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ABC JUEVES 3 11 2005 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN, EN EL CONGRESO EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO 13 REUTERS mo comunidad autónoma de acuerdo con la Constitución Por eso, tildó de impecabale el segundo punto del artículo 1 del Estatuto. Y ello, a pesar de lo que se ha dicho con tanta inconsistencia dijo de nuevo para denostar los planteamientos del PP. En lo demás, Zapatero sí fue más tajante y claro: sí a más autogobierno y de más calidad pero sin forzar técnicas legislativas novedosas que desmenuzan las previsiones de la Carta Magna y blindan las competencias de Cataluña a espaldas del Estado. Las competencias que la Constitución reserva en exclusiva al Estado son indisponibles por el legislador estatutario arguyó para defender al Estado como gestor de la solidaridad interterritorial Sí a las competencias compartidas pero con una delimitación más nítida y siempre subordinada al interés prioritario de los ciudadanos no de la Generalitat; sí a ceder competencias exclusivas a Cataluña, pero a través de las adecuadas fuentes normativas y no de su arrogación unilateral. Sí a más descentralización del poder judicial, pero con respeto a la reserva que hace la Constitución a favor de la Ley del Poder Judicial sí a las relaciones bilaterales Gobierno- Generalitat, pero sin imposiciones a lo que el Estado debe o no hacer y, menos aún, al margen de las demás Comunidades, y sí a una mayor autonomía financiera, pero dejando claro que el Estado no va a renunciar a recaudar sus propios impuestos y no va a consentir la ruptura de la unidad del mercado. TODOS LOS TÓPICOS BENIGNO PENDÁS te de su legitimidad España no se debilita cuando reconoce el autogobierno y la identidad de sus pueblos; muy al contrario, gana en fuerza, en vida, en dinamismo. Entonces, ¿por qué alimentar el temor a esta España, a la España plural? se preguntó. Después se adentró en los reproches al Estatuto. Lo primero, el término nación Un Zapatero refugiado en una calculada ambigüedad eludió desautorizar expresamente que Cataluña sea una nación. Pero, por exclusión, sí desautorizó la actual textualidad del proyecto de Estatuto al aseverar que Cataluña tiene identidad nacional y ello es perfectamente compatible con el artículo 2 de la Constitución Cataluña será una identidad nacional y no una nación y lo será constituida co- Elogio a Guerra Zapatero no quiso concluir sus intervenciones sin un elogio público del papel histórico de Alfonso Guerra durante la reforma de la Constitución. Una alusión especial para recordar que en 1979 hablaba de España como nación de naciones quien hoy ha mostrado reiteradamente sus reparos al proyecto de Estatuto catalán. cráticamente nos traslada Cataluña Adecuación a la Carta Magna. Sí a la tramitación de la reforma del Estatuto que propone el Parlamento de Cataluña y sí a su plena adecuación a la Constitución El patriotismo no tiene dueño. Siento como mío cuanto afecta a España, a todas sus gentes y a todas sus culturas. Si a este sentimiento le llamamos patriotismo, diré, Señorías, que la regla primera del patriotismo, tal y como yo lo entiendo, es evitar la discordia entre españoles Convivencia más fuerte. La reforma robustecerá nuestra convivencia porque se ajustará a los tres principios en que ésta se fundamenta: libertad, igualdad y solidaridad Cataluña, identidad nacional Cataluña tiene identidad nacional y ello es perfectamente compatible con el artículo 2 de la Constitución, que considera a España como Nación de todos. El artículo primero, en su apartado 2 del Estatuto define con precisión la naturaleza del poder político de Cata- luña al disponer que Cataluña ejercerá su autogobierno mediante instituciones propias, constituida como comunidad autónoma de acuerdo con la Constitución y el presente Estatuto En definitiva, y a pesar de lo que se ha dicho con tanta inconsistencia, la fórmula es impecable. Cataluña es una Comunidad autónoma con autogobierno de acuerdo con la Constitución y su Estatuto Blindaje de competencias. Si con sinceridad reconozco que durante todos estos años han existido excesos de centralismo, con la misma sinceridad tengo que decir ahora que la propuesta en este punto incurre en excesos en dirección contraria. Las competencias que la Constitución reserva en exclusiva al Estado son indisponibles por el legislador estatutario Competencias compartidas. Al contrario que con las competencias exclusivas del Estado, he de admitir que existe un mayor margen de negociación en lo que se refiere a las competencias compartidas. Pero en su delimitación ha de perseguirse siempre una mayor nitidez y siempre el interés prioritario de los ciudadanos El recurso al 150.2 de la Constitución. Las leyes del Estado deben respetar lo que la Constitución reserva a los Estatutos de autonomía, y estos deben respetar lo que la Constitución reserva a las leyes del Estado Poder Judicial. Es preciso respetar la reserva que hace la Constitución en favor de la Ley del Poder Judicial y del Estatuto del Ministerio Fiscal Relaciones bilaterales. De la misma manera que el Estado no debe imponer a Cataluña obligaciones en el ejercicio de sus competencias, tampoco debe la propuesta de reforma estatutaria imponérselas al Estado Financiación. Sin perjuicio de que un número elevado de impuestos del Estado puedan ser compartidos con las Comunidades autónomas, el Estado ha de tener impuestos propios y exclusivos, particularmente aquellos que afecten a la unidad de mercado, con capacidad normativa y un sistema propio de recaudación Hay otra izquierda. En Europa, sin duda. Incluso en el seno del PSOE, ayer tan disciplinado. Sin embargo, Zapatero ofrece una fórmula peculiar, mezcla del viejo progresismo color sepia con el aire liviano de la postmodernidad. Tópicos al uso. Generaliza como siempre sobre libertad y solidaridad. Aunque esta vez emplea una retórica menos distante hacia el patriotismo español, le puede la querencia de la edad inmadura: no cree en la historia de España, siglos de desesperanza y frustración Ayer mostró el presidente del Gobierno un perfil muy práctico: no pretendía ganar el debate, sino la batalla de la imagen y- -por supuesto- -la votación. Todo previsible, con argumentos conocidos y resultado anunciado. La renuncia a debatir cara a cara con Rajoy en la hora punta es buena prueba del objetivo: cumplir el trámite y ganar tiempo. Indicio seguro de que estamos en presencia de la primera estación en un largo trayecto. Expresión probable de su incomodidad ante el juicio inapelable de la opinión pública, a la que no debería irritar exhibiendo a sus aliados más de lo imprescindible. La clave era eludir la definición de Cataluña, sustituida por una referencia a toda prisa sobre identidad nacional No consiguió Rajoy, brillante en este punto, llevarle al terreno decisivo: impreciso por naturaleza en el uso de los conceptos, Zapatero sabe de sobra que ahí se juega el núcleo de su apuesta. Da la impresión de que el Estatuto le gusta, incluso de que le gusta mucho. Las objeciones proceden de un análisis ad hoc de las fuentes normativas. Suenan más a derecho de profesores que a reproches políticos. Es cierto que un Estatuto autonómico no puede afectar a las competencias exclusivas del Estado. Es verdad también que determinadas reformas deben ser reguladas por leyes orgánicas específicas. Es notorio que hacen falta modificaciones concretas en materia de modificación. Se trata, con frecuencia, de sutilezas para expertos y no de decisiones sobre el fondo. Puestos a simpatizar, ni siquiera le parecen mal los mecanismos bilaterales. Al final, la nación en el limbo, porque nación llama a soberanía, y eso no cambia aunque se disfrace de eufemismos, todavía inciertos. Al final, manda el interés a corto plazo, junto con una estrategia orientada a la configuración de un nuevo poder constituyente material: véanse los guiños amistosos de complicidad acerca de la lucha común en tiempos pretéritos. Ayer vivimos el primer trámite: faena de aliño, imagen de todos contra uno El futuro está más cerca de lo que parece.