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4 Opinión JUEVES 3 11 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CALOR Y TIBIEZA OS discursos del presidente del Gobierno y del líder de la oposición fueron acogidos con diferentes grados de entusiasmo en sus respectivas bancadas. Aplausos para sus líderes hubo en uno y otro bando, pero los cosechados por Zapatero entre los suyos fueron muchos más tibios que los que Rajoy arrancó de sus conmilitones, que le dedicaron una estruendosa ovación. La sensata arquitectura de las palabras pronunciadas por el presidente del PP podría haber valido- -fuera de la diatriba partidaria- -a una parte estimable de quienes ocupan los escaños socialistas. De ahí la escasa entrega en el aplauso que recabó el jefe del Ejecutivo, quizás más preocupado por no molestar demasiado a sus socios que de satisfacer las expectativas de los diputados de su partido. L RAJOY ARREBATA DE NUEVO A ZAPATERO EL DISCURSO DE ESTADO L b Eludir el problema. Rodríguez Zapatero se aferró a la técnica del disimulo sobre la realidad del problema, que no es otro que la apertura, en sede parlamentaria, de una segunda transición, bien reflejada en la amnesia colectiva de b Papeles cruzados. Pero no ha sido la propuesta de la cuantos apoyaron la toma en consideración del proyecto. Cámara autonómica, sino la adhesión del socialismo espaPorque la pregunta a la que no fue capaz de responder Zapañol a esa iniciativa confederal e inconstitucional la que ha tero es cómo convertir en constitucional un texto inconstisituado a España a un paso de la ruptutucional si quienes lo redactaron no esra con su mejor etapa histórica de desa El Pleno del Congreso de tán dispuestos a rebajar sus exigencias. rrollo político y social, basado fundaEs más, oyendo a los comisionados del los Diputados fue ayer el Parlamento catalán y a otros portavomentalmente en una Constitución que venció definitivamente la tendencia de ces parlamentarios, cabría dudar de si escenario de una la sociedad española al continuo fracaEspaña vive en democracia desde 1977 so de sus ilusiones democráticas. El Plerégimen transferencia de papeles y tiene un Cataluña constitucional desno del Congreso de los Diputados fue de 1978; si dispone de autogoayer el escenario de una transferencia bierno desde hace más de veinticinco que otorgó a Rajoy la de papeles que otorgó a Mariano Rajoy años y si los partidos a los que represencondición aparente de jefe tan dichos comisionados han tenido alla condición aparente de jefe del Gobierno y a José Luis Rodríguez Zapatego que ver con la gobernación de esta del Gobierno y a Rodríguez comunidad. Parecía un viaje al pasado, ro la condición efectiva de cuarto representante del Parlamento catalán. trufado de proclamas antifranquistas y Zapatero la condición El discurso de Rajoy acreditó nuevareproches obsoletos, y no un debate en mente, con mayor brillantez si cabe el Parlamento de una sociedad demoefectiva de cuarto que en el pleno que rechazó el Plan Ibacrática, europea y constitucionalizada. rretxe, su extraordinaria capacidad Triste balance del que, obviamente, sórepresentante del dialéctica unida a una claridad exposilo pueden tener la culpa España y su Parlamento catalán tiva que dejó al descubierto la superfiConstitución, las comunidades holgazacialidad y evanescencia de los argunas que viven del cuento y el nacionalismentos del presidente del Gobierno. mo español, no los gobiernos nacionaRajoy volvió a encontrar el punto de equilibrio entre la listas y socialista que han tenido en sus manos las mayores firmeza y la serenidad; y sin huir de llamar a las cosas por capacidades de autogobierno nunca dispuestas por la Genesu nombre- esto es una chapuza, una reforma de matute ralitat catalana. y un engaño o el Estatuto es el precio para seguir goberb Hacia un nuevo diseño político del Estado. El problema nando -hurtó a Rodríguez Zapatero y a los aliados parlano es sólo un proyecto estatutario inconstitucional, sino el mentarios del PSOE la imagen de la derecha atrabiliaria diseño político del Estado y de la sociedad que subyace a la que tanto desean para legitimar su alianza y sus efectos alianza en que se apoya ese proyecto, tendente a la remode- -entre ellos, la propuesta de Estatuto catalán- -a partir lación de España sin contar con la opinión de todos los espade la descalificación de la derecha democrática. Hasta tal ñoles y aun en contra de, como mínimo, la mitad de ellos. El punto se eirigió el líder del PP en protagonista del debate esfuerzo de la Transición consistió en aunar a los españoles que los demás portavoces consumieron sus turnos de dúpara un propósito común, pero ayer se desvelaron discurplica en responder a su discurso, señalándolo como el objesos separadores, que manipularon las virtudes de la demotivo a batir. cracia para ponerlas en el lado de la izquierda y del nacionaMoncloa avisó de que ayer se vería al Zapatero más gelismo, despojando a la derecha de toda contribución a su nuino Si este era el genuino Zapatero habrá que convenir reinstauración y consolidación. Rajoy comprendió correcque no estuvo a la altura de las circunstancias. En un envite tamente la verdadera trascendencia política del proyecto de tanta trascendencia como representa el proyecto de nueestatutario y apeló sin complejos a la Constitución, a la Navo Estatuto para Cataluña, el presidente del Gobierno, que ción española y a la unidad de los españoles. en algunos momentos dio la sesación de que no creía en la A confrontación dialéctica entre Rodríguez Zapatero y Rajoy demostró que el debate de ayer en el Pleno del Congreso de los Diputados no iba a oponer únicamente dos visiones sobre el proyecto de Estatuto catalán, sino también, y fundamentalmente, sobre el concepto de España y su integridad constitucional. La sesión parlamentaria de ayer fue el reflejo de dos modos antagónicos de entender la realidad nacional. Por un lado, Mariano Rajoy, en el papel de hombre de Estado, convincente y firme en su defensa, en solitario, del actual marco constitucional, sólido y hondo en sus argumentos, frente al etéreo discurso de un presidente del Gobierno que no hizo de tal, sino de valedor, con algunos matices, de las aspiraciones de los proponentes de la reforma estatutari a y que recurrió, una vez más, a la ornamentación formal para evitar entrar en el cuerpo a cuerpo y discutir sobre lo verdaderamente esencial. Revelador intercambio de papeles que sirvió para que Rajoy desgranara, de manera certera, la postura de su partido ante el desafío del Parlamento catalán. convicción de su discurso socialista (como prueba la reacción de sus diputados) sobrevoló la crisis constitucional que entraña esta propuesta y se quedó muy lejos de las recomendaciones que hicieron los cuatro catedráticos de Derecho Constitucional consultados por el PSOE. Realmente, pasó por encima de todo lo que el dictamen declaraba inconstitucional. De hecho, el término inconstitucionalidad no se oyó en boca de Zapatero, lo que demuestra la actitud con la que afronta la enmienda de la propuesta estatutaria. En efecto, el jefe del Ejecutivo volvió a tratar un problema de España con su habitual recurso a la retórica hueca y al republicanismo teórico, perdiéndose en disquisiciones sobre el patriotismo y el concepto ciudadano de España. Sólo fue preciso para reconocer a Cataluña su identidad nacional anticipo de lo que Rajoy llamó chirigotas polisémicas Josep Lluís Carod- Rovira IGNACIO GIL DE CELOFÁN A ESTRAZA CAROD, C OMEDIDO en lo formal, el líder de ERC pronunció un discurso inicial en el que situó el listón de sus exigencias y lanzó a la Cámara dos preguntas reveladoras de las intenciones últimas del nacionalismo independentista catalán: ¿Para qué nos quiere España? y Sean conscientes de que si ahora nos cierran esta puerta, ¿qué otra dejarán abierta? Ambas evidencian hasta qué punto a ERC le interesa el cuerpo a cuerpo entre la nación española y la nación catalana para situar el debate en ese falso escenario victimista donde se sienten más a gusto. En la dúplica, sin embargo, lanzó sobre el PP un alud de ásperos reproches, con ecos guerracivilistas del todo improcedentes que mostraron su verdadero político. De delicado celofán a rudo papel de estraza. LOS TONOS ALVO alguna chusquedad- -como llamar elípticamente ruines y cretinos a quienes se oponen a la reforma- o algunas voces corales reiteradas en la bancada popular como subrayó el puntilloso Manuel Marín, los discursos transitaron, desde la crítica implacable, en un tono correcto en líneas generales. Porque nunca se ha de confundir la contundencia en la exposición de los argumentos con la ramplonería. Los españoles esperan de sus políticos, y más cuando ejercen ese oficio dentro de la sede donde reside la soberanía, algo más que convertir la dialéctica en una disputa de taberna de muelle. Sin renuncias, pero en el bien entendido que hablan en nombre de los ciudadanos. S