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ABC VIERNES 4 11 2005 Sociedad 55 Ciencia Mary Schweitzer, ayer, en la residencia de estudiantes del CSIC las que haga falta para estar seguros. ¿Hay ya resultados concretos? -Sí, hay muy buenos resultados, y nuestra intención es publicarlos cuanto antes, quizá en febrero o marzo del próximo año. Necesito confirmar los indicios que tengo actualmente y convertirlos en pruebas irrefutables. ¿Qué es lo que espera encontrar? -Proteínas, partes de proteínas, moléculas... En los seres vivos, sabemos bien de qué se componen los vasos sanguíneos, que tienen células, proteínas, diferentes partes... Pero tenemos que averiguar si estas partes que vemos en la actualidad eran las mismas hace casi setenta millones de años, y por lo que llevamos estudiado hasta ahora, parece ser que sí. -Lo que usted hace se ha dado en llamar paleontología molecular ¿Qué dificultades plantea esta nueva disciplina científica? -Muchas. En primer lugar la escasez del material. No resulta fácil hacerse con una cantidad suficiente de tejidos blandos de la época de los dinosaurios. La comunidad científica, además, es de la opinión de que no es posible aislar proteínas de esta época. De hecho, el análisis de tejido de hace doscientos millones de años aparentemente muy bien conservado en ámbar no consiguió aportar ni una sola proteína. Ningún otro científico ha podido verificar algo así hasta ahora. ¿Entonces, esta sería la primera vez que se consigue? -Si lo podemos probar, sí, sería la primera vez. Estamos a punto de conse- guirlo. Y tenemos mucho material, muchos vasos sanguíneos y muchas células. Y yo espero que estudiando todo esto de forma exhaustiva se produzcan buenos resultados. Las proteínas, además, resisten mejor el paso del tiempo que otras estructuras celulares. Mucho mejor de lo que piensa el resto de la comunidad científica. ¿Y qué es lo que espera obtener si encuentra ese material genético? -Quiero, primero, comprender por qué se preservó, cómo pudo resistir tanto tiempo. Quiero estudiar qué tipo de interacciones pudo haber entre el entorno y ese tejido óseo, y averiguar si ha habido, y hasta qué punto, interacciones con el medio ambiente. Quiero comprender cómo funciona ese mecanismo de conservación de los tejidos blandos y cómo se forman los fósiles. -Imagino que, de paso, ha aprendido algo más sobre dinosaurios... -En mi laboratorio hemos estudiado restos de hasta quince dinosaurios diferentes para comprender cómo funciona el mecanismo de la conservación de los tejidos blandos. Creemos que estos dinosaurios eran de sangre caliente, como nosotros y no como los reptiles. Eran como las aves actuales, que son sus descendientes. Cuando consigamos ADN de dinosaurio podremos aprender la velocidad con que se producían sus cambios moleculares, y comparar sus tasas de mutación con las de especies vivas, con el ADN de aves y cocodrilos. También podríamos estudiar cómo las moléculas se modifican con el paso del tiempo, cómo cambian y qué modificaciones tienen lugar en ellas. Espero comprender también los vasos sanguíneos. La primera dificultad es la escasez. No es fácil hallar tejidos blandos de la época de los dinosaurios Si hubo alguna vez vida en Marte y luego desapareció, las únicas huellas posibles de esa vida serán químicas ¿Eran los mecanismos reproductivos de los dinosaurios como los de las aves actuales? -Las aves y los dinosaurios están muy relacionados y yo creo que el hecho de que su fisiología reproductiva sea tan parecida es una prueba más de esta relación. En un trabajo anterior descubrí que, igual que hacen las aves actuales, los dinosaurios también extraían calcio de sus huesos para construir las cáscaras de sus huevos. ¿Por qué se considera que su trabajo puede ser relevante en exobiología, en la búsqueda de vida extraterrestre? -Porque si, por ejemplo, hubo alguna vez vida en Marte y luego desapareció, las únicas huellas posibles de esa vida serán químicas. Y lo que yo hago es precisamente eso, buscar marcadores químicos en fósiles. Cuando buscamos vida en Marte, estamos buscando esos mismos marcadores. No en fósiles, pero sí en huellas de microbios en la arena, que seguramente tienen una composición química reconocible. ¿Ha trabajado usted ya con muestras de origen extraterrestre? -No directamente, pero coopero con el Centro de Astrobiología español para buscar los complejos químicos determinantes de la vida, los elementos comunes que todo organismo vivo tiene, desde los microbios al ser humano. Y creemos que si alguna vez hubo vida en Marte, también tuvo que tener este tipo de moléculas. Esos son los marcadores que estamos buscando. De momento lo hacemos sólo en la Tierra, pero por algún sitio hay que empezar... ¿Qué es lo próximo que hará? -De momento me va a llevar tiempo el análisis químico de los tejidos blandos de dinosaurio. Tenemos cuatro tipos diferentes de células que analizamos una a una, en busca de proteínas concretas. Queremos averiguar cuánto material original permanece aún en las células de los dinosaurios. ¿Si dentro de otros sesenta millones de años se encontrara tejido blando de un ser humano, sería parecido al que usted estudia ahora? -Posiblemente sí, aunque los huesos humanos, en términos generales, no se conservan tan bien como los de dinosaurio... así que lo mismo no habrá ningún tejido que estudiar.