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36 Internacional VIERNES 4 11 2005 ABC Un altercado diplomático tensa las relaciones entre Praga y La Habana b Protesta oficial del Gobierno checo por el sabotaje de un acto de su Embajada, a la que habían sido invitados varios disidentes en un hotel de la capital cubana EFE PRAGA. La invitación a un grupo de disidentes cubanos a celebrar en La Habana el Día Nacional de la República Checa, el pasado 28 de octubre, ha desencadenado un altercado diplomático que tensa las relaciones entre Praga y La Habana. La encargada de negocios de la embajada de Cuba en la República Checa, Aymee Hernández, rechazó ayer enérgicamente la protesta efectuada la víspera por el Ministerio checo de Exteriores, que en una nota diplomática acusó al régimen de Fidel Castro de boicotear la celebración con los disidentes del Día Nacional. En declaraciones a la agencia Efe, Hernández dijo que toda la disidencia cubana es una disidencia fabricada, mercenaria de Estados Unidos y que si alguien se siente dolido por la actitud del gobierno checo es el pueblo cubano Praga, a través de la directora general para relaciones bilaterales y cooperación, Helena Bambasova, trasladó el malestar de su país ante supuestas presiones del régimen castrista para impedir la celebración del Día Nacional el pasado viernes en un hotel de La Habana, donde iban a participar casi cincuenta disidentes, entre ellos varias Damas de Blanco (mujeres y madres de disidentes encarcelados) El encuentro acabó celebrándose en la residencia del encargado de negocios checo. La República Checa promovió con éxito en 1999, 2000 y 2001 resoluciones condenatorias contra Cuba ante la Comisión de la ONU para Derechos Humanos, con sede en Ginebra. Leili Mohamed El Bachir, uno de los saharauis que participó hace cinco días en la protesta por la muerte de Lambarki LUIS DE VEGA Ley del silencio en El Aaiún Cada vez son menos los que se atreven a criticar a Rabat en el Sahara activistas políticos saharauis está en la Cárcel Negra y el despliegue policial marroquí impide muestras proindependentistas LUIS DE VEGA. ENVIADO ESPECIAL EL AAIÚN. El miedo ha vuelto a las calles de El Aaiún antes de que se cumplan seis meses desde que el pueblo saharaui se levantara contra las autoridades de Marruecos y cuando se cumplen treinta años de la Marcha Verde por la que el país magrebí ocupó el Sahara Occidental. Siguen las detenciones, y la presencia policial en las calles de las ciudades de la ex colonia española es permanente para evitar cualquier manifestación. Hasta las celdas de la Cárcel Negra han llegado en las últimas semanas la gran mayoría de los más destacados activistas saharauis de Derechos Humanos y defensores de la autodeterminación. Cinco de ellos, aparentemente los que Rabat considera más peligrosos, se encuentran juntos. Se trata de Brahim Numría, Huseín Lidri, Larbi Messaud, Mohamed Moutawakil y Alí Salem Tamek. En otra de las estancias, de cinco por tres metros y medio, se encuentran otros 22 detenidos, entre los que están Hmad Hammad, Abderramán Bugarfa o Brahim Dahán. En el módulo femenino espera juicio la única mujer del grupo, Aminatu Haidar. Dahán fue el último en incorporarse. Llegó el martes a la Cárcel Negra después de que fuera detenido el pasado domingo coincidiendo con las protestas por la muerte a manos de policías marroquíes- -la versión oficial lo niega- -de un joven saharaui en las cab El grueso de los lles de El Aaiún la noche anterior. Durante los interrogatorios Dahán fue preguntado por sus contactos, entre otros, con el consejero político de la Embajada de Estados Unidos en Rabat y con el corresponsal de ABC. Su abogado, Lahbib Erguibi, explica que está acusado de constitución de banda criminal, posesión de artefactos explosivos y negativa a colaborar con las autoridades marroquíes Según ha sabido ABC de fuentes del interior de la cárcel, Tamek y Matuwakil han mantenido contactos con el director del centro en las últimas horas para que todos sean reconocidos como presos políticos, lo que propició que en la tarde de ayer pusieran fin a una huelga de hambre que duraba dos semanas y que era la segunda que emprendían desde que empezaron los encarcelamientos a comienzos del verano. Pero los detenidos insisten en que el responsable de la cárcel es un corrupto que lo único que ha hecho es facilitar algo el contacto de los presos con sus familias, pero no ha accedido a re- Cuando se cumplen 30 años de la Marcha Verde, el Gobierno marroquí acentúa su política de mordaza La represión ha merecido las críticas de la Asociación Sahara Marroquí, partidaria de la Monarquía alauí conocerles sus derechos como presos políticos. En la calle, el miedo a hablar cada vez es mayor y numerosos agentes, supuestamente de incógnito, controlan los movimientos de activistas e informadores. Con frecuencia, los ciudadanos saharauis se acercan al extranjero de manera discreta. No somos marroquíes Esto no es Marruecos o Viva el Frente Polisario Estas son algunas de las frases más repetidas. Los más jóvenes facilitan direcciones de correo electrónico o chats de Internet en los que se sienten más libres hablando. Saben que hasta los móviles están pinchados y que los servicios de inteligencia sacan buen provecho de las grabaciones que llevan a cabo. Cada noche, tras la ruptura del ayuno del mes sagrado de Ramadán, que termina hoy, decenas de esos jóvenes intentan organizar actos para protestar contra la ocupación por parte de Marruecos, lo que suele quedar abortado por el despliegue policial. En la avenida de Esmara, una de las principales arterias de El Aaiún, grupos de agentes de los Grupos Urbanos de Seguridad, dan batidas arriba y abajo por las aceras impidiendo incluso que la gente se detenga a charlar o que las mujeres jueguen con sus hijos, como pudo comprobar este corresponsal en la noche del martes. Esta represión ha recibido las críticas incluso de la Asociación Sahara Marroquí que, como su propio nombre indica, defiende la pertenencia de la ex colonia al Reino alauí. Y todo esto a tres días de que el Rey Mohamed VI presida el treinta aniversario de la ocupación con la denominada Marcha Verde orquestada por su padre, el difunto Hasán II.