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ABC JUEVES 3 11 2005 Internacional 37 David Blunkett dimite por segunda vez en un año como ministro de Blair Estuvo en la dirección de una empresa sin el preceptivo informe oficial b Con su salida del Ministerio de Trabajo se va uno de los principales aliados del primer ministro en el Ejecutivo y uno de los políticos más conocidos, debido a su ceguera EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Había regresado al Gobierno tras las elecciones de mayo para reanudar su carrera política, truncada por el trato de favor a la criada de una amante, pero un nuevo escándalo le ha obligado a dimitir por segunda vez en menos de un año. David Blunkett anunció ayer su renuncia al frente del Ministerio de Trabajo y Pensiones porque, tras abandonar el puesto de ministro del Interior el pasado 15 de diciembre, ocupó la dirección de la empresa DNA Bioscience sin realizar la preceptiva consulta a la comisión independiente que examina la nueva ocupación remunerada de ex altos cargos. Tras la dimisión, Tony Blair defendió en el Parlamento la honorabilidad de Blunkett, como hizo ya en diciembre pasado, aunque esta vez no dio a entender que vaya a volver a contar con él en el futuro para el Gobierno. El primer ministro atribuyó a un honesto malentendido el problema con el que ha tropezado Blunkett. Con Blunkett se va uno de los principales aliados de Blair en el Ejecutivo y uno de los ministros más conocidos, debido a su ceguera. El ya ex ministro expresó su profunda pena por las dificultades que le ha creado a Blair e indicó que se iba para no perjudicarle más. ¿Tres veces el mismo error? El hasta ayer titular de Trabajo y Pensiones, que será sustituido por John Hutton, que ya era miembro del Gobierno como canciller del Ducado de Lancaster, reconoció haber cometido un error al interpretar que la consulta al Comité Asesor de Nombramientos en Negocios era meramente voluntaria. Ese error lo cometió las tres veces que recibió cartas del Comité pidiéndole información. De acuerdo con la normativa, los ex altos cargos ministeriales deben pedir asesoramiento sobre los trabajos remunerados a los que optan en los dos años siguientes a su cese, con el fin de examinar posibles compatibilidades. El afectado puede no seguir el consejo, pero entonces el informe del Comité se hace público. El caso guarda relación, aunque indirecta, con el escándalo que ya llevó a la dimisión de Blunkett hace diez meses. Entonces, su tormentosa relación con Kimberly Quinn, editora de la revista conservadora The Spectator y mujer casada, le hizo ir a los tribunales en su lucha por la paternidad de dos niños y atrajo toda la atención de la Prensa. Ésta descubrió que el entonces ministro del Interior había dado órdenes de acelerar la tramitación del visado de la criada de Quinn, asunto por el que tuvo que dimitir. Su interés por las pruebas de paternidad le llevó a comprar acciones de DNA Bioscience, valoradas en unos 22.000 euros, y a entrar en la dirección de la compañía, que abandonó al volver al Gobierno. Los últimos días había anunciado que iba a vender esas acciones, en un intento de parar la presión que finalmente le ha derribado. A través de los principales dueños de la empresa, Blunkett entró en contacto con Sally Anderson, una joven de 29 años que luego vendió a los tabloi- David Blunkett REUTERS des informaciones sobre su incipiente relación con el ministro. De todos esos affaires se ha ocupado recientemente una comedia de televisión, emitida por el público Channel 4, aunque la historia se ha quedado corta ante los capítulos protagonizados los últimos días por Blunkett.