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ABC JUEVES 3 11 2005 Internacional 39 Bush agota la inyección de capital político que logró con su reelección Aluvión de sugerencias para reflotar lo que queda de mandato b Los demócratas intentan capi- LA SUPUESTA CRISIS N talizar en sesión secreta del Senado la cuestión de las justificaciones ofrecidas por la Casa Blanca para invadir Irak PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. En otra confirmación de que un año en la acelerada política de Estados Unidos equivale a una eternidad, el presidente George W. Bush no pudo celebrar ayer con grandes alegrías el primer aniversario de su decisiva reelección y lo que él mismo describió como una inyección de capital político para impulsar una ambiciosa agenda de reformas. Doce meses después de su reválida popular, Bush se encuentra en el peor momento desde su complicada llegada a la Casa Blanca, con los índices de popularidad más bajos y una serie de escándalos, encabezados por el espíagate que amenazan con dejar en evidencia toda su gestión hasta la fecha. Como muestra de este giro copernicano en las fortunas de la Administración Bush, la minoría demócrata en el Senado se ha animado esta semana a cerrar temporalmente las puertas de la Cámara Alta para capitalizar la espinosa cuestión de las justificaciones ofrecidas por la Casa Blanca para invadir Irak. Forzando una inusual sesión secreta, los demócratas han demostrado su voluntad de retar a un debilitado presidente y batallar contra los republicanos de cara a las elecciones parlamentarias previstas para dentro de un año, en las que se renovarán un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes. Richard Cheney, a la salida ayer de su oficina en la colina del Capitolio AP Pirotecnia parlamentaria Esta pirotecnia parlamentaria ha sido encendida por el procesamiento y dimisión del jefe de gabinete del vicepresidente Cheney, que ha dado pie para buscar responsabilidades políticas en los niveles más altos del Gobierno de Estados Unidos sobre los indicios falsos utilizados para justificar el uso de la fuerza contra Irak. A juicio del senador Harry Reid, líder de los demócratas, las acusaciones contra Lewis Libby son una ventana en los esfuerzos por vender una guerra no necesaria. Ante esta sobredosis de complicaciones, que contrastan de forma abismal con la euforia de hace tan solo un año, la Administración Bush no carece precisamente de sugerencias y modelos para salvar el resto de su segundo mandato, que al final no se ha escapado a ese maleficio que parece acompañar a las estancias prolongadas en la Casa El presidente no se ha librado del maleficio que acompaña las estancias prolongadas en la Casa Blanca La Administración ha empezado por tratar de congraciarse con la base más ortodoxa de su partido Blanca. Con todo, el consenso de analistas y asesores es que una recuperación al estilo de Reagan o Clinton va a ser muy lenta y difícil. Sobre todo cuando las encuestas detectan que una mayoría de estadounidenses cree que el espíagate es un indicio de profundos problemas éticos dentro de la Administración Bush. Cuestionamiento que se suma a esa tormenta perfecta formada por la cada vez más impopular guerra en Irak, los altos precios de la energía, las divisiones dentro del campo republicano, las dificultades de entendimiento con el Congreso y ese calendario institucional que amenaza con la irrelevancia a los presidentes en la recta final de sus segundos mandatos. Cambio de guardia El propio entorno de Bush es consciente de la grave situación a que se enfrentan. Como ha indicado el asesor presidencial Dan Bartlett, ésta no es una situación en la que cambios de la noche a la mañana o medidas desperadas vayan a modificar la dinámica actual, no hay una bala mágica Aún así, entre los consejos que estos días atascan Washington se insiste en la necesidad de un cambio de guardia en la Casa Blanca. Para iniciar este proceso gradual de recuperación, la Administración Bush ha empezado por congraciarse con la base más ortodoxa de su partido, nominando a un impecable juez conservador para el Supremo. Hasta finales de año, la Casa Blanca espera sacar adelante un presupuesto que incluya tanto fondos para la reconstrucción de las zonas afectadas por los huracanes como recortes presupuestarios. o son pocos los que piensan que la presidencia de Bush pasa por una grave crisis al cumplir el primer año de su segunda elección. Se comprende. Mas quizá convenga tener en cuenta alguna otra perspectiva. La semana pasada Bush propuso para la Reserva Federal a Ben Bernanke, amigo del recorte de impuestos y poco dado a llevar la política monetaria en una dirección que no implique combatir la inflación. Al mismo tiempo, el Departamento de Comercio anunció un crecimiento económico en el tercer trimestre del 3,8 por ciento, lo que ayudará sustancialmente a sobrellevar el alza de los precios del petróleo RAMÓN y de las tasas de intePÉREZ- MAURA rés. En Irak, el 15 de octubre, el pueblo volvió en masa a las urnas y respaldó el proceso que se lleva adelante gracias a Estados Unidos. Proceso al que algunos grupos de la minoría suní empiezan a estar resignados. Para mayor felicidad del Partido Republicano y de los movimientos conservadores, Harriet Miers retiró su candidatura al Tribunal Supremo y fue sustituida por Samuel Alito. Quienes veían con complacencia la crisis que Miers había generado en las filas conservadoras tendrán ahora en el Supremo un juez con una experiencia difícilmente equiparable y unas credenciales conservadoras que Ronald Reagan no igualó tras pasar ocho años en el Despacho Oval. Y al fin, el trabajo del fiscal especial Patrick Fitzgerald se tradujo en el procesamiento de Scooter Libby por dificultar su investigación con falsos testimonios. Es decir, algo que sólo puede alcanzarle a él. No hubo caso por conspiración contra la Casa Blanca, Defensa o el Departamento de Estado- -algo de lo que algunos han estado intentando convencernos durante semanas que era inevitable. Para ciertos voceros de no se sabe qué causa, la investigación de Fitzgerald nos iba a finiquitar toda justificación de la guerra en Irak, iba a demostrar la corrupción de la Administración y a poner de manifiesto toda la conspiración criminal de Bush, Cheney y los guerreristas empleados por ellos en el Gobierno. Pues no. La foto fija de la presidencia de Bush en el mes de octubre de 2005 puede parecer mala- -Miers, Libby- -pero si se piensa en ello, la situación puede ser positiva. Se han dejado atrás dos problemas. En uno de ellos, Miers, se entró por un error de cálculo del presidente, que pidió a los suyos fe ciega en la elección que había hecho para el Supremo. No fue respaldado y ahora ha dado a sus bases lo que éstas querían. Y con una mayoría de 55 45 en el Senado, Alito debe salir adelante sin problemas. Y el espíagate se ha convertido en el caso Libby A falta de escuchar la defensa que Libby haga de su caso- -y su espectacular carrera como abogado sin duda le ayudará a obtener momentos de gloria en el tribunal- -no parece el tipo de caso que cuestiona una presidencia.