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ABC JUEVES 3 11 2005 Nacional 31 Una carretera suspendida de las estribaciones del Himalaya espera a los soldados españoles cuando viajen a Bagh, donde tendrán su base y necesitan su ayuda con urgencia El largo camino a Bagh LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL Hernando elogia al CGPJ, baluarte de la independencia de los jueces N. V. MADRID. La Comunidad de Madrid rindió ayer un homenaje al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con motivo de su 25 aniversario. Ante una nutrida representación que se dio cita en la Real Casa de Correos (sede del gobierno autonómico) el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Francisco Hernando, elogió el papel desempeñado por el órgano de gobierno del Poder Judicial, que se ha convertido, dijo, en baluarte de la independencia de jueces y magistrados y lugar de referencia entre las instituciones del Estado Por su parte, Aguirre defendió el espíritu de concordia y consenso de la Constitución y aseguró que la continuidad y estabilidad de las instituciones es la mejor garantía de nuestras libertades, de nuestros derechos y de nuestra prosperidad Al acto acudieron, entre otros, el fiscal general del Estado, Cándido Conde- Pumpido; el secretario de Estado de Justicia, Luis López Guerra; el presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Divar; y el decano del Colegio de Abogados, Luis Martí Mingarro. BAGH (PAKISTÁN) Las casas en Bagh se dividen en tres: las que se reventaron a plomo sobre sí mismas cuando la sacudida del terremoto. Las que se inclinan peligrosamente como a punto de perder el equilibrio en cualquier momento. Y las que han soportado enteras, pero vacías, porque nadie se atreve a volver a ellas. Bagh era anoche lo más parecido a una ciudad fantasma, un amasijo de calles rotas, de escombros, hierros retorcidos y olor lejano a lumbre para calentarse las manos, donde el doctor Ilyas Khan no tenía mejor cosa que hacer que mostrar lo que ha quedado de su hospital, el mismo en que se encontraba a las 8: 19 de la mañana del viernes 8 de octubre asistiendo una cesárea cuando vino la sacudida y decidió seguir adelante, que no era momento de dejarlo a medias. Con el edificio a la espalda, que tiene la cuarta planta desmoronada sobre las otras tres aún aparentemente firmes, se le abre el cielo sólo de pensar que pueden venir a echarle una mano. Si hacen el favor, díganle a los soldados españoles que quiten ese piso para que yo pueda volver a operar: quiero hacerlo gratis, sin cobrar explica mientras pregunta si van a llegar ya, que irá a hablar con los mandos. Que corre prisa, que si el ático se derrumba, el hasta hace poco próspero Ammar Hospital quedará reducido a añicos. También menciona la palabra prisa Siyad Heder, ingeniero, la que hace falta en los pueblos de alrededor: Shaver, Ratnue, Maledore, con el 95 por ciento de las construcciones destruidas y las carreteras rajadas. Ahí serán bienvenidos, la gente está lejos de las ciudades. Es necesario que se limpien los accesos para que puedan salir Un problema de organización Pero no hay noticia de las tropas españolas por aquí. La Unidad de zapadores que está en Islamabad y es la encargada de levantar el campamento en esta Bagh de paredes y vidas resquebrajadas no avanzó ayer ni un metro. Según fuentes del contingente, debido, de nuevo, a un problema de organización de las autoridades pakistaníes. Su partida se había señalado a la una de la tarde, luego a la caída de la noche, pero no hubo nada. No sabemos la causa, pero nuestra culpa no es añadieron las mismas fuentes. Y van ya cuatro días en Pakistán, por no hablar de que 50 militares están sin salir de Lahore, a más de 400 kilómetros del terremoto, y de los 190 que aterrizarán hoy en el mismo punto, que se ha convertido en una estación demasiado larga. Para cuando se decidan a poner en marcha el convoy, tendrán por delante una de esas carreteras desde las que es mejor no mirar abajo. Un camino no sinuoso, sino retorcido, suspendido de la pendiente de las montañas donde los camiones tienen que frenar en seco en las curvas para pasar uno al lado del otro rozándose los espejos y un turismo tarda seis horas en recorrer 120 kilómetros. Aseguran en el contingente que, lo mismo, lo emprenden hoy. También hay en el destino quien espera con recelo la aparición militar: La gente sabe que la OTAN viene a ayudarnos, pero mira que si además toman parte en la disputa con India... y esto es un territorio muy sensible reprochaba Zahid en el campamento del Pakistani Islamic Medical Asociation, el primero nada más entrar en Bagh.