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ABC JUEVES 3 11 2005 Opinión 7 dar nombres, conjurar la Constitución y ver conjuras a favor de ETA en todas partes fuera la mejor manera de cuidar su herencia. Y no se da cuenta de que lo que hace actuando así es atarse a una foto fija que le impide la libertad necesaria para proceder a lo que es necesario para cuidar la herencia. Si los herederos de una empresa no proceden a efectuar los cambios necesarios, ponen en riesgo la herencia. Cuidar la buena y efectiva herencia del PP en la lucha contra ETA significa percibir que gracias a su política la situación ha cambiado. Y que si la situación ha cambiado es posible e incluso necesario formular políticas complementarias. Y que su obligación no es repetir incansablemente que hay que seguir haciendo lo mismo, sino estar vigilante para que las nuevas políticas complementarios no pongan en riesgo lo alcanzado. LA ESPUMA DE LOS DÍAS LAS BUENAS INTENCIONES SÍ que de lo que se trata es de no dar bazas al PP (conversaciones mantenidas por Rodríguez Zapatero con ERC, IU y CiU) O de aislar al PP (eje de la estrategia del Gobierno, según sus portavoces) Pues bien, nunca se habrá concedido a un outsider un protagonismo tan relevante. Nunca un partido al que el presidente del Gobierno quiso dejar deliberadamente al margen del rediseño territorial en beneficio de las rapaces menores con las que se hace acompañar en ese vuelo; un partido cuya presencia en los trabajos de elaboración del nuevo estatuto catalán siempre se admitió como puramente testimonial, y cuya cooperación no es consideEDUARDO rada necesaria en La SAN MARTÍN Moncloa para limpiar el texto pasaportado por los parlamentarios catalanes; nunca ese partido habrá sido tan invocado en estos últimos días por quienes proclaman estar tan seguros de lo que hacen y de por qué lo hacen. ¿A qué tanto súbito interés por un convidado de piedra al que no se ha querido reservar durante todo este tiempo más que un papel de simple figurón? ¿O de marchamo de última hora para un producto cuya trazabilidad está marcada por una manipulación poco ortodoxa? Si no dispusiéramos de antecedentes, y de esas informaciones que trascienden las penumbras de los despachos para aclararnos muchas cosas, podríamos ser tachados de mal pensados por no atribuir unas intenciones inmaculadas a todos esos ofrecimientos de dialogar para acordar y acordar para avanzar a todo ese rosario de invocaciones al sosiego frente al insulto y al diálogo frente al tremendismo Pero después de lo mucho que ha llovido, sobre todos los tejados, ese recitado monocorde no tiene otro valor que el de las jaculatorias para enardecer a los fieles, a aquellos que, contra toda evidencia y más allá de cualquier sentido crítico, se muestran dispuestos a comulgar con las ruedas del propio molino pero no a ingerir un solo gramo de harina del molino ajeno. Son los propios pregoneros oficiales u oficiosos de los que dirigen la letanía quienes se retratan en privado sobre cuál es el sentido real de tanta pamema. Siga cada cual con sus proyectos, sométase al juicio de los ciudadanos cuando toque y deje en paz al contrario con sus propios designios. De los que hay sobre el mostrador en esta segunda subasta del estatuto catalán, ninguno es más legítimo que el otro. Si algunos consideran necesario alterar el mapa territorial, los de enfrente están igualmente habilitados para considerarlo una aventura peligrosa. Y si eso es tremendismo lo opuesto no lo es menos. Los futuros electores deben disponer de alternativas claras y reconocibles para que su juicio no se vea embarullado por fórmulas cruzadas o híbridos desfigurados. Los revoltijos partidarios son sólo para el verano, para cuando la canícula aprieta. Y no estamos en ésas, a no ser que algunos se empeñen. A paralizada en la foto fija en la que se procede a abrir el testamento es abrir las puertas a su dilapidación. No es el mejor guardián de la herencia el que la encierra en una caja fuerte y no deja que acceda a ella nadie, el que la entierra en el suelo para que no se pierda. El Partido Popular está obligado a cuidar la herencia que ha recibido. Pero la forma en que está actuando para cuidar esa herencia es demasiado parecida a la del administrador que tiene miedo y por eso entierra el denario. El Partido Popular, y muchos de sus apologetas, están actuando como si repetir fórmulas verbales, recor- Y si la herencia del Partido Popular es la de haber reforzado el valor del Estado, esa herencia no se cuida declarando intocables la Constitución y los Estatutos. Es posible afirmar que quizá no sea oportuno proceder a reformas en estos momentos. Pero si otros, y no pocos, plantean que es necesario proceder a las reformas de la Constitución y los Estatutos, cuidar la herencia significa desarrollar un discurso en el que se argumente cuáles deben ser los principios que guían dichas reformas, analizando cuidadosamente dónde, en qué tendencias pueden estar los verdaderos problemas. Y los verdaderos problemas no radican en querer reformar los marcos. Los verdaderos problemas radican en la confusión conceptual y en la voluntad expresa de bilateralismo- -algo ya incluido en la cesión de tramos de impuestos y de capacidad normativa por parte de los gobiernos de Aznar- Cuidar la herencia de fortalecer el Estado significa capacidad de plantear la respuesta a la voluntad de bilateralidad, que no puede ser otra que una reforma del Senado que propicie la multilateralidad, de forma que dicha Cámara se convierta en la representación del conjunto del Estado en su perspectiva plural y sede de la multilateralidad. No se cuida la herencia proclamando catástrofes sin cuento porque algunos quieran proceder a reformas constitucionales y estatutarias. Se cuida la herencia desarrollando discursos responsables capaces de incidir en la dirección de las reformas. Para cuidar la herencia. PALABRAS CRUZADAS ¿Quién ha ganado en el debate? LA COHERENCIA OS portavoces catalanes y el presidente de Gobierno han defendido lo que a Mariano Rajoy, a infinidad de españoles y a la abajo firmante les parece indefendible: que se tramite en el Congreso de los Diputados un texto que viola la Constitución de arriba a abajo. El presidente Zapatero ha estado brillante en su exposición sobre el Estatuto, pero Mariano Rajoy ha apostado por la coherencia: si se defiende la Constitución y todo lo que de bueno aporta y ha aportado a España, no es de recibo tramitar la reforma del Estatuto catalán como pretende hacerlo José Luis Rodríguez Zapatero. A nadie se le escapa que el jefe de Gobierno hace suyo lo que defienden los nacionalistas catalanes porque le conviene para su propia PILAR supervivencia, pero a nada que cualquieCERNUDA ra eche una ojeada a su intervención parlamentaria cuando Ibarretxe trajo al Congreso su proyecto- -y no digamos si se echa una ojeada a la intervención de Rubalcaba- -los argumentos del presidente de Gobierno se vienen abajo como un castillo de naipes. Rajoy ha defendido lo que debía defender, pero ahora tiene por delante su reto más importante: ayudar a Zapatero a salir de este brete, pues, en caso contrario, tendremos un Estatuto que va a poner a España del revés. Y no para bien, como se empeñan en decir los zapateristas, sino como quieren imponer a todos los españoles los nacionalistas catalanes. ZP, CON RESERVAS IEMPRE he reconocido que Mariano Rajoy es mejor parlamentario que Zapatero. Sus intervenciones concluyen con llamamientos más vibrantes a los ciudadanos. Lo tiene fácil en el actual contexto: muchos que no son votantes del PP se suman a sus planteamientos en el caso concreto del Estatut, que no gusta y provoca recelos. Por eso mismo, y aunque ambos se movieron en el terreno de la cuerda floja, pienso que Zapatero lo tenía ayer más difícil para convencer. No convenció, pero abrió una puerta al futuro de la ambivalencia (que eso es la política: el arte de lo posible) A mí, la verdad, a veces quiero que me esperancen esas frases algo ambiguas, algo genéricas: En la democracia, no hay raFERNANDO zones para tener miedo al futuro ¿Será JÁUREGUI posible conciliar lo irreconciliable, las exigencias nacionalistas y el rigor necesario de la Constitución? Zapatero parece, cuando lo escuchas, capaz de dar al tripartito lo que es del tripartito y a todos los demás lo que es nuestro. Lo oyes, y sacas la impresión de que los excesos pueden limarse, y todos contentos. Qué buena es la utopía, que, al menos, nos hace ganar unos meses de optimismo antropológico. Puede que todo consista en algo tan triste, tan limitado: ir ganando meses a la marea que nos anega. Ya sé, ya sé que no es esto lo que usted y yo quisiéramos oír. Pero es lo que hay. L S ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página www. abc. es eldebate