano mayor Johann Christoph, organista de Ohrdruf y discípulo del gran Johann Pachelbel quien, además de reputado instrumentista, fue asimismo autor de corales, fugas y música religiosa que hubieron de ejercer alguna influencia en nuestro músico. También son destacables las relaciones pedagógicas con los Böhm, Reinjen y Lübeck, siendo famosos sus viajes a pie para escucharles. Así, en concreto, refiriéndonos a Dietrich Buxtehude, Johann Sebastian Bach se vio obligado a recorrer más de trescientos kilómetros desde Arnstadt a Lubeck... Todos ellos eran organistas de renombre- -como resulta serlo en nuestros días Ton Koopman- pero además eran compositores y, sin duda alguna, irían dejando huellas en el joven Bach. La Toccata y fuga en Re menor (una de las composiciones más conocidas, majestuosa y de asombroso contrapuntístico) catalogada como BWV 565 (siglas que recuerdan el número da- Dos discos y un libro, que presentan una pequeña radiografía musical de las composiciones para órgano realizadas por Bach do por Wolfgang Schmieder, ya en el siglo XX) la Passacaglia BWV 582 Canzona, BWV 588 y la Pastoral, BWV 590 se constituyen en preclaros ejemplos del excelso arte legado por El Cantor para el órgano. Y si resulta unánime el reconocimiento musical de punto tan esencial en la obra bachiana, ya no lo será en cuanto el trasplante del clave al piano que se hace modernamente, por ejemplo, de obras tan señeras como las célebres Variaciones Goldberg cuyo exacto título, Aria mit verschiedenen Veraenderungen se cataloga como BWV 988, y forman un total de treinta precedidas de un Aria, y que en esta colección se escuchan en interpretación de uno de los más famosos nombres del actual panorama, el de Andrei Gavrilov. El problema siempre nos llevará a volver acerca de la idoneidad de su diferenciada interpretación del clave al gran cola de nuestro días... Personalmente, ante el dilema que se desea plantear reclamando el máximo respeto al instrumento original, preguntándose sobre el qué diría su autor, jamás he vacilado en declarar que a buen seguro se sentiría sumamente complacido, siempre y cuando se tenga en cuenta que el teclado del clave es distinto en sus resultados sonoros, extremo que convendrá sea inteligentemente estudiado por el pianista que se atreva con una partitura que Johann Sebastian Bach compuso para uno de sus más distinguidos discípulos, Johann Goldberg, al servicio del embajador de Rusia en Dresde, pudiendo cumplir con la orden de entretenerle en sus noches de insomnio tocando el clave... La sabiduría compositiva resplandece en grado sumo al escuchar una obra magistral por su tan hábil escritura. Así pues, tanto si escuchamos las obras que Johann Sebastian Bach escribió para el órgano o para el clave (teclados que, bien puede decirse, se transforman en el del piano, que toda un Wanda Landowska se encargó de diferenciarlos con altura en recitales explicativos) el genio bachiano siempre, en el grado que fuere, se nos revela elocuentemente como soberano punto de conjunción de dos estéticas: la que provenía de la polifonía, con su estilo imitativo predominante, y la que con su apreciación vertical va permitiendo un sentido armónico, a lo cual habría que añadir el más logrado invento melódico, cuya sublimidad nos lleva a pensar en una precursora ideación romántica.