Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
100 MIÉRCOLES 2 11 2005 ABC Gente La aventura americana de Carlos y Camila El Heredero al Trono británico y su esposa plantean su primer viaje por EE. UU. como una reválida ante un público más amable que el europeo TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL FOTO: EPA Roban el coche volador de Harry Potter. Unos ladrones se han llevado el coche volador- -un Ford Anglia- -usado en la saga de películas del mago más famoso del celuloide. Los malhechores usaron un camión para llevarse el vehículo, que estaba en un estudio de cine del condado de Cornualles (Inglaterra) olclórica mitología que acompaña a la independencia del gigante americano insiste en que el patriota Paul Revere, platero de profesión, fue el protagonista de una histórica, nocturna y memorable galopada por los alrededores de Boston en la que alertó a gritos sobre la inminente llegada de los británicos, en aquella ocasión tropas regulares de casacas rojas para poner coto al creciente desafío colonial planteado por rebeldes secesionistas. Más de dos siglos después, con gran expectación, pero mucho más benigna, otros británicos menos beligerantes- -el Príncipe Carlos y su esposa- -llegaron ayer a Estados Unidos, en su primer viaje oficial al extranjero desde que la muy poco convencional pareja contrajera matrimonio el pasado mes de abril. Esta suerte de reválida americana se presenta especialmente complicada, aunque sólo sea por la vía de las comparaciones odiosas con la icónica visita que el Heredero de la Corona británica realizó en 1985, durante la que una radiante Diana llegó a bailar con John Travolta en una cena de gala en la Casa Blanca ofrecida por los Reagan. Quizá una de las imágenes más inolvidables del siglo XX y el comienzo de una obsesión casi enfermiza con la Princesa de Gales. Veinte años después, el viaje de Carlos y Camila ha sido presentado como un homenaje a la relación especial Laf entre Gran Bretaña y Estados Unidos, pero es difícil no apreciar un distintivo ambiente de puesta de largo ante una audiencia quizá menos cínica y más comprensiva que la de Europa. La gira real ha comenzado con una visita a la Zona Cero de Nueva York, en cuyas cercanías el Príncipe Carlos y su esposa han inaugurado un monumento en memoria a los 67 ciudadanos británicos que por el 11- S perdieron la vida en el World Trade Center. Durante ocho días, la pareja participará en una veintena de actos, incluida su propia cena de gala en la Casa Blanca, una visita humanitaria a la destrozada Nueva Orleáns, en ruta hacia San Francisco, y ocasión para exponer los puntos de vista ecológicos del Heredero británico. Compromisos que se consideran como prueba de fuego dentro de la transformación de Camila como figura destacada de la Monarquía británica y de los esfuerzos en curso para aliviar los graves problemas de imagen y apreciación que aquejan a la duquesa de Cornualles. A modo de aperitivo para la visita real, el Príncipe Carlos se ha prestado a un reportajeentrevista para la cadena CBS, previo acuerdo de que no haya ninguna pregunta sobre delicadas cuestiones familiares. Para el veterano aspirante al trono de Gran Bretaña, a punto de cumplir 57 años, su mayor reto en estos momentos no es otro que ser relevante, lo cual no es fácil El Príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles, ayer en Nueva York