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ABC VIERNES 4 11 2005 Internacional 33 dos de Libby obtengan credenciales de seguridad que les permitan acceder a los documentos secretos incluidos en el sumario. Tras dejar sus huellas dactilares y rellenar una serie de formularios, Libby ha sido puesto en libertad sin necesidad de pagar fianza alguna. En el peor de los casos, el procesado podría recibir una improbable pena de cárcel de treinta años y ser condenado a pagar una multa superior al millón de euros. Habló con la esposa del embajador En su testimonio hasta el momento, Libby ha reconocido que habló a periodistas sobre la esposa del embajador Wilson, destacado crítico de la guerra con Irak, pero ha negado que revelase su condición de agente femenina de la CIA. Pero el mero hecho de que el jefe de gabinete del vicepresidente Cheney- -con toda su fama de discreción y comportamiento de esfinge- -se convirtiera de la noche a la mañana en una figura locuaz con la Prensa alimenta grandes dudas sobre si su encontronazo con la Justicia estuvo relacionado con el cumplimiento de órdenes. De hecho, una de las grandes cuestiones del procesamiento de Libby es si el propio vicepresidente Cheney será llamado a declarar como testigo. Ante esta incómoda contingencia se espera que la Casa Blanca reclame privilegios ejecutivos los mismos que el presidente Clinton intentó hacer valer sin éxito antes de verse finalmente forzado a testificar bajo juramento en el caso Lewinsky, además de facilitar una muestra de su sangre. Por lo que respecta al frente político de este escándalo, la oposición demócrata claramente aspira a capitalizar el procesamiento de Libby contra la Casa Blanca, denunciando la presunta manipulación de los argumentos utilizados para invadir Irak. En el Senado, los demócratas han empezado a exigir prontas respuestas a cuestiones sobre los indicios no corroborados de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Husein y otros fallos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos en relación con Irak. Para defenderse, la Casa Blanca insiste en que tanto la Administración Clinton como una mayoría bipartidista en el Congreso llegó en su momento a las mismas conclusiones sobre armas no convencionales en Irak. Lewis Libby, con muletas, se dirigía ayer al Tribunal de Distrito rodeado por los fotógrafos y cámaras de televisión AP El espíagate empieza su singladura con Libby declarándose inocente El incómodo juicio para la Casa Blanca tendría lugar el año que viene en convertir estas acusaciones en un gran enjuiciamiento político contra los argumentos utilizados por Bush para usar la fuerza en Irak PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. El ex jefe de gabinete del vicepresidente Cheney, Lewis Libby, se presentó ayer ante el juez federal Reggie Walton como el primer imputado en el espíagate que amenaza a altos cargos de la Administración Bush. Durante esta comparecencia de diez minutos en Washington, preliminar a un juicio que se podría celebrar como muy pronto a mediados del año que viene, este hombre de confianza b Los demócratas persisten de la Casa Blanca se ha declarado respetuosamente no culpable ante los múltiples cargos penales formulados la semana pasada por el fiscal especial Patrick Fitzgerald y que provocaron su automática dimisión. Con muletas al estar recuperándose de una fractura en el pie, Libby ha dejado bastante clara su voluntad de luchar contra estas acusaciones que incluyen perjurio ante el gran jurado, obstrucción a la Justicia y mentir en interrogatorios del FBI. Para evitar una sentencia de cárcel y una cuantiosa multa, este notable miembro de la familia neoconservadora ha contratado a dos destacados abogados penalistas, Ted Wells y William Jeffres. El magistrado fue nominado para la jurisdicción federal por el presidente Ronald Reagan, donde se labró fama de sentencias duras contra delincuentes callejeros, y fue propuesto para su actual puesto por el presidente George W. Bush, tras haber servido como asesor anti- crimen en la Casa Blanca de Bush padre. La próxima comparecencia fijada por el juez Walton tendrá lugar el 3 de febrero, un retraso que en parte se explica por la necesidad de que los aboga- El ex jefe de gabinete del vicepresidente Cheney se enfrenta a los cargos por perjurio y obstrucción a la Justicia